<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158</id><updated>2011-12-31T00:36:25.980+01:00</updated><title type='text'>No Land's Man</title><subtitle type='html'>Je est un autre / El Otro soy yo -Rimbaud / Lévinas</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>104</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-9210626005677256573</id><published>2011-12-30T22:32:00.004+01:00</published><updated>2011-12-31T00:36:25.990+01:00</updated><title type='text'>Bestir, bestir!</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hay momentos en el devenir que son engañosos, que nos hacen pensar que hay una pausa, algo clavado a la pared del tiempo, el sueño de Fausto cuando al momento implora: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;detente, eres tan bello&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Augenblick]: Verweile doch! Du bist so schön!, &lt;/span&gt;Goethe&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, Faust&lt;/span&gt;). En el instante nacen filosofías completas, aparatos que se mueven junto con sus letras en el transcurso de la historia. Es el deseo de atrapar y poseer todo que nos gobierna, de maniatarlo y controlarlo, de construir un universo de fotografías, y caer así en su contrario, instancias suspendidas para la eternidad. El impotente anhelo de desafiar a los dioses, de crear a su imagen y semejanza, cosa que sería ya una mera repetición, momentos integrados y por ellos castigados a permanecer en el infinito como momentos eternos. Así nacen palabras también: principio, fin. En uno de sus libros George Steiner comienza sosteniendo: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;We have no more beginnings&lt;/span&gt;. No dice que no hay más comienzos, dice que nosotros no los tenemos. Está en la primera línea del capítulo I de su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Grammars of Creation&lt;/span&gt;, un desafío total que invita a preguntarse qué es lo que uno está haciendo entonces, bajo la más o menos tenaz idea de que comenzamos un libro que sacude nuestro concepto de precisamente eso, lo que empieza, que se desafía a sí mismo en nombre de un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Incipit &lt;/span&gt;que ya no nos pertenece. Los libros que comienzan con lo que podría entenderse por una conclusión siempre me han parecido fascinantes. Basta comenzar a leer a Proudhon que en su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Qué es la propiedad?&lt;/span&gt; no sólo nos dice a las pocas líneas y aún dentro del primer párrafo que ésta es un robo, sino que también es consciente de antemano de los problemas que acarrea proferir esto sin más, y sin embargo lo dice, y luego le dedica un libro a defender su sentencia. &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero podría decirse que estamos en los albores de las postrimerías de otro año. Otro reflejo éste del tiempo apuntalado, amparado en los ciclos y en la mentirosa palabra repetición. Cuadritos con números ordenados en doce partes que comienzan con el mes de enero, que toma su nombre del latino dios Jano, el de las dos caras, y que simboliza precisamente el paso del tiempo, la entrada en una nueva etapa. Este mes le robó la primera posición al dios de la guerra, que pasó a la tercera, ya que marzo debe su nombre a Marte y nos honra con la célebre frase &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cuídate de los Idus de Marzo&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Beware the Ides of March&lt;/span&gt;, Shakespeare, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Julius Caesar&lt;/span&gt;) y también con una de las mejores novelas en forma epistolar que haya leído y que se titula precisamente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Ides of March&lt;/span&gt;, de Thornton Wilder. Entre medio quedó el tiempo de las lupercales, de las que toma su denominación Febrero, y que tiene como piedra representativa a la amatista, algo especial para mí el escribiente, y que curiosamente me hace reparar en que una tal piedra rodea un reloj de mi posesión, algo que en este momento supone una curiosidad adicional. Ya después el lenguaje y el tiempo se confabulan para negar el acceso a los orígenes del nombre del cuarto mes, Abril, que goza así de cierto anonimato y goza de una de las mayores rebeldías, que es la de escapar a la posibilidad de la definición. No voy a repasar todos los nombres, haré tan sólo una pausa en Julio, que recuerda al que se debe cuidar de los nombrados Idus, que sentara precedente en su sucesor, y gracias a Octavio, tenemos Agosto, el Augustus, el emperador que se rió del calendario y lo modificó quitando y poniendo días de aquí y de allá para que su mes tuviera la misma cantidad de días que las de su antecesor, frente a quien no quería ser menos, y de ahí que todavía le rindamos homenaje a esa extraña unión de dos meses seguidos con treinta y un días. Aunque no debería dejar de referirme a Septiembre (o también Setiembre, como gustan de decir por las tierras al sur del Río Grande del Sur), que como su nombre bien lo indica pone en evidencia una especie de dislexia temporal que la sociedad en su conjunto padece, puesto que el noveno mes conserva el nombre que indica que es el séptimo. Y lo mismo sucede con los meses restantes, desde que el Papa Gregorio se cansó por el año 1583 de que el calendario se llamara juliano, a todas luces pagano, y agregó dos meses a un calendario que tenía diez. Pero al parecer no tuvo la misma energía para bautizar y dotar de significado a las subdivisiones en que se sometió a cada año, o no quiso enfurecer a los espíritus de los más grandes emperadores romanos.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En definitiva no es posible dejar de pensar en la idea de que hay puertas que atravesamos, de que ese dios Jano está en un perpetuo umbral delante de nuestras narices, pero hay momentos que cobran relevancia, que se visten de celebración y de conmemoración. Fin de año y año nuevo conforman en pareja uno de esos momentos, y es lo que me lleva con frecuencia a pensar, más que en la fiesta; cada vez más desnuda de tradición y de sentido, cada vez más convertida en otra puerta, la de la excusa para festejar en todo caso el estado de alienación absoluto a través de la desmesura, la gula y el alcoholismo tan mal visto en otras ocasiones; en esa pequeña trampa al solitario que nos hacemos, pensando que lo que sucede en determinados momentos es algo así como cuando unimos dos extremos y los convertimos en uno a través de un nudo, como cuando nos atamos los cordones de los zapatos o reparamos algo con un alambre. En esas ocasiones eso es simplemente lo que sucede, dos cosas distintas quedan sujetas, atadas, y el nudo parece un punto de inflexión, algo especial, detenido entre dos infinitos que se intersectan. Frente a ello siento predisposición por la línea sinuosa, la madeja de hebras que viaja, esa corriente de Heráclito en la que no podemos tejer dos veces la misma historia. &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero al fin de cuentas me rindo un poco y me dejo llevar, tan sólo un poco, y para poner cota voy a ir a un principio. Si hay que festejar, que sea como en cada momento, las más grandes celebraciones están en el enaltecimiento de las pequeñas experiencias, en la intimidad, casi en la soledad o directamente en ella, y tienen desde luego su ritual, por ejemplo preparar un té, algo que vaya si saben los japoneses, que pueden dedicar toda su vida a prepararse para la ceremonia de dicha infusión, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;matcha &lt;/span&gt;o té verde, y que fundan gran parte de su existencia alrededor de la misma, y no es más que una celebración de la vida puesta incluso en su relación con el universo todo, y que en su puesta en práctica puede durar horas, estando todo el ser  contenido en ella.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero no es este el principio al que me quería referir, sino a otro que guarda relación con esas muy pequeñas cosas, o aquí mejor dicho fragmentos o pasajes, que normalmente no se vuelven célebres pero que nos encontramos en obras que pueden ser magníficas y que quedan resonando años y años en nuestro interior. Desde que leí hace ya mucho tiempo por primera vez &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Tempest&lt;/span&gt;, quedaron prendidas en mi interior estas dos simples palabras que aparecen en la primera página de la obra y que son proferidas por el Master de la embarcación: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;bestir, bestir&lt;/span&gt;. Y le cambio el orden y pospongo lo que dice antes: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;or we run ourselves aground.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No sé qué pequeños momentos de la literatura o de la gran literatura puedan tal vez albergar ustedes, seguro que todos guardan alguno. Yo conservo este cada vez que me enfrento a Jano y me veo obligado a mirarlo, evitando volver la mirada para ver su rostro del otro lado, una vez atravesada su puerta. &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Bestir, bestir, digo entonces, or we run ourselves aground!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-9210626005677256573?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/9210626005677256573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/12/bestir-bestir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/9210626005677256573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/9210626005677256573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/12/bestir-bestir.html' title='Bestir, bestir!'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-4793202435625777916</id><published>2011-12-24T17:51:00.003+01:00</published><updated>2011-12-24T17:54:20.655+01:00</updated><title type='text'>El canto de las sirenas</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;" &gt;Escucho el canto de las sirenas y dejo que la locura se cuele placenteramente por mis oídos. Voy a atravesar este cabo, voy a atreverme más allá de Escila y Caribdis. No sé si lo voy a lograr, no sé si el mástil al que me han atado manos compañeras va a resistir el atropello de mis músculos. Los remos se mueven desafiando a la gran nube que se avecina como intentando soplarnos que por ese camino mejor no, un susurro que las olas intentan acallar, como si los elementos estuvieran enfrentados entre sí, cada uno intentando gobernar sobre los otros, cada uno arrogándose una porción de espacio. El sol mira hoy para otro lado y deja que las lluvias se mimeticen con el mar, amargura y sal, como una receta que oficia de alfombra en un terreno que es sólo desconocido para nosotros, los imperfectos, los descendientes de los titanes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES;font-family:Georgia;" &gt;Lo que percibo es la realidad que me dice que del otro lado habrá un Edén, un lugar donde no habrá más tormentas y por ello tampoco los colores que las nubes fatigadas dejan comenzar a filtrar formando el arco iris; un lugar donde el llanto sólo será de alegría, y así una utopía donde nada podrá existir sin su contrario; quizá tampoco exista ya la muerte, y entonces tampoco habrá vida, sino sólo seres indolentes vagando por la eternidad y un día; una zona donde la gramática será inservible porque cada cosa tendrá su justo nombre o cada nombre tendrá su justa cosa, y la metáfora habrá desaparecido.&lt;/span&gt;&lt;span style=" ;font-family:Georgia;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language: ES;mso-bidi-language:AR-SAfont-family:&amp;quot;;" &gt;Mientras la barca continúa agitando los remos sobre las olas del proceloso mar color de vino, comprendo que ya no es el canto de esos seres mitad mujer mitad ave rapaz lo que me está volviendo loco, sino la idea del destino al que me estoy acercando inexorablemente. Y entonces comienzo a gritar y a solicitar el auxilio de mis camaradas, que sordos sus oídos taponados continúan sus labores marítimas con ahínco, echándome una mirada cada tanto, y pensando a lo sumo, que este pobre don nadie, está padeciendo el encanto de los sonidos que ningún humano es capaz de soportar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-4793202435625777916?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/4793202435625777916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/12/el-canto-de-las-sirenas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4793202435625777916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4793202435625777916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/12/el-canto-de-las-sirenas.html' title='El canto de las sirenas'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-1731463042623846168</id><published>2011-12-05T18:34:00.002+01:00</published><updated>2011-12-05T18:36:01.862+01:00</updated><title type='text'>Las horas muertas</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style=" text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Las horas muertas se elevan desde su lugar en el cementerio, muertas vivas danzantes que no despiden olores a náusea, que algún día me van a encontrar y se van a meter entre los meandros de mi cerebro, que van a comer mis pensamientos y mis oscuros deseos, futuros abortos de palabra y de lenguaje que nunca llegarán a poblar el mundo de los vivos, esos futuros seres inertes que se dejan penetrar por la imagen y que disfrutan con sadismo y con masoquismo a través de todos los sentidos, esposados al gran Dios que dicta lo que es mejor escuchar, lo más bello admirar, lo más puro oler, y lo más digno de ser tocado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style=" text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style=" text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Algo deben intuir, sufriendo de alguna especie de presagio que las revoluciona, como si se tratara de la misma fundación de la ciudad de los gemelos amamantados por la loba, algo deben sospechar porque se revolucionan como un motor futurista que en pocos segundos llega a superar los trescientos kilómetros por hora, pero ausente de lubricantes se recalientan y dan lugar a un chirrido inhumano, si algo así existe, una vez trastocado por el filtro de la percepción.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style=" text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style=" text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Por algún sendero nocturno me veo, veo mis hombros colgando de mi espalda, y sobre ellos, desesperadas, las palabras emprenden la huida, como ratas en un barco que se hunde, delinean recorridos hormigueantes, de lejos dando la impresión de una formación militar a la desbandada bajo el lema de sálvese quien pueda. El calor parece discutir con algo semejante al frío exterior de la noche, amparada en los contrastes que las sombras y las luces no identificables ofrecen sin ton ni son. El trabajo enquistado de las palabras que produce el atropello primero se manifiesta en un vapor que se eleva y despega a través de una cabellera que parece haber sido víctima de dedos expuestos a una gran corriente eléctrica, un humo que haría pensar en alguien que regresa de hacer deporte, jogging, o algo por el estilo, una de esas cosas que recomiendan los médicos para mantener el corazón en forma. De a poco, la temperatura hace que el vapor se transforme en un humo gris que se mezcla en sus incipientes volutas con los rulos desmadejados para luego tímidamente dar paso a los primeros escarceos rojos y amarillos, todavía no azules, de unas llamas. En esa imagen que tienen como telón de fondo el lado interior de mis párpados, asusta la tranquilidad, el aplomo, esos hombros que ni siquiera dejan lugar a pensar en la resignación, mucho menos en un ataque desesperado, en un intento de apagar los lengüetazos ígneos que comienzan a devorar la cabeza. Los colores cálidos comienzan a dar un aire brutal y colorido a un entorno blanquinegro solamente adornado por matices argento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style=" text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style=" ;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Más allá está la explicación de que las cosas no sucedan de otra forma, allá se ven venir ya&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;a las huestes esqueléticas que buscan subir por las murallas de mi castillo, mi única propiedad, escondida detrás de las torres de mi cráneo, las horas muertas donde el lenguaje es tan sólo un requisito banal de pertenencia a lo humano, una insólita fórmula que fútil esconde los secretos de la locura, ese monstruo engendrado por la razón. Las invasiones bárbaras vienen cargadas de palabras técnicas que perfectamente podrían pertenecer a idiomas desconocidos o a otros mecanismos de comunicación. Cuando se acerquen, como si estuviera todo calculado de antemano, se encontrarán con un vacío o con los vestigios tiznados de una hecatombe, de un ritual órfico, con una burla. Y tal vez, en ese momento, debatan qué hacer con el huésped, con los restos de un ser carcomido en su parte superior y convertido en un artilugio de relojería. Muy posiblemente y a modo de satisfacción intentarán horadar con una daga de marfil algún punto a la altura del cuello y deleitarse en un festín particular, donde los muertos se reconocen entre sí y celebran la existencia de la nada, su propia tierra media. Quizá apelen a esa vieja y en apariencia fantástica tradición del pellizco, y así simplemente me obliguen a abrir los ojos nuevamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-1731463042623846168?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/1731463042623846168/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/12/las-horas-muertas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/1731463042623846168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/1731463042623846168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/12/las-horas-muertas.html' title='Las horas muertas'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-5320614668151372237</id><published>2011-11-25T12:03:00.008+01:00</published><updated>2011-11-26T07:55:25.206+01:00</updated><title type='text'>La máquina de coger (un intento de traducción rioplatense de Bukowski)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-style: italic;"&gt;al querido avernícola J. W. Legaspi&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y al caro Johannes, agradecido por sus sugerencias&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;era una noche de calor en lo de Tony. ni siquiera se te ocurría coger. sólo tomar cerveza fría. Tony nos pasó dos cervezas a mí y a Mike el Indio, y Mike ya tenía el dinero afuera. le dejé pagar la primera ronda. Tony cobró, aburrido, miró alrededor – otros 5 o seis miraban sus cervezas. estúpidos. así que Tony vino hacia nosotros.  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿qué contás de nuevo, Tony?” le pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ah, mierda,” dijo Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“eso no es nuevo.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“mierda,” dijo Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ah, mierda,” dijo Mike el Indio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;tomamos nuestras cervezas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿qué pensás de la luna?” le pregunté a Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“mierda,” dijo Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“see,” dijo Mike el Indio, “el tipo que es un cara de culo en la tierra es un cara de culo en la luna. no hay diferencia.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“dicen que probablemente no haya vida en Marte,” dije.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿y qué?” preguntó Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ah, mierda,” dije. “2 cervezas más.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tony las pasó, y después vino por su dinero. cobró. volvió. “puta que hace calor. quisiera estar más muerto que Siempre Libre de ayer.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿a dónde van los hombres cuando mueren, Tony?” &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“mierda. ¿a quién le importa?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿no creés en el Espíritu Humano?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡eso es cualquiera!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿y qué hay con el Che? ¿con Juana de Arco? ¿con Billy the Kid? ¿con todos esos?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡eso es cualquiera!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;tomamos nuestras cervezas pensando sobre eso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“bueno,” dije, “tengo que ir a mear.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;fui caminando hasta el urinario y ahí, como de costumbre, estaba Petey el Búho.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;la saqué y empecé a mear.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“seguro que tenés una pijita,” me dijo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“cuando estoy meando o meditando, se. pero soy de lo que se llama el tipo súper-alargamiento. cuando estoy pronto, cada centímetro que tengo ahora se multiplica por seis.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“eso está bien, si no estás mintiendo, porque ahora puedo ver que aparecen un par de centímetros.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“es sólo la cabeza.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“te doy un dólar por chuparte la pija.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“no es mucho.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“estás mostrando más que la cabeza. estás mostrando hasta el último centímetro de pistola que tenés.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“andá a cagar, Petey.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“vas a volver cuando te quedes sin dinero para cerveza.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;me di vuelta y salí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“dos cervezas más,” pedí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tony hizo su rutina. volvió. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“hace tanto calor, que creo que me voy a volver loco,” dijo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“el calor sólo hace que puedas ver tu propio yo,” le dije a Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡pará un poco! ¿me estás llamando imbécil?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“la mayoría de nosotros lo somos. pero se mantiene en secreto.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“todo bien, si decimos que tu boludez es correcta, ¿cuántos tipos sanos hay en la tierra? ¿hay alguno?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“unos pocos.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿cuántos?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿de los billones?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“see, see.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“bueno, diría que 5 o 6.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿5 o 6? dijo Mike el Indio. “¡pero chupame la verga!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“mirá,” dijo Tony. “¿cómo &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;sabés&lt;/i&gt; que estoy loco? ¿cómo nos salimos de esta?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“bueno, como estamos todos locos sólo hay unos pocos para controlarnos, demasiado pocos, así que nos dejan andar por ahí siendo locos. eso es todo lo que pueden hacer por el momento. hubo un tiempo en que creí que podrían encontrar un lugar para vivir en el espacio exterior mientras nos destruían. pero ahora sé que los locos también controlan el espacio.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿y cómo sabés?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“porque pusieron la bandera norteamericana en la luna.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿y suponiendo que los rusos hubieran puesto la bandera rusa en la luna?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“es lo mismo.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“entonces ¿sos imparcial?” preguntó Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“soy imparcial hasta con el último grado de locura.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;nos quedamos quietos. seguimos tomando. y Tony también, empezó a echarse él mismo escocés con agua. el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;podía&lt;/i&gt;. era el dueño del lugar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“por dios, que hace calor,” dijo Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“see, mierda,” dijo Mike el Indio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;entonces Tony se puso a hablar. “locura,” dijo Tony, “ya ven, ¡hay algo muy loco ocurriendo en este &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;mismo&lt;/i&gt; minuto!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“claro,” dije.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“no, no, no… quiero decir, ¡acá &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;mismo&lt;/i&gt; en mi negocio!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿see?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“see, es tan loco, que a veces tengo miedo.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“contame qué es, Tony”, le dije, siempre listo para escuchar las boludeces de los demás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tony se acercó mucho. “sé de un tipo que tiene una máquina de coger. ninguna locura de mierdas de revista de sexo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;como las que se ven en los avisos. botellas de agua caliente con conchas de cornebeef recambiables, toda esa guasada. este tipo realmente lo hizo. un científico alemán, dimos con él, quiero decir, nuestro gobierno lo hizo antes de que los rusos pudieran agarrarlo. pero esto lo mantienen en silencio.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“claro, Tony, claro…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“Von Brashlitz. nuestro gobierno intentó mantenerlo interesado en el ESPACIO. no hubo modo. un viejo brillante, pero sólo tenía en la cabeza esta MÁQUINA DE COGER. al mismo tiempo piensa que es algún tipo de artista, a veces se llama a sí mismo Miguel Ángel… lo jubilaron con 500 dólares por mes para de alguna forma mantenerlo suficientemente vivo fuera de los loqueros. lo observaron durante un tiempo, después se aburrieron o se olvidaron, pero siguieron haciéndole llegar los cheques, y una vez cada tanto viene un agente a hablar con él por diez o veinte minutos al mes, escribe un informe diciendo que todavía está loco, después se va. así que estuvo yendo de pueblo en pueblo, arrastrando este gran baúl rojo con él. al final una noche llega acá y empieza a tomar. me dice que es tan sólo un viejo cansado, que necesita un lugar realmente tranquilo para hacer sus investigaciones. yo seguía distrayéndolo, ya saben cómo es, acá vienen un montón de tocados.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“see,” dije.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“entonces, loco, el tipo seguía emborrachándose cada vez más, y me lo largó. ¡había diseñado una mujer mecánica que podía echarle un polvo a un hombre mejor de lo que cualquier mujer creada a lo largo de los siglos! ¡y encima nada de Siempre Libre, nada de mierdas, nada de discusiones!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“estuve buscando,” dije “una mujer así toda mi vida.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tony se rió. “todos los hombres lo hicieron. pensé que estaba loco, por supuesto, hasta que una noche después de cerrar fui con él hasta su alojamiento y sacó de su baúl rojo la MÁQUINA DE COGER.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿y?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“fue como ir al cielo antes de morir.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“dejame adivinar el resto,” le pedí a Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“adiviná.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“Von Brashlitz y su MÁQUINA DE COGER están acá arriba ahora.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“uh uh,” dijo Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿cuánto?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“veinte verdes por cabeza.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿20 verdes por cogerse a una máquina?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“él ha superado lo que sea que nos haya Creado. ya van a ver.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“Petey el Búho me la chupa por un verde.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“Petey el Búho está bien pero no es ningún invento que bata a los dioses.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;saqué mis 20.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“haceme el favor, Tony, si esto es algún tipo de estúpida broma por el calor, ¡perdiste a tu mejor cliente!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“como dijiste antes, de todos modos todos estamos locos. hacé como quieras.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“está bien,” dije.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“está bien,” dijo Mike el Indio, “y acá están mis 20.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“yo sólo saco el 50 por ciento, tienen que entender, el resto es para Von Brashlitz. 500 verdes de pensión no es mucho con la inflación y los impuestos, y Von B. chupa schnapps como loco.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“vamos a hacerlo,” dije, “ya tenés los 40 verdes. ¿dónde está esta inmortal MÁQUINA DE COGER?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tony levantó una separación del bar, dijo, “vengan por acá. vayan por la escalera que da a la parte trasera. simplemente suban, golpeen a la puerta, digan, ‘nos manda Tony’.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿alguna puerta #?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“la puerta #69.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ah, más bien,” dije, “¿qué más?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ah, más bien,” dijo Tony. “lleven las bolas.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;encontramos la escalera. subimos. “Tony es capaz de hacer cualquier cosa por una broma,” dije.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;caminamos. ahí estaba: puerta #69.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;golpeé: “nos mandó Tony.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ah, ¡pasen, caballeros!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ahí estaba este desquiciado con aspecto de viejo verde, vaso de schnapps en mano, lentes de doble cristal. igual que en las películas antiguas. parecía que estuviera teniendo una visita, una cosita joven, casi demasiado joven, con aspecto frágil y fuerte al mismo tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;cruzó las piernas, resplandecientes hasta el último milímetro: rodillas de nylon, muslos de nylon, y esa pequeña parte ahí donde las largas medias terminaban y ese pedacito de carne empezaba. ella era &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;todo&lt;/i&gt; culo y tetas, piernas de nylon, sonrientes ojos azules. …&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“caballeros, - mi hija Tanya…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿qué?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ah, sí, ya sé, soy tan… viejo… pero como el mito del hombre negro con la pija más grande del mundo, también existe el mito de los sucios viejos alemanes que no paran nunca de coger. pueden creer lo que quieran. esta es, de todos modos, mi hija, Tanya…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“hola, chicos,” se rió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;después todos miramos hacia una puerta que tenía rotulado: DEPÓSITO DE LA MÁQUINA DE COGER. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;se terminó de tomar su schnapps.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“bueno… entonces muchachos, ustedes vinieron por el mejor POLVO de sus vidas, ¿verdad?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡papi!” dijo Tanya, “¿tenés que ser siempre tan &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;grosero&lt;/i&gt;?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tanya volvió a cruzar sus piernas, esta vez más alto, y casi acabo en seco.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;después el profesor se tomó otro schnapps, se levantó, y caminó hacia la puerta rotulada DEPÓSITO DE LA MÁQUINA DE COGER. se volvió y nos sonrió, luego abrió la puerta muy lentamente. se metió y salió haciendo rodar esta cosa que parecía una cama de hospital sobre ruedas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;estaba DESNUDA, una masa de metal.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;el profe hizo rodar la maldita cosa hasta ponerla exactamente delante de nosotros, después empezó a tararear una canción horrible, probablemente algo del alemán.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;una masa de metal con este agujero en el centro. el profesor tenía una lata de aceite en la mano, la metió en el agujero y empezó a echar de este aceite en grandes cantidades. mientras tarareaba esta desquiciada canción alemana.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;siguió echando el aceite, luego miró hacia atrás por encima de su hombro y dijo, “linda, ¿verdad?” y volvió a su trabajo, surtiendo el aceite.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Mike el Indio me miró, intentó reír, dijo, “la puta… ¡nos agarraron de nuevo!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“see,” dije, “parece que hiciera 5 años desde que me eché uno, ¡pero ni en pedo meto mi pija en ese cacho de plomo!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Von Brashlitz se rió. caminó hasta su gabinete de licor, encontró otra de ¾ de schnapps, se sirvió uno largo, y se sentó de frente a nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“cuando en Alemania empezamos a darnos cuenta de que la guerra estaba perdida, y de que la red se estaba cerrando – hasta la batalla final de Berlín – sabíamos que la guerra había asumido una nueva esencia – la verdadera guerra se convirtió en quién agarraba más científicos alemanes. si Rusia o Estados Unidos tenían la mayor parte de los científicos alemanes – &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;esos&lt;/i&gt; eran los que iban a llegar primero a la luna, primero a Marte… primero a &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;todo&lt;/i&gt;. bueno, no sé cómo salió… numéricamente o en términos de poder cerebral científico.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;sólo sé que los estadounidenses&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;me tuvieron primero, no me dejaron escapar, me llevaron en un auto, me dieron un trago, me pusieron un revólver en la cabeza, me hicieron promesas, me hablaron como locos. yo firmé todo…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“todo bien,” dije, “en cuanto a historia. ¡pero igual no voy a meter mi pija, mi pobre y pequeña pija, en ese pedazo de metal laminado o lo que carajo sea! Hitler debe haber sido un completo loco para hacerse cargo de alguien como usted. ¡preferiría que los rusos le hubieran echado el guante primero! ¡quiero mis 20 verdes de vuelta!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Von Brashlitz se rió, “jeeejeeejeee… es sólo mi pequeña bromita, ¿nein? ¡jeeejeeejeee!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;empujó el cacho de plomo de nuevo en el armario. cerró la puerta de un portazo. “¡oh, jejeeeje!” y tomó un poco más de schnapps. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Von B. echó un poco más de schnapps. realmente se los bajaba. “caballeros, ¡soy un &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;artista&lt;/i&gt; y un inventor! mi MÁQUINA DE COGER es en realidad mi hija, Tanya…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿más bromitas, Von?” le pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡nada de bromas! ¡Tanya! ¡andá y sentate en la falda de este caballero!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tanya se rió, se paró, caminó y se sentó en mi falda. ¿una MÁQUINA DE COGER? ¡no podía creerlo! su piel era piel, o lo parecía, y su lengua que se movía dentro de mi boca mientras nos besábamos, no era mecánica – cada movimiento era diferente, respondiendo a los míos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;yo estaba ocupado en el tema, rasgándole la blusa por el pecho, metiéndole mano por abajo, más caliente de lo que lo había estado en años, y después estábamos enredados, de alguna forma terminamos de pie, y ahí se la metí de parado, mis manos tironeando de su largo y rubio pelo, tirando de su cabeza hacia atrás, y después bajándolas, abriéndole el ojo del culo mientras le daba, hasta que acabó – pude sentir su vibración, y entonces acabé yo también.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¡fue el mejor polvo que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;jamás&lt;/i&gt; me había echado!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tanya se fue al baño, se limpió y se duchó, se volvió a vestir de nuevo para Mike el Indio. supongo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“el más grande invento del hombre,” dijo Von Brashlitz muy serio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;tenía toda la razón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;después Tanya salió y se sentó en MI falda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡NO, NO! ¡TANYA! ¡ES EL TURNO DEL OTRO HOMBRE! ¡A ESTE ACABÁS DE COGÉRTELO!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ella pareció no oír. eso era raro, hasta para una MÁQUINA DE COGER, porque, de verdad, yo nunca había sido un gran amante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿no me amás?” me preguntó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“sí.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“te amo. y soy tan feliz. y… no se supone que yo esté viva. lo sabés, ¿no?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“te amo, Tanya. eso es todo lo que sé.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡la puta madre!” gritó el viejo, “¡esta PUTA MÁQUINA!” caminó hacia esta caja barnizada con la palabra TANYA impresa de un lado. había unos cables saliendo de ella; había discos, y agujas que temblaban, y muchos colores, luces que se prendían y apagaban, cosas que hacían tictac… Von B. era el fiolo más loco que había conocido en mi vida. seguía toqueteando los discos, luego miró a Tanya:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡25 AÑOS! ¡casi toda una puta vida para construirte! ¡hasta de Hitler tuve que esconderte! y ahora… ¡querés convertirte en una simple y común puta!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“no tengo 25,” dijo Tanya, “tengo 24.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿ves, ves? ¡exactamente como una puta cualquiera!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;volvió a sus discos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“te pusiste una sombra de labios diferente,” le dije a Tanya.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿te gusta?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡oh, sí!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;se inclinó y me besó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Von B. seguía toqueteando sus discos. sentí que él podía ganar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Von Brashlitz se volvió hacia Mike el Indio. “es tan sólo un pequeño desperfecto. confíe en mí. en un minuto lo tengo reparado, ¿ia?” &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“eso espero,” dijo Mike el Indio, “tengo 35 centímetros esperando y abajo pagué 20 verdes.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“te amo,” me dijo Tanya, “nunca más voy a coger con otro hombre. si no puedo tenerte, no voy a tener a nadie.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“yo te voy a perdonar cualquier cosa que hagas, Tanya.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;el profe se estaba enfureciendo. seguía moviendo los discos pero no estaba pasando nada. “¡TANYA, es hora de que te COJAS al OTRO hombre! me estoy… cansando… necesito un poco de schnapps… irme a dormir… Tanya…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ah,” dijo Tanya, “¡viejo podrido de mierda! ¡vos y tu schnapps, y después mordisqueando mis tetas toda la noche, que no puedo ni siquiera dormir! ¡y ni siquiera lográs que se te pare decentemente! ¡sos un asco!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿WAS?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“DIJE, ¡‘NO LOGRÁS QUE SE TE PARE DECENTEMENTE’!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡Tanya, vas a pagar por esto! ¡vos sos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;mi&lt;/i&gt; creación, no yo la tuya!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;él seguía cambiando sus perillas mágicas. quiero decir, en la máquina. estaba muy enojado, y lo podías ver, de algún modo la rabia le daba un fulgor vital más allá de él mismo. “sólo esperá, Mike. ¡todo lo que tengo que hacer es ajustar el sistema eléctrico! ¡esperá! ¡un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;segundo&lt;/i&gt;! ¡ya lo &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;veo&lt;/i&gt;!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;entonces se paró de un salto. el tipo este que habían salvado de los rusos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;miró a Mike el Indio. “¡ya está bien! ¡la máquina funciona! ¡a divertirse!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;después fue hasta su botella de schnapps, se sirvió otro de los buenos, se sentó a observar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tanya se bajó de mi falda y caminó hasta Mike el Indio. miré a Tanya y Mike el Indio abrazarse. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tanya bajó el cierre de Mike, sacó su pija, ¡el tipo tenía flor de pija! él dijo como 35 centímetros pero parecía más como de 50.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;después Tanya puso sus dos manos alrededor de su pija.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;él gemía en la gloria.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;entonces ella tiró de toda la pija y se la arrancó del cuerpo. la tiró a un lado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;yo vi la cosa rodando por encima del tapete como una salchicha desquiciada, goteando pequeñas y tristes marquitas de sangre. rodó hasta darse con la pared, después se quedó ahí como algo con cabeza pero sin pies y ningún lugar a donde ir… lo que era bastante cierto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;enseguida, pasaron las BOLAS volando a través del aire. una vista pesada, serpenteante. Simplemente aterrizaron en el centro del tapete sin saber qué hacer excepto sangrar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;así que sangraron.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Von Brashlitz, el héroe de la invasión ruso-americana, le echó una mirada severa a lo que quedaba de Mike el Indio, mi viejo compinche para tomar cerveza, todo rojo en el suelo, manando por el centro – Von B. se tomó los vientos, escaleras abajo…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;el cuarto 69 había hecho todo excepto eso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y después le pregunté a ella: “Tanya, pronto la cana va a estar por acá, ¿dedicamos el número del cuarto a nuestro amor?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡claro, mi amor!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;lo hicimos, justo a tiempo, y la estúpida cana irrumpió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;uno de los eruditos declaró la muerte de Mike el Indio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y como Von B. era una especie de producto del gobierno de los EE.UU., había un quilombo bárbaro de gente alrededor – unos cuantos oficiales de mierda – bomberos, periodistas, los botones, el inventor, la C.I.A., el F.B.I., y otras varias formas de mierda humana.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tanya vino y se me sentó en la falda. “ahora me van a matar. tratá de no ponerte triste.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;no contesté.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;luego Von Brashlitz estaba gritando y señalando a Tanya – “¡LES DIGO, CABALLEROS, QUE ELLA NO TIENE SENTIMIENTOS! ¡YO SALVÉ A LA MALDITA COSA DE HITLER! ¡les digo, no es más que una MÁQUINA!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;todos se quedaron ahí inmóviles. nadie le creía a Von B.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;era simplemente la más hermosa máquina, y así llamada mujer, que alguna vez hubieran visto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡ah, mierda! ¡idiotas! ¿toda mujer es una puta máquina, no pueden verlo? ¡juegan al mejor postor! ¡NO HAY TAL COSA COMO EL AMOR! ¡ESO ES UN CUENTO DE HADAS COMO LA NAVIDAD!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;todavía no podían creerle.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡ESTO es sólo una máquina! ¡no tengan MIEDO! ¡MIREN!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Von Brashlitz agarró uno de los brazos de Tanya.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;lo arrancó del cuerpo por completo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y adentro – adentro del agujero de su hombro – lo podías ver – no había más que cables y tubos – cosas enrolladas y que pasaban de un lado a otro – además de una sustancia menor que remembraba ligeramente la sangre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;vi a Tanya ahí parada con ese rollo de cable colgándole del hombro, donde solía estar el brazo. me miró:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡por favor, por &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;mí&lt;/i&gt; también! ¡te pedí que trataras de no estar demasiado triste!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;miré mientras se le abalanzaban en patota, la rompían, la violaban y la hacían trizas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;no pude evitarlo. bajé mi cabeza y la puse entre mis piernas y lloré…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;además, Mike el Indio nunca recuperó el valor de sus veinte verdes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; color: rgb(0, 0, 0);" align="center"&gt;***&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;pasaron algunos meses. no volví al bar nunca más. hubo un juicio pero el gob. exoneró a Von B. y a su máquina. me mudé a otra ciudad. muy lejos. y un día estaba sentado en la peluquería, y agarré esta revista porno. había un anuncio: “¡infle su propia muñequita! $29,95. material de goma resistente, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;muy&lt;/i&gt; duradero. cadenas y látigos incluidos en el paquete. un bikini, soutién, medias. 2 pelucas, lápiz labial y una pequeño frasco de poción de amor incluidos. Cía. Von Brashlitz.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;le mandé un pedido. una casilla de correo en Mass. él también se había mudado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;el paquete llegó en 3 semanas. muy vergonzoso. no tenía un inflador de bicicletas y después me recalenté cuando saqué la cosa del paquete. tuve que ir hasta la estación de la esquina para usar su bomba de aire.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;se veía mejor a medida que se inflaba. tetas grandes. culo grande.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¿qué tené’ ahí che?” me preguntó el tipo de la estación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“mirá che, sólo estoy tomando prestado un poco de aire. ¿no compro un montón de nafta acá, eh?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“bueno, todo bien, podés usar el aire. pero maldito si puedo dejar de preguntarme qu’es lo que tenés ahí…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡olvidate!” le dije.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡MI DIOS! ¡mirá esas TETAS!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“ESTOY mirando, pelotudo!”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;lo dejé ahí con la lengua para afuera, luego me la puse sobre el hombro y volví a casa. la llevé hasta el cuarto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿la gran pregunta estaba todavía por venir?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;le abrí las piernas y busqué alguna forma de abertura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Von B. zafó lo más bien.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;me subí y empecé a besar la boca de goma. de vez en cuando daba con alguna de las tetas gigantes y le daba una chupada. le había puesto una peluca amarilla y me pasé la poción de amor por la pija. no usé demasiada loción de amor. a lo mejor había mandado como para un año.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;la besé apasionadamente atrás de las orejas, le metí el dedo en el culo, seguía dándole. después me salí, le esposé los brazos por detrás de la espalda, estaba el pequeño candado y la llave y después le di unos buenos latigazos en el culo con las correas de cuero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¡por dios, yo&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;tengo que estar loco! pensé.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;después la di vuelta y se la metí de nuevo. la garchaba y la garchaba. la verdad, era bastante aburrido. me imaginaba perros cogiéndose gatas; imaginaba a 2 personas cogiendo por el aire mientras se tiraban desde el Empire State. me imaginaba una concha grande como un pulpo, reptando hacia mí, húmeda y maloliente y sedienta por un orgasmo. me imaginaba todas las medias, las rodillas, las piernas, las tetas, las conchas que había visto, la goma estaba sudando; yo estaba sudando.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;“¡te amo, querida!” le susurré en una de sus orejas de goma.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;odio admitirlo, pero me forcé a mí mismo a acabar adentro de ese asqueroso pedazo de goma. no era una Tanya para nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;tomé una hoja de afeitar y corté la cosa hasta hacerla mierda. la tiré junto con las latas de cerveza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿cuántos hombres en Estados Unidos compran estas cosas estúpidas?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;o puede que te cruces con cincuenta máquinas de coger en una caminata de 10 minutos casi en cada esquina de Estados Unidos – &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;siendo&lt;/i&gt; la única diferencia que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;se hacen pasar&lt;/i&gt; por humanas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;pobre Mike el Indio. con sus 50 centímetros de pija muerta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;todos los pobres Mike el Indio. todos los que trepan al espacio. todas las putas de Vietnam y de Washington. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;pobre Tanya, su barriga había sido la barriga de un cerdo. sus venas las venas de un perro. rara vez cagó o meó, simplemente cogió – corazón, voz y lengua prestados de otros – por aquel tiempo se suponía que sólo había 17 transplantes de órgano posibles. Von B. estaba muy por encima de ellos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;pobre Tanya, que sólo había comido un poco – principalmente queso y pasas. no había tenido ningún deseo de dinero, o de propiedad, o de grandes autos nuevos, o de casas supercaras. nunca había leído el diario de la noche. nunca deseó un televisor a color, sombreros nuevos, botas de lluvia, conversaciones contra la verja trasera con vecinas idiotas; ni tampoco había deseado tener un marido que fuera doctor, corredor de bolsa, parlamentario, o policía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y el tipo de la estación me sigue preguntando, “che, ¿qué pasó con esa cosa que trajiste hasta acá aquel día y la inflaste con la bomba de aire?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;pero ahora no lo hace más. compro la nafta en un nuevo lugar. ya ni siquiera me corto el pelo donde vi aquella revista con el anuncio porno de la muñeca de goma de Von Brashlitz. estoy intentando olvidarlo todo.&lt;/p&gt;  &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB" lang="EN-GB"&gt;¿vos qué harías? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);" align="right"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB" lang="EN-GB"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB" lang="EN-GB"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="EN-GB"  style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Original:&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt; The Fuck Machine, &lt;/i&gt;in:&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt; Charles Bukowski, &lt;/b&gt;&lt;u&gt;The Most Beautiful Woman in Town &amp;amp; Other Stories&lt;/u&gt;, Virgin Books, 2009, pp. 34-44. &lt;/span&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;font-size:78%;" lang="EN-GB" &gt;&lt;br /&gt;© 2011 No Land´s Man por la traducción.&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);" align="right"&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB" lang="EN-GB"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-5320614668151372237?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/5320614668151372237/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/11/la-maquina-de-coger.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/5320614668151372237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/5320614668151372237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/11/la-maquina-de-coger.html' title='La máquina de coger (un intento de traducción rioplatense de Bukowski)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-5586206995017136398</id><published>2011-11-25T10:41:00.002+01:00</published><updated>2011-11-25T10:44:38.033+01:00</updated><title type='text'>Una de Thoreau</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"I believe that every man who has ever been earnest to preserve his higher or poetic faculties in the best condition has been particularly inclined to abstain from animal food, and from much food of any kind."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Walden&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-5586206995017136398?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/5586206995017136398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/11/una-de-thoreau.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/5586206995017136398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/5586206995017136398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/11/una-de-thoreau.html' title='Una de Thoreau'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-1149200301944830869</id><published>2011-11-04T19:06:00.001+01:00</published><updated>2011-11-04T19:07:37.214+01:00</updated><title type='text'>Amanecer</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;La mañana es mi noche y empiezo a desperezarme, me convierto en un ser nocturno a pleno sol, brazos extendidos en el primer bostezo que semejan alas de murciélago, la cara hacia un costado, como queriendo evitar lo inevitable.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Los rayos solares violan la intimidad de mi oscura presencia, mis piernas, dos troncos de pesada madera, se hacen a un lado y hacen como que quieren moverse, obligando a mi torso a incorporarse. Parece que las distintas partes de mi cuerpo mantuvieran una discusión absolutamente incomprensible para mí, de la que de lo único que llego a atisbar es la consecuencia de que no se ponen de acuerdo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Así y todo en algún momento tengo de frente los utensilios para calentar un café, con su espumosa leche y su escudera tostada escondida bajo una mancha de margarina y mermelada. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;El entrometido sol metes sus filosos ojos también a través de la ventana de la cocina, pero acá se muestra menos intimidante, los colores más cálidos y como pretendiendo un abrazo de viejos amigos, como si se sintiera culpable por la escena anterior o como si no supiera nada de ella y manifestara un simple y natural afecto por todo cuerpo que se levanta y anda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Pienso que planeo el día, que ordeno las cosas por importancia, cronológicamente, por interés, y al final me doy cuenta de que lo que uso son palabras y que al final todo es en vano, algo o alguien ya lo ha dispuesto todo para mí y yo simplemente creo pasar las páginas de un libro donde yo soy el protagonista pero que al mismo tiempo dice lo que yo fuera de la historia debo hacer a cada momento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Para cambiar de humores o de tema voy a la sala de baño y sumerjo bajo litros de agua mi cabeza, primero fría y paulatinamente más caliente, hasta que siento como los poros se abren con el vapor que se pega a cada milímetro de toda superficie posible interior, incluida, tal como lo siento, a la parte interior de mi piel. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Con mi cuerpo chorreante y mis vestiduras de Adán desfilo hasta el dormitorio, donde elijo despreocupadamente con qué cubrir mi piel, y así, una vez arrojado del paraíso, engañarla haciéndole creer que no hay frío o temperaturas desagradables, pronto el algodón y la lana hacen causa común y transmiten calidez y comodidad a la tela que hace que mi cuerpo sea uno y no algo desparramado por todos lados, esa bolsa que en algún momento griego de la historia se decía que era la cárcel del alma.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;El suave mullir de mis pies cambia por el sonido rítmico del calzado, como si fuera algo ajeno y que se moviera por mi propia casa como si fuera la suya, obligándome de vez en cuando a buscar en derredor por si acaso efectivamente hubiera alguien más. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;La película, una matinée cotidiana que se repite en mi cabeza a la velocidad de la luz, me muestra cada vez trozos del universo, como si yo hubiera estado en todos lados y las memorias se juntaran acodadas por un rato al bar y yo fuera el bar, para luego irse cada una por su lado y a su antojo. En el momento culminante, cuando la incomprensión comienza a ponerme lívido y al borde de un precipicio, abro la puerta de casa, y esos pasos que ahora sé que definitivamente no son míos, me cargan y me arrastran, alejándome por el desconocido camino de todos los días.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-1149200301944830869?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/1149200301944830869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/11/amanecer.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/1149200301944830869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/1149200301944830869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/11/amanecer.html' title='Amanecer'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-7462809463164762493</id><published>2011-10-03T00:41:00.016+02:00</published><updated>2011-10-05T23:52:16.922+02:00</updated><title type='text'>Postales muniquesas III</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-IL1Xj7Kh1eY/Tojv9ySu3gI/AAAAAAAAAS8/955H5AjH67E/s1600/IMG_1654.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-IL1Xj7Kh1eY/Tojv9ySu3gI/AAAAAAAAAS8/955H5AjH67E/s320/IMG_1654.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659036776542428674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-gl61o8sO2Ho/TojuH9cTAUI/AAAAAAAAASs/BokrRcU61_A/s1600/IMG_1651.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-gl61o8sO2Ho/TojuH9cTAUI/AAAAAAAAASs/BokrRcU61_A/s320/IMG_1651.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659034752310772034" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Cerca de la ribera Oeste del Isar, el río que divide a Munich de Norte a Sur, o de Sur a Norte, en dos medias naranjas casi perfectas, está la zona llamada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Isarvorstadt &lt;/span&gt;[Suburbio del Isar, lo que indica que en algún momento de la historia la zona estaba fuera de los muros de la ciudad, y luego conservó su nombre a pesar de haber sido absorbida por ella]. E&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;s una de esas pequeñas zonas cercanas a las gra&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ndes piezas arquitectónicas que dominan el centro mismo, pero que con su personalidad contribuye a edificar también el carácter mismo de la ciudad. En un principio era zona de gentes trabajadoras, para terminar hoy siendo un variopinto centro entre cultural, chic, y al mismo tiempo bohemio, vivaz y más&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-M-G5fEEithI/TokZ6HHENhI/AAAAAAAAATk/dzNu6kRei9E/s1600/IMG_1648.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-M-G5fEEithI/TokZ6HHENhI/AAAAAAAAATk/dzNu6kRei9E/s320/IMG_1648.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659082892899530258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; alegre que otras zonas, gracias quizá a la fuerte presencia de la Munich gay.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-FEiEbq_F6Es/TojuHaaMB4I/AAAAAAAAASU/SGEaE9hH7vM/s1600/IMG_1642.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 231px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-FEiEbq_F6Es/TojuHaaMB4I/AAAAAAAAASU/SGEaE9hH7vM/s320/IMG_1642.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659034742906685314" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-kxUu-8zB1_4/TojuHaqy1iI/AAAAAAAAASc/C1o7vdxehFY/s1600/IMG_1645.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-kxUu-8zB1_4/TojuHaqy1iI/AAAAAAAAASc/C1o7vdxehFY/s320/IMG_1645.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659034742976337442" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-gyDOD89sWgQ/Tojv-BjsTmI/AAAAAAAAATE/UectZwKgzV4/s1600/IMG_1660.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-gyDOD89sWgQ/Tojv-BjsTmI/AAAAAAAAATE/UectZwKgzV4/s320/IMG_1660.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659036780640095842" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Probablemente de sus orígenes haya derivado el apelativo bajo el que también se le conocía: &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Glasscherbenviertel &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;[El barrio de los vasos rotos], para indicar que debía de ser un barrio áspero y duro, algo que a todas luces resulta difíc&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;il de intuir para el desprevenido visitante de hoy. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La forma para llegar al barrio puede iniciarse desde la parada de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;S-Bahn&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; [Tren metropolitano] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Isartor&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;, que se halla bajo y alrededor de una de las tres puertas que aún se conservan de la vieja ciudad amurallada, y que también debe su nombre a la cercanía con el río antes nombrado. Tomando dirección Sur nace la calle &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Rumfordstraße&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;, que con su nombre recuerda al físico británico-estadounidense Sir Benjamin Thompson, Conde de Rumford, figura importante para el desarrollo social de la ciudad a partir de 1784 y por modernizar las milicias bávaras de su época, y que lograra asimismo suceso en su profesión entre otras cosas al ver que el calor no es ninguna materia. Avanzar es dirigirse a la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Gärtnerplatz &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;[Plaza del Jardinero], mientras que a ambos &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;lados pueden apreciarse edificaciones sólidas, y entre ellas un Jazzbar tradicional, el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Vogler&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-KIVaXyfv-rs/TojuJKlOG4I/AAAAAAAAAS0/ZU9cQnDlKTY/s1600/IMG_1652.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-KIVaXyfv-rs/TojuJKlOG4I/AAAAAAAAAS0/ZU9cQnDlKTY/s320/IMG_1652.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659034773017729922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-zyQlIp869rI/TokTEvglgwI/AAAAAAAAATM/WlPJ-MLqEqQ/s1600/IMG_1636.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 231px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-zyQlIp869rI/TokTEvglgwI/AAAAAAAAATM/WlPJ-MLqEqQ/s320/IMG_1636.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659075378961285890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Torciendo por la calle &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Reichenbachstraße &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;(que no debe su nombre al renombrado filósofo sino a otra figura importante para el desarrollo de la ciudad, el ingeniero mecánico Georg von Reichenbach, que vivió entre fines del siglo XVII y principio del XVIII) la cosa se pone más colorida, la acera se estrecha por la presencia de mesas y sillas de los cafés y de mercadería de las diferentes tiendas expuestas fuera de los locales, algo que sin duda puede resultar llamativo y que sin embarg&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;o es práctica común, y hace pensar en otros tiempos ya pasados, donde como lo más normal del mundo los transeúntes fisgonean un poco lo expuesto, hojean libros, se prueban acaso aquello que no obligue a entrar a un probador, y o bien compran algo o bien devuelven los productos a su lugar de origen y continúan con su paseo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A escasos metros está una de las instituciones populares que &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;guarda la zona, el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Deutsche Eiche&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; [El Roble Alemán], seguramente en algún tiempo una taberna, hoy ya más un restaurante con servicio de sauna público que nuclea visiblemente a la comunid&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ad gay. La particularidad está en que tenía como a uno de sus asiduos visitantes al director de teatro y cine &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Rainer&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Werner Fassbinder&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;, que vivió algunos años en el edificio de enfrente, y que en alguna de sus películas incluyera en algún momento no sólo a&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;l loc&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;al, sino también a su propietaria de por aquel entonces. En la aledaña calle &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Müllerstraße &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;se conserva la residencia donde llevó adelante el proyecto que co-fundara y en el que co-participara junto a otros creadores, denominado "antiteatro", que buscaba oponerse al teatro estatal. El centro de operaciones no duró mucho, ya que si bien la propuesta despertó singular interés y seguidores, aparentemente también generó dis&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;gusto, algo que culminó con la decisión de las autoridades locales de prohibir el uso del edificio para esa actividad. Ente los artistas involucrados se cuenta a la actriz Hanna Schygulla, por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-Vdc57OH_16g/TojsTESzDHI/AAAAAAAAARs/WnJNYLbHje0/s1600/IMG_1630.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 230px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Vdc57OH_16g/TojsTESzDHI/AAAAAAAAARs/WnJNYLbHje0/s320/IMG_1630.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659032744105282674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Dar con la propia &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Gärtnerplatz &lt;/span&gt;a&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;mplía el horizonte, ya que la plaza es una florida y multicolor rotonda que hace honor a su nombre y a &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;partir de la cual se esparcen varias calles como rayos. Al otro lado es posible divisar como se eleva con cierta majestuosidad el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Gärtn&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;erplatztheater&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;, construido por el año 1865 a &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;semejanza del Teatro Nacional. Cuando hay alguna obra y la&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; temperatura es amigable, sobre una de las calles de las dos por las que se extiende la profundidad del teatro, es posible ver y escuchar a través de las incontables ventanas a las personas que están detrá&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;s del funcionamiento y puesta en marcha de las obras, desde la cantina, hasta el equipo técnico y los funcionarios administrativos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Como pienso que en prácticamente cada baldosa de la ciudad hay un punto que guarda relación con las horas má&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;s nefastas de la historia reciente alemana, una de las calles que parte desde la plaza es la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Corneliusstraße&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;, en la que a pocos metros y tras una fachada hermosamente ornamentada se erige lo que entre los años 1921 y 1923 fuera el edificio del Partido Nacionalsocialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-yMXLybWsjXY/TokV6IBI5fI/AAAAAAAAATc/-wqWIUNVHRc/s1600/IMG_1638.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 232px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-yMXLybWsjXY/TokV6IBI5fI/AAAAAAAAATc/-wqWIUNVHRc/s320/IMG_1638.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659078495096595954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bullicio se extiende como tentáculos que anuncian la noche por llegar. Las tiendas tradicionales, como panaderías, ópticas, joyerías, casas de té, anticuarios, van dejando lugar primero a boutiques de primera y de segunda mano (con precios igual de exorbitantes o más) que con&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;tinúan despertando el interés de muchos de los que se mueven por la zona, para luego dejar toda la escena en manos de los cafés, bares, y restaurantes, algunos de los cuales abren sólo por la noche. Yo lentamente voy dejándome conquistar por calles más oscuras y silenciosas que me alejan de allí y me conducen hacia el centro. En algún momento doy con el Teatro de Marionetas, desde cuya entrada me saludan al&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;gunos personajes de trapo con sus brazos y piernas &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;pendiendo de hilos. Es el momento de apagar la cámara y despedirme. Subo el cierre del abrigo, y comienzo a perderme entre las somb&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-fngrRy87flM/TojsTcnvcmI/AAAAAAAAAR0/3VKTkDZTRPA/s1600/IMG_1634.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 231px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-fngrRy87flM/TojsTcnvcmI/AAAAAAAAAR0/3VKTkDZTRPA/s320/IMG_1634.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659032750635577954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-WSS8-jMl1j0/TokTE_SpojI/AAAAAAAAATU/jMoLCIOqu7E/s1600/IMG_1641.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-WSS8-jMl1j0/TokTE_SpojI/AAAAAAAAATU/jMoLCIOqu7E/s320/IMG_1641.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659075383197803058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-7462809463164762493?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/7462809463164762493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/10/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7462809463164762493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7462809463164762493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/10/blog-post.html' title='Postales muniquesas III'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-IL1Xj7Kh1eY/Tojv9ySu3gI/AAAAAAAAAS8/955H5AjH67E/s72-c/IMG_1654.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-2310552452522179785</id><published>2011-09-30T18:57:00.003+02:00</published><updated>2011-09-30T21:20:07.861+02:00</updated><title type='text'>Magnetos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿Vamos, somos impelidos, o algo nos arrastra? San Agustín decía que si no le preguntaban qué era el tiempo, lo sabía, en cambio, si se lo preguntaban, dejaba de saberlo. Hume decía que no nos era posible saber de dónde provenían nuestras ideas. Aún no nos es posible saberlo. ¿Por qué pensamos una cosa y no otra? Y ¿qué sería esa otra cosa que no pensamos? Pues dado que no lo hacemos no podemos conocer más que lo que se ha presentado a nuestra mente. Después de los maestros de la sospecha, que siempre resultaron sospechosos ellos mismos a sus congéneres, y mirando tal vez a Foucault, podemos pensar que precisamente la cosa está más allá de lo dicho (más allá puede ser más acá, es igual, lo que no está dibujado en el signo, lo único que vemos, así de cortos de vista podemos ser, como una cámara con abertura focal muy grande que ve un plano y el resto fuera de foco). Platón decía ¿o era Sócrates? que ser dueño de sí mismo significaba también ser esclavo de sí mismo. En todo caso el segundo fue muy inteligente al declarar que sabía que no sabía nada, y así hacerse merecedor del título de más sabio por parte del oráculo de Delfos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Después igual empiezan las preguntas. Una frase con la que me topo me deja en parajes que no guardan relación con ella, o tal vez sí. Leo: "If trouble comes when you least expect it then maybe the thing to do is to always expect it." (Cormac McCarthy, The Road) [Si los problemas vienen cuando menos los esperas, entonces quizá lo que hay que hacer es siempre estar a la espera de ellos]. Sé que quiero escribir sobre McCarthy, sé que tengo que volver a sus páginas. No es tarea fácil. Pero por alguna razón insospechada paso página (es un subterfugio, no faltan páginas suyas en la biblioteca) y desde los parlantes Leonard Cohen grita "and there are no diamonds in your mine" y por un momento hubiera preferido que la estrofa terminara con la palabra "mind". No miro el reloj para no confundirme, ese mentiroso dice lo que le viene en gana de acuerdo a con quién esté, colgué el teléfono con alguien que estaba lejos y teníamos no sé cuántas horas diferentes, aunque muchas menos que los kilómetros. Entonces termino mirando un documental sobre Osvaldo Soriano. Me pregunto si la suma de sus anécdotas una vez reunidas no superarían a su propia obra literaria. Porque en otros casos parece más evidente que detrás de lo escrito sólo cabe imaginarse a un señor serio y muy estudioso que está todo el día ante su escritorio con las ventanas abiertas de su imaginación. Y ahora estoy escribiendo esto, todo esto que no es nada, porque yo quería escribir sobre algunas cosas que yo pensaba que me habían traído a este lugar en el que ahora estoy, llámese Alemania o Deutschland, y me doy cuenta de que no tengo tiempo suficiente para hacerlo. Me refiero al tiempo vital, porque todo me trajo y como una palma extendida me tomó y un día me depositó acá (acá es ningún lugar, porque acá tiene sinónimos que únicamente son palabras, la única referencia posible es estar cerca o lejos de determinadas personas), y me miento seguido, porque podría encontrar una forma espuria de convencerme y sobre todo de convencer a los demás de que por esto y de que por aquello. Y tirar la lista como quien lanza un rollo de papel higiénico. Sé que mentirse es también un mecanismo de supervivencia, de supervivencia frente a uno mismo, la única bestia que nunca dejará de pisarnos los talones. Pero entonces se me ocurre que algo tengo que dejar, al fin y al cabo no será todo, pero hay pequeños eventos determinantes. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Muchos no la conocen, incluso entre alemanes me consta que no todos tienen noticia de ella, pero hay una saga novelada escrita por Goethe que se titula "Wilhelm Meister" y que hace unos cuantos años cuando la leí -algo incompleta porque no tuve acceso a todo el libro- quedé embriagado. Si bien ya en él se nota la ironía al tratar la época de los primeros  años y de juventud en que se traza el dibujo de los sueños y anhelos a  los que se aspira en la vida, la primera parte responde al título de "años de aprendizaje" y sienta las bases para un vagón de literatura que toma el tema (en alemán y en tiempos menos remotos Robert Musil escribió su "Die Verwirrungen des Zöglings Törleß" que pasó al español bajo "Las tribulaciones del estudiante Törless" que es una joya mucho más corta y cáustica). Existe esa idea de hablar de la novela llamada total, probablemente el Wilhelm Meister se acerque a eso, parece que una vida y un mundo pueden transcribirse en incontables páginas limitadas por tapa y contratapa. La búsqueda por eso que nos gusta decir &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ser uno mismo&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;, se manifiesta en la narración entre entregarse al mundo del comercio o al del arte, (para lo primero podría decir trabajo, aunque quedaría claro que la dicotomía no sería cerrada, ambos pueden verse plenamente representados en el otro). En este caso el camino del arte está signado por el teatro y la presencia de Shakespeare, de donde toma su nombre el protagonista de la novela [Wilhelm = William], y donde considerando las referencias al aprendizaje y a las enseñanzas su apellido también viene a tema [Meister = Maestro -en sentido amplio, pero también maestro artesano, o artista]. Como se dice que todos llevamos un niño interior, también creo que todos llevamos un Wilhelm Meister interior. Curiosamente uno de los poemas que creo que todo alemán  debe aprender proviene de ese libro (kennst du das Land wo die Zitronen blüh'n?).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La literatura se mezcla con la vida y la vida con la literatura. Hay quienes leen y quienes convierten un libro en parte de su biografía del mismo modo que dicen que conocen a su mejor amigo o que sus padres son tal y cual, es algo esencial y son libros sin los que no podemos comprender a la persona que tenemos delante y que es tal como es porque las letras han salido de las páginas como hormigas en fuga y se le han metido por los poros dejando en blanco las páginas y cobrando vida dentro de la persona igual que todo lo que está en nuestro cuerpo y en nuestra alma, de forma más o menos consciente. Más común es escuchar que un libro nos marca, que es de cabecera, podemos recordar frases, pasajes, situaciones, personajes. Pero hay otros que su lectura puede resultar más importante que haber recibido una vida bajo un sistema educativo, y descubrir que lo que había que saber estaba en unas horas de lectura, o que la explicación a una obsesión estaba transcrita, o la salida a dejar atrás la idea del suicidio, transformándose en un libro salvador, al menos bajo el pretexto de que como hay uno podría haber otros así. Y del mismo modo que con las personas, el problema de conocer al otro se amplía si tras leer nosotros el mismo libro no logramos entender qué es lo tan significativo para el otro, en qué sentido se da la relación otro-libro, y así, permanecemos encajonados bajo el signo de la experiencia personal e intransferible y cerrados a algo tan simple como la empatía gracias a la cual no se trata de entender la experiencia puntual en sí sino de escuchar al otro y al menos imaginar si una experiencia así nos es posible. Y esa falencia redunda en el alejamiento y el extrañamiento del otro, pero al mismo tiempo de nosotros respecto de nosotros mismos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sé que a estas alturas no se espera una explicación para el próximo paso. Sólo puedo continuar arguyendo que no sé cómo se pasa de una cosa a la otra. Y como la lista ya anuncié que sería infinita porque cada experiencia y su devenir es la concreción de la suma de todas las cosas, voy a optar por poner coto final -que no es otra cosa que dejar todo en puntos suspensivos- con un poema que a lo mejor tuvo algún rol dentro del mapa de magnetos que me mueven por el globo terráqueo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;Der Lorbeer&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El Laurel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ich duld' es nimmer! ewig und ewig so&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Die Knabenschritte, wie ein Gekerkerter,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Die kurzen, vorgemessnen Schritte&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Täglich zu wandeln, ich duld' es nimmer!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¡No, no me reisgnaré! Avanzar siempre&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;como un niño, como un prisionero,&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;a pequeños pasos medidos por anticipado,&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;día tras día. ¡No, nunca me resignaré!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ist's Menschenlos - ist's meines? ich trag's es nicht,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Mich reizt der Lorbeer, - Ruhe beglückt mich nicht,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Gefahren zeugen Männerkräfte,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Leiden erheben die Brust des Jünglings.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿Tal es el destino del hombre? ¿Mi destino? ¡No!&lt;br /&gt;Al laurel aspiro. No me tienta el reposo,&lt;br /&gt;mas el peligro suscita las fuerzas del hombre&lt;br /&gt;y el dolor hincha el pecho de los jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Was bin ich dir, was bin ich mein Vaterland?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ein siecher Schwächling, welchen mit traurendem,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;    Mit hoffnungslosem Blick die Mutter&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     In den gedultigen Armen schaukelt.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿Qué soy para ti, qué soy yo, patria mía?&lt;br /&gt;Un débil, un enfermo a quien su madre&lt;br /&gt;con una tonada triste, desesperada,&lt;br /&gt;acuna entre sus pacientes brazos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Mich tröstete das blinkende Kelchglas nie,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Mich nie der Blick der lächelnden Tändlerin,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Soll ewiges Trauern mich umwolken?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Ewig mich töten die zornge Sehnsucht?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Nunca busqué consuelo en el fondo de brillantes copas&lt;br /&gt;ni en la mirada de una sonriente coqueta.&lt;br /&gt;¿Debe abatirme para siempre una pena&lt;br /&gt;o matarme un furioso deseo?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Was soll des Freundes traulicher Handschlag mir,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Was mir des Frühlings freundlicher Morgengruss,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Was mir der Eiche Schatten, -was die&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Blühende Rebe, der Linde Düfte?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿De qué sirve el cordial apretón de manos&lt;br /&gt;y la dulce acogida del alma en primavera?&lt;br /&gt;¿Para qué la sombra de los robles,&lt;br /&gt;la viña de la flor, el aroma del tilo?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Beim grauen Mana! nimmer geniess ich dein&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Du Kelch der Freuden, blinktest du noch so schön,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Bis mir ein Männerwerk gelinget,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Bis ich ihn hasche, den ersten Lorbeer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Juro, por la antigua Mana, no beber más&lt;br /&gt;del cáliz del gozo, no obstante su seductor destello,&lt;br /&gt;hasta el día en que haga una obra de hombre&lt;br /&gt;y conquiste entonces mi primer laurel.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Der Schwur ist gross. Er zeuget im Auge mir&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Die Trän' und wohl mir, wenn ihn Vollendung krönt,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Dann jauchz auch ich, du Kreis der Frohen,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;     Dann o Natur, ist dein Lächeln Wonne.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¡Grave promesa! que a mis ojos llenas de lágrimas.&lt;br /&gt;¡Feliz seré, de mantenerla! Pues así,&lt;br /&gt;criaturas de alborozo, también a mí me oiréis gritar de gozo.&lt;br /&gt;Y entonces, oh Naturaleza, de tu sonrisa haré mi júbilo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Friedrich Hölderlin&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;en uno de sus poemas de juventud precisamente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;(Tomado de "Hölderlin. Poesía completa", Ediciones 29, Barcelona, 1995. Traducción: Federico Gorbea)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-2310552452522179785?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/2310552452522179785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/09/magnetos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2310552452522179785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2310552452522179785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/09/magnetos.html' title='Magnetos'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6282868810179218023</id><published>2011-09-27T00:28:00.001+02:00</published><updated>2011-09-27T00:29:56.050+02:00</updated><title type='text'>Tiempo espacio tiempo</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:Georgia; mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA"&gt;El reloj da las diez. Pero no sé la hora. La verdadera hora que es el instante universal. El aparato con sus manecillas puede dar o decir lo que quiera, lo que pasa a mi alrededor es más grande y tiene vida propia. Miro por la ventana, decorada con suaves lágrimas del día que se despide. Pero la tormenta es un jugo gástrico que destruye mis barcos desde adentro. Mis brazos buscan tranquilamente el calor artificial. Mis ojos se dirigen pretendidamente inocentes en busca de algo en lo que distraerse. Hay colores, ellos piensan, hay cuerpos, ellos creen poder tocar con su mirada, pero no pueden verse a sí mismos, no sin el aparato ortopédico especular. El espejo se sonríe desde un rincón, su cuerpo largo se mueve como un péndulo que no se toma la molestia de mentir sobre los diferentes momentos del transcurrir, esa cosa para hacer perder la cordura a los bichos humanos con la idea de lo eterno y lo irrepetible, de la vida y de la muerte, del más acá y del más allá, de la esfera y el río. El río para cerca de mi casa y se desliza junto a mis pasos cuando mis pensamientos se entregan a la vieja disciplina peripatética, su fluir es la medida de todas mis ideas, las trae y las lleva, sin preguntar por qué ni para qué. Un día cambiaremos los roles y descubriré los pensamientos que esconde su corriente. Así echado cual especie de pintura prerrafaelita miro el cielo, el acaso se transforma en ocaso aunque continúa sin respuestas. Las luces comienzan a desaparecer y dejan en su lugar puntos dispersos que al ser unidos pueden dibujar siluetas helénicas para aquellos que se atreven. El tiempo no tiene espacio. El espacio soy yo, un saco vapuleado por una simple idea que aparece deformada de mil y una maneras a través de la lente de su mente. Tal vez las gotas que siguen inundando mi ventana y multiplicando la noche como infinitas pantallas en miniatura son parte del río que me extraña y viene a visitarme, quizá las gotas no sean más que una señal, o un llamado a perderme por los meandros boscosos que susurran viejas melodías desde sus hojas en movimiento. Tonadas cargadas de historias que soplan vientos más potentes y me invitan a mirarme en el espejo acuoso. Ese astro que reflecta la luz se ve reflejado a sí mismo en las aguas movedizas que ahora tengo delante de mí, y me hace preguntarme si yo no estaré del mismo modo reflejado sobre él de algún modo misterioso, y cuántas veces será que todos nos repetimos, hasta el cansancio, sin saberlo y por ello mismo agotados de estar en tantos lados como si de los sueños se tratara. Quien diga que el agua es verde o azul tiene que mentir, las ondulaciones que pasan por delante como un manto de anguilas es un todo negro distinguible por superficies opacas y brillantes, metal líquido mezclado con petróleo. Miro hacia un costado y los árboles se pierden por el camino, miro hacia arriba y mis ojos se pierden en la profundidad del tapizado nocturno, miro hacia adentro y encuentro lo primero que me despierta miedo, miro hacia abajo y me doy cuenta que todo es un subterfugio, todas las direcciones hablan sólo de mí y no dicen nada, me muevo para demostrarlo y cambio los puntos cardinales a fin de confirmar una vez más que no soy el centro de nada y que mi cuerpo se pierde entre las infinitas cosas. Entonces me calo el sombreo y me camuflo entre las sombras, que me usan de púgil y me noquean tras pocos intentos. Cuando abro los ojos la luz solar invade desde la ventana abierta a más no poder, las gotas de la lluvia nocturna están aún reposando sobre mí y se lanzan al vacío cuando me incorporo. Me siento al borde de la cama, los pies levemente cruzados como si estuvieran en la cruz, las manos formando con mi torso una especia de eme de extremidades delgadas, y levanto el rostro hasta que se choca con el espejo. Lo que entonces veo es que el espacio tampoco tiene tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6282868810179218023?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6282868810179218023/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/09/tiempo-espacio-tiempo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6282868810179218023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6282868810179218023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/09/tiempo-espacio-tiempo.html' title='Tiempo espacio tiempo'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-4700681140206348956</id><published>2011-09-17T20:36:00.001+02:00</published><updated>2011-09-17T20:37:30.644+02:00</updated><title type='text'>La cosa de las naturalezas</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Como dos manos con los dedos abiertos así se van acercando las nubes para luego ir trenzando sus grises dedos hasta hacer desaparecer el sol a la vista de los ojos. La tarde lo secuestra y preanuncia los sonidos nocturnos iluminados de rebote por el astro que juega a ser el espejo de los sueños, con sus diferentes fases, sus diferentes ánimos y sus diferentes juegos, como cuando se disfraza de queso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cada acercamiento a la naturaleza pone de alguna cierta manera en entredicho la necesidad y hasta la obligación de tanta civilización. Un simple paseo al bosque puede ser suficiente. Cuando se tercia por los beneficios de la vida moderna, parecería que la única forma de verla es como una esfera hermética que excluye toda alternativa de dejar algunos elementos y tomar otros, como si fuera necesaria la emancipación de la mujer en relación directa a la bomba de Hiroshima, como si el sufragio universal fuera únicamente posible gracias al Gulag, o poder disfrutar de café nicaragüense en las mañanas europeas se correspondiera incondicionalmente con los campos de la muerte de Camboya. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Irse el sol por estos lares es la más de las veces un anuncio de la lluvia que caerá, y a veces ni siquiera tanto, porque como desafiando todo aprendizaje escolar, a veces hasta se diría que llueve desde el sol mismo, sabiendo claro que es alguna nubecilla rebelde, que seguramente explota su complejo de inferioridad ante tanta inmensidad y deja caer su artillería combinada de dos partes de hidrógeno por una de oxígeno. Eso significa que siempre hay que estar alerta, lentes de sol y paraguas en mano, aunque el último bien pueda oficiar de parasol en más de alguna ocasión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mientras emprendo el regreso de esa vuelta tan asociada al fin de semana, diario, croissant, pan que acompañarán alguna bebida humeante en la mañana del domingo, voy notando el cambio en los sonidos que acompañan el oscurecimiento del día. El tránsito es más espaciado y se deja escuchar desde más lejos, como si trazara una línea susurrante de sonido, mientras las exclamaciones de algarabía infantiles muchas veces seguidas de amonestaciones paternas se enrocan con otras familias de sonidos que no siempre son iguales, alguna risa ya teñida por alguna influencia del alcohol, pequeños grupos de tacos que militarmente denuncian que la fiesta es en algún lugar, alguna botella que estalla deliberadamente contra el asfalto, y hasta los propios sonidos personales se hacen acuciantes, la respiración, la música, cerrar una puerta, invitando todo al sigilo, o no, meditando la forma de enfrentar a las estrellas que visibles o no comienzan a dibujarse en eso que antes llamaban el firmamento y ahora es una cosa tan aburrida como el espacio exterior.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Los temas más importantes, lejos de estar cerrados, se mantienen poderosamente abiertos, y seguramente de allí la gran indiferencia que se le dispensan. Hace unos doscientos años hubo una revuelta contra los engaños del llamado progreso. A la vuelta del romanticismo una mujer dibujó a la creación de un tal doctor Frankenstein. Hoy ese dibujo es real y existe. Somos nosotros, no ya alejados de la vida de la naturaleza, sino como agotados y sumisos ante esa maquinaria material y virtual en que nos encontramos, la mar de las veces llamada sistema. Cada día más artificiales creemos ir en pos de la perfección de una idea de lo humano, mientras caminamos irreductiblemente a la esclavización de nuestro propio e incontrolable engendro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La sospecha, que tiene a tres grandes maestros como sus representantes, puede ser sana hasta que los límites se mezclan con los del mismo universo, y entonces la única salida es absorber esa intersección indescifrable y pasarse los últimos diez años de vida encerrado en un manicomio. Es el momento en que caen las puertas de la percepción y la comprensión es tan grande que es imposible transformarla en palabras. La experiencia se vuelve intransferible de un modo que ninguna otra puede hacerlo y nos destroza porque está en nosotros pero no es lenguaje y no podrá serlo. Nos transformamos en un agujero negro, un vórtice punto de fuga al que todo conduce, y cuando los demás lo notan, el único destino es el encierro, porque esa herramienta antigua que era el destierro no es ya posible. Cuando camino entre árboles comienzo a preguntarme si son realmente árboles y cómo llegan a serlo. El verde de una ciudad es como una suerte de amuleto que representa los oasis de salud que alberga un montón de cemento y de alienación con horario, como si fueran dos universos paralelos, y hasta cierto punto lo son, pero quizá no sea oro todo lo que brilla. Imagino todo ese follaje alimentándose y sólo veo restos urbanos que hasta caen desde los cielos cuando los aviones vuelan sobre los parques. Los deshechos químicos, la contaminación ambiental, los residuos de todo tipo y color que hasta el visitante distraído les deja como al pasar, es la comida de eso que nos gusta llamar los pulmones de la ciudad. En ese caso quizá más se parezcan a esas publicidades modernas de cigarrillos con los órganos respiratorios cancerosos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Doy con mi habitación, dejo el diario que me mancha los dedos de tinta junto a todo lo demás y trato de recordar todo aquello que quiero olvidar, vivir aunque sea un rato en el placer de la ignorancia, y dejar a un lado que Goethe es posible sin Buchenwald, ese lugar que fue vecino de su árbol por la zona de Weimar. Dentro de este cubículo juego a ser un Crusoe perdido en alguna remota isla que lee ávidamente a Thoreau viviendo de los frutos de su propia cosecha, y me río, claro, otra cosa no es posible. El pasado no es luminoso ni mejor, sólo lo será cuando el futuro termine de pintarse de negro y las estrellas no puedan hacer pasar sus estiletes brillantes a través. La utopía estará curiosamente enterrada en el pasado, en algún momento, o varios, en que se podrían haber ajustado las vías del tren para que el rumbo hubiera sido diferente. Ahora vivo entre bosques inventados, unido a cables que no me dejan volar, y me mantengo vivo con productos salidos de un laboratorio. Perplejos, los dedos; si así puedo llamarlos, como si así puedo llamar a cualquier parte de mi cuerpo y hasta el cuerpo mismo; se dejan llevar por el suave ondular de las teclas y lo mezclan todo. Esto no es otra cosa, un palimpsesto de irrealidad y otros ingredientes secretos. Y ahora navega por mares de fibra óptica. Tus ojos son una prótesis que les da vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-4700681140206348956?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/4700681140206348956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/09/la-cosa-de-las-naturalezas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4700681140206348956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4700681140206348956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/09/la-cosa-de-las-naturalezas.html' title='La cosa de las naturalezas'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-2917401784230864022</id><published>2011-08-21T22:12:00.001+02:00</published><updated>2011-08-21T22:14:11.767+02:00</updated><title type='text'>Traumnovelle (o Escrito Hipóxico III)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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 &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-2917401784230864022?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/2917401784230864022/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/08/traumnovelle-o-escrito-hipoxico-iii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2917401784230864022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2917401784230864022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/08/traumnovelle-o-escrito-hipoxico-iii.html' title='Traumnovelle (o Escrito Hipóxico III)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-4895327680190786182</id><published>2011-08-06T22:33:00.003+02:00</published><updated>2011-08-06T23:21:14.878+02:00</updated><title type='text'>Manifiesto de la frustración</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=" ;font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;No escribo lo real. Mis pensamientos no son una réplica de lo que deben ser. No es así, nunca lo fue. No lo será. La perturbación es constante. Y todo ese invento entonces es vano. Y sin embargo peligroso. Mortal. Hoy no hay lugar para endecasílabos, octosílabos o márgenes justificados. Con monosílabos alcanza. Total, todo es mentira. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=" ;font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Las culebras ya comenzaron a salir de su guarida adornada con labios y dientes. Hacen de las suyas mientras yo me desentiendo. Unas son venenosas y las otras simples placebos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=" ;font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;El carpintero aquel hablaba del olvido del ser, pero todo no es más que el olvido de sí mismo. Un gigante edificio laberíntico que no deja de crecer desmesuradamente y que cada vez necesita más profundos cimientos. Pero debajo no hay nada, ni un elefante, ni una tortuga, ni absolutamente nada. Tampoco hay arriba, lanzar la flecha a los cielos es una quimera y Babel la única realidad en la que todos estamos perdidos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=" ;font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;La imagen desfigurada me trae una y otra vez la misma visión, tal vez un recuerdo futuro. El espejo, sí, él otra vez. Ese experto en reflejar mi miseria sonriente, es una suave pieza de seda que mi mano estruja por una de sus puntas y tira tan fuerte y rápidamente como sin destreza con la vana ilusión de que detrás, sí, ese detrás, por fin muestre lo que tiene que mostrar. Capa tras capa los tules reflectantes se suceden en caída y yo voy quedándome todo ojos, viendo cómo me transformo en ¿qué? A lo sumo en una patética imagen que podría recordar al retrato que cierto joven irlandés escondiera en su altillo. Cada lámina que arrojo me acerca a algo que no puedo más que olisquear, intuir, todo lo necesario para confirmar como en cada momento vital que todo es palabra, un simple palo de madera metido en el agua que parece la realidad pero que verdaderamente está torcido de nacimiento. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=" ;font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Delante tengo a un viejo desesperado por morir, lo más similar al Saturno de Goya que haya alguna vez visto, pero que no devora a sus hijos, muerde sus palabras, las que dijo, las que leyó, las que oyó, y las por venir también. Todas son culpables de ser lo que soy. Sé que alguna se salvará y se convertirá en el puñal que termine el trabajo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=" ;font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Mientras tanto, como gusanos se expanden, horadan su camino, comienzan a gestar los rancios aromas de su contacto con la carne fétida que atrae a las moscas. Esa es quizá la única realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=" ;font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Las palabras se convierten en tensos ligamentos que me descuartizan en todas direcciones y dejan al descubierto lo que nunca hubo. Como ratas abandonan el barco y se atajan de la pieza flotante más cercana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style="  color: rgb(0, 0, 0);font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Mis dedos de uñas descascaradas y ya ni siquiera sanguinolentas pretenden arrancar una lámina más de ese espejo ora duro como metal ora fino y delicado como el lienzo que yo imaginaba era el paisaje de mi vida. Están casi a punto de dar el puntillazo final. Tocan ya el extremo. Creo escuchar un suave suspiro. Es mío. Se materializa frente a mí como si fueran puntos suspensivos. De repente, todo es negro. Otra mentira.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-4895327680190786182?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/4895327680190786182/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/08/manifiesto-de-la-frustracion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4895327680190786182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4895327680190786182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/08/manifiesto-de-la-frustracion.html' title='Manifiesto de la frustración'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-888745186648900092</id><published>2011-08-05T12:34:00.003+02:00</published><updated>2011-08-05T12:43:14.420+02:00</updated><title type='text'>21</title><content type='html'>Tú no puedes quererme:&lt;div&gt;estás alta, ¡qué arriba!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y para consolarme&lt;/div&gt;&lt;div&gt;me envías sombras, copias,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;retratos, simulacros,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;todos tan parecidos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;como si fueses tú.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entre figuraciones&lt;/div&gt;&lt;div&gt;vivo, de ti, sin ti.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me quieren, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;me acompañan. Nos vamos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;por los claustros del agua,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;por los hielos flotantes,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;por la pampa, o a cines&lt;/div&gt;&lt;div&gt;minúsculos y hondos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Siempre hablando de ti.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me dicen:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"No somos ella, pero&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡si tú vieras qué iguales!"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tus espectros, qué brazos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;largos, qué labios duros&lt;/div&gt;&lt;div&gt;tienen: sí, como tú.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por fingir que me quieres,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;me abrazan y me besan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sus voces tiernas dicen&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que tú abrazas, que tú&lt;/div&gt;&lt;div&gt;besas así. Yo vivo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;de sombras, entre sombras&lt;/div&gt;&lt;div&gt;de carne tibia, bella,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;con tus ojos, tu cuerpo,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;tus besos, sí, con todo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;lo tuyo menos tú.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con criaturas falsas,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;divinas, interpuestas&lt;/div&gt;&lt;div&gt;para que ese gran beso&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que no podemos darnos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;me lo den, se lo dé.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;Pedro Salinas&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;La voz a ti debida&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;en Aventura Poética&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;pp. 131-132&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-888745186648900092?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/888745186648900092/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/08/21.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/888745186648900092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/888745186648900092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/08/21.html' title='21'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6740269937758045989</id><published>2011-08-05T12:26:00.005+02:00</published><updated>2011-08-05T12:33:03.666+02:00</updated><title type='text'>Oda a la envidia (fragmento)</title><content type='html'>Regresé de mis viajes.&lt;div&gt;Besé a todos,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;las mujeres, los hombres&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y los niños.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tuve partido, tuve patria.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tuve estrella.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se colgó de mi brazo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;la alegría.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces en la noche,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;en el invierno,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;en los trenes, en medio&lt;/div&gt;&lt;div&gt;del combate,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;junto al mar o a las minas,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;en el desierto o junto&lt;/div&gt;&lt;div&gt;a la que amaba&lt;/div&gt;&lt;div&gt;o acosado, buscándome &lt;/div&gt;&lt;div&gt;la policía,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;hice sencillos versos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;para todos los hombres&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y para no morirme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;Pablo Neruda&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Odas elementales&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Losada, p. 64.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6740269937758045989?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6740269937758045989/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/08/oda-la-envida-fragmento.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6740269937758045989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6740269937758045989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/08/oda-la-envida-fragmento.html' title='Oda a la envidia (fragmento)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' 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el tardío año de 1947, poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, con un título con dejos mucho más literarios, como lo es &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Eclipse of Reason&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;Es momento de una pausa, incluso las lecturas más atrapantes necesitan para su mejor degustación una pequeña distancia temporal, unos minutos, preparar una infusión (acorde naturalmente al contenido de las páginas), o dirigirse a la sala metafísica. La mejor compañía en estos casos es otro libro que fabrique una laguna, para que lo leído previamente se ordene con parsimonia en los jardines traseros de la cabeza sin sentir la presión de la demandante consciencia que quiere todo en cajones etiquetados bajo rigurosa clasificación.&lt;br /&gt;Así termino con un tomo de Dickens entre las manos, abro una página al azar, las primeras dos palabras que saltan y se meten en mis ojos son &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;great expectations&lt;/i&gt;. Son las palabras que dan nombre al libro, por supuesto. La edición que manejo cuenta con 514 páginas, incluidos introducción, aparato crítico, glosario y apéndices. Quiero encontrar una explicación ante algo que puede resultar tal vez trivial, pero, ¿por qué esas palabras y no otras? Quizá el libro repite una y otra vez las palabras, al fin y al cabo el viejo Dickens por algo pensó en ellas a la hora de imprimir un clásico de la literatura. La sala metafísica está diseñada para estancias relativamente breves, las meditaciones y los circunloquios deben acometer en pequeñas dosis, como si fueran minúsculos oasis en medio de los desiertos diarios, por lo que no tengo tiempo de investigar todo el libro, y menos de leerlo de un tirón, afuera me espera ansiosamente Horkheimer por lo demás.&lt;br /&gt;De todos modos juego al azar, cierro y abro el libro indistintamente, sin criterio (o eso creo) y clavando mis ojos en las líneas de letras que se mueven como hormigas, pero no, nada. Sin grandes expectativas termino por acercarme a la computadora y busco el libro en Internet. Demos gracias a que Charles escribía en tiempos en que los defensores del capitalismo aún no habían proclamado la declaratoria de los derechos universales del autor, y las versiones no escasean, y mejor aun, lo hacen sin llevar a caer en la sospecha de que uno incurre en un delito. Quizá sea ese un buen indicio de lo que pueda ser alta literatura. Aquella que no tiene derechos de autor y a la que se puede acceder sin tener que pasar por todos los intermediarios que crearon un sistema para que al que se le ocurra vilipendiar el derecho máximo que la humanidad haya jamás descubierto, es decir, el de la propiedad privada (llevada al paroxismo más radical en ciertas tierras que enmienda mediante habilitan a pegarle un tiro al que se atreva a dar un paso más allá del cartel que procura proteger de todo mal por los siglos de los siglos al propietario), termine pagando una cuantiosa cantidad de dinero a modo de multa o incluso con los huesos entre rejas por algún tiempo.&lt;br /&gt;Encuentro una versión completa del libro. Busco cuántas veces aparecen las dos palabras a lo largo del texto. Un total de 8. La primera vez que aparece es precisamente en la página que yo abrí, y en ella misma se repite luego unas líneas más abajo.&lt;br /&gt;No se trata únicamente de que sean las dos palabras que figuran como título, sino el propio significado que transmiten lo que me llama la atención. Si por caso fuera, y por nombrar otro título del mismo autor, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;A Tale of Two Cities&lt;/i&gt;, probablemente no estaría rumiando como lo hago. Es cierto que las casualidades se vuelven quiméricas porque en ese caso habría ido directamente a ese comienzo para mí hechizante, que nace con “It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was de season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to Heaven, we were all going direct the other way…,” pero igualmente las en este caso cinco palabras que aparecen en el título no pasarían de una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ars combinatoria&lt;/i&gt;, y el significado intrínseco, esa cosa que también ostenta ribetes &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;mitológicos, no tendría relevancia.&lt;br /&gt;Mis pensamientos se reúnen en corro y recuerdan que ayer vi una película que se llama &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La Señal&lt;/i&gt;, e ipso facto pasan a arremeter en esta dirección, como si por arte de magia otras posibilidades, millones de ellas, no fueran plausibles, y buscan desesperadamente tratar de descifrar lo que el mensaje (decir rúnico aquí invitaría a determinar todo bajo las reglas de un juego borgeano) pretende transmitir, y que todo sea una imposible señal de diecisiete signos. Al final procuro no dejar que la cosa se me vaya de las manos y termine por ser una situación límite de dimensiones existenciales (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La señal&lt;/i&gt; es una película argentina cuya historia transcurre en el año 1952, década de auge del existencialismo, en 1948 el argentino Ernesto Sabato había publicado su novela más decididamente existencialista, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El Túnel&lt;/i&gt;, un año antes, como había dicho al principio, aparece el libro de Horkheimer que estaba leyendo tranquilamente antes de que todo esto comenzara, así que basta, basta por favor de esos encadenamientos universales que se atenazan alrededor de mi garganta). Así que opto por borrar la cinta que se colgó delante de mis ojos mentales y que reza las famosas dos palabritas. No quiero ya saber qué implicancia tienen las grandes expectativas, qué significado pueda guardar su esfinge, qué me propone o me quiere decir sobre mi futuro, porque la conclusión final podría llevarme a la cuestión de si cortarme las venas o no, que no es más que una pobre paráfrasis de lo que Camus postulara sobre cual debería ser la primera pregunta filosófica.&lt;br /&gt;Vuelvo al sillón y a tomar el libro de Horkheimer entre mis manos, precisamente allí donde dice: “La decadencia del individuo no debe atribuirse a la técnica o al móvil de la autoconservación en sí; no se trata de la producción &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;per se&lt;/i&gt;, sino de las formas en que ésta se produce: las relaciones recíprocas de los hombres dentro del marco específico del industrialismo. Los afanes, la investigación y la invención humanos, son una respuesta al desafío de la necesidad. Este esquema se vuelve absurdo únicamente cuando los hombres convierten los afanes, la investigación y la invención en ídolos. Semejante ideología tiende a reemplazar precisamente el fundamento humanista de aquella cultura que trata de glorificar. Mientras las representaciones de cumplimiento cabal y goce irrestricto alimentan una esperanza que llegó a desencadenar las fuerzas del progreso, la adoración del progreso conduce a la antítesis del progreso.” Y así, la normalidad queda reconstituida. Le doy un sorbo a mi infusión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-3801456950717581859?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/3801456950717581859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/07/bagatelas-desde-la-sala-metafisica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/3801456950717581859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/3801456950717581859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/07/bagatelas-desde-la-sala-metafisica.html' title='Bagatelas desde la sala metafísica'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-1648998574230482507</id><published>2011-06-13T17:29:00.005+02:00</published><updated>2011-06-13T18:41:52.133+02:00</updated><title type='text'>Antes de B. / Después de B.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Creo difícil que alguien continúe pensando (en el sentido más profundo de lo que se entiende por la estructura del pensar y sus mecanismos) y concibiendo igual el mundo luego de adentrarse en las páginas de Jorge Luis Borges, lo que sin lugar a dudas puede llegar a constituir un peligro. Mucho se ha dicho, demasiado quizá, yo quiero recordar aquí un par de pasajes solamente, de dos escritores a los que admiro, y fiel siempre a la idea de que para qué decir algo si alguien puede decirlo mejor. Cada uno creo yo refleja a su modo la influencia de las categorías características después de B.  y el estilo propio que los caracteriza. Dicen así:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"Inevitablemente, la fama de Jorge Luis Borges nos produce la íntima sensación de haber perdido algo. Como sucede cuando una imagen largo tiempo atesorada..., una pieza de coleccionista para la contemplación íntima y sólo para ella, se convierte en un espectáculo panorámico para hordas de turistas. Durante largo tiempo, el esplendor de Borges era algo clandestino, pertenecía a una minoría, se transmitía de una persona a otra a través de susurros, y los devotos se reconocían mutuamente... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"Junto con el circo académico llegaron las imitaciones. Por todas partes se imita el estilo de Borges. Existen mágicos giros que muchos escritores, e incluso muchos estudiantes con buen oído, pueden imitar...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"El proceso por el cual una visión del mundo fantásticamente personal trasciende el muro de espejos detrás del cual fue creada y modifica el campo general de la conciencia, es algo extremadamente difícil de describir... Es cierto que el acceso de Borges al territorio de lo imaginario estuvo precedido por una comprensión rigurosa de su propio ámbito y por un conocimiento del lenguaje igualmente grande. Pero esto no nos sirve demasiado. Hasta las traducciones más flojas nos comunican gran parte de su magia. El mensaje, cifrado en un código cabalístico, escrito (por decirlo así) con tinta invisible, e introducido con la orgullosa indiferencia que da la verdadera modestia en la más frágil de las botellas, cruzó los siete mares (desde luego hay más en el atlas de Borges, pero su número es siempre múltiplo de siete) y llegó a todas las playas. Incluso aquellos lectores que no saben nada sobre sus maestros y amigos - Lugones, Macedonio Fernández, Evaristo Carriego -, o aquellos para los que el arrabal de Palermo, en Buenos Aires, son insignificantes, han podido ingresar al universo de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Ficciones&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;. En cierto sentido podemos decir que el director de la Biblioteca Nacional de Argentina es el más original de los escritores angloamericanos. Y esta extraterritorialidad puede ser un buen indicio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"La obra de Borges urdió sus propias pesadillas, aunque con mayor frecuencia sueños elegantes e ingeniosos. Esos sueños indudablemente le pertenecen, pero somos nosotros los que despertamos enriquecidos."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;Tomado de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;George Steiner&lt;/span&gt;, "Extraterritorial", Adriana Hidalgo, pp. 41-58.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"Y por último, el gran problema: la tentación de imitarlo era casi irresistible; imitarlo, inútil. Cualquiera puede permitirse imitar impúdicamente a Conrad, a Greene, a Durrell; no a Joyce, no a Borges. Resulta demasiado fácil y evidente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"El encuentro con Borges no sucede nunca sin consecuencias. He aquí algunas de las cosas que pueden ocurrir, entre benéficas y maléficas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;1.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; Pasar a su lado sin darse cuenta (maléfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;2.&lt;/span&gt; Pasar a su lado, regresarse y seguirlo durante un buen trecho para ver qué hace (benéfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;3.&lt;/span&gt; Pasar a su lado, regresarse y seguirlo para siempre (maléfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4.&lt;/span&gt; Descubrir que uno es tonto y que hasta ese momento no se le había ocurrido una idea que más o menos valiera la pena (benéfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;5.&lt;/span&gt; Descubrir que uno es inteligente, puesto que le gusta Borges (benéfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;6&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;Deslumbrarse con la fábula de Aquiles y la Tortuga y creer que por ahí va la cosa (maléfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;7.&lt;/span&gt; Descubrir el infinito y la eternidad (benéfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;8.&lt;/span&gt; Preocuparse por el infinito y la eternidad (benéfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;9.&lt;/span&gt; Creer en el infinito y en la eternidad (maléfica).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;10.&lt;/span&gt; Dejar de escribir (benéfica)."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tomado de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Augusto Monterroso&lt;/span&gt;, "Beneficios y maleficios de leer a Borges".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-1648998574230482507?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/1648998574230482507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/06/antes-de-b-despues-de-b.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/1648998574230482507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/1648998574230482507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/06/antes-de-b-despues-de-b.html' title='Antes de B. / Después de B.'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-7760019179550574961</id><published>2011-06-12T23:55:00.005+02:00</published><updated>2011-06-13T01:56:15.006+02:00</updated><title type='text'>Sobre la sorpresa de que nadie se sorprenda</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Se lo tomo a un gran amigo, porque un escritor querido no es otra cosa que eso. Dice así:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;   &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"La crítica heideggeriana es de un radicalismo inusitado. En un texto de 1953, Heidegger desarrolla una reflexión apenas soportable. Lo que propone la mayor amenaza para el hombre no es una guerra atómica: la evolución pacífica de la técnica es mucho más peligrosa, pues puede privar al hombre (el ser pensante) de su esencia (la facultad de pensar).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;   "Pero quizá sea más importante que esa reflexión el hecho de que no sorprenda a nadie. Y no sorprende a nadie porque nadie le presta atención. En otro tiempo, Europa se tomaba muy en serio las opiniones de sus filósofos. ¿Cómo es posible que en la actualidad los problemas planteados por el mayor filósofo del siglo pasen desapercibidos? ¿Significa ello que el hombre se ha vuelto ya sordo al pensamiento?"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;Milan Kundera&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;en&lt;br /&gt;Kvetoslav Chvatik,&lt;br /&gt;"La Trampa del Mundo",&lt;br /&gt;Tusquets, p. 173.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Y yo pienso también en lo que no es Europa, ¿por qué no habría de tomar en serio a ese filósofo europeo? Y atendiendo a esa hermosa expresión, ¿por qué ha de ser sordo a su pensamiento? La técnica no es muda, trae un discurso, un discurso que nos dejará mudos a nosotros a la larga, si hacemos caso a que pensamiento y lenguaje van de la mano. Es decir, que la alusión a los sentidos puede ampliarse, y lamentablemente, no de forma positiva. Tierras que se venden a consorcios internacionales, alimentos modificados genéticamente, las propias semillas de la siembra con código de barras, los productos para combatir las plagas, todo, absolutamente todo, pertenecientes a los mismos propietarios. Y nadie se sorprende.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El liberalismo nos habla de la libre competencia, del mercado regulado por la mano invisible, de la igualdad de oportunidades, pero el dominio de algo sin lo que el ser humano no puede vivir, como lo es el alimento, está quedando en muy pocas manos y se les está otorgando un dominio ilimitado, que tendrá consecuencias sobre lo que el ser humano será. No sería sorpresivo que las futuras próximas guerras sean no ya las religiosas o políticas, sino lisa y llanamente las de los cereales. Y no precisamente libradas entre distintos pueblos, sino sobre aparatos de poder defendidos en nombre de la propiedad privada y armados también con lo último en tecnología bélica, que se verán desafiados por famélicos de todo el mundo que irán quedando despojados del acceso a raciones mínimas para la supervivencia. Gran parte de la población mundial ya se ve aquejada por eso, pero muchos se sorprenden y se aterran en nombre del orden y las buenas costumbres por ver un barquito atestado de africanos cruzando kilómetros de océano sin reparar en las causas que pueden llevarlos a ello.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Por otro lado los alimentos mantienen el nombre en muchos casos, como se les conoce desde hace décadas o siglos, pero sumado a las mutaciones genéticas a las que se los somete, más los ingredientes de todo tipo que se les suman, sea para una más extensa conservación, para potenciar su sabor, para darle color, para reforzarlos de algún modo, o simplemente para aumentar el deseo de consumirlos elevando innecesariamente sus contenidos de azúcar, ya sería hora de preguntarse si convendría continuar denominándolos de la misma manera. Muchos de esos contenidos o ingredientes repercuten negativamente sobre la salud, y sobre esto existe gran responsabilidad por parte de quienes tienen la tarea de hacer circular la información. Vivimos en la era de la información, lo que ha llevado a la saturación de la misma, con datos que van y vienen de forma cruzada, generando un discurso contradictorio, del que los únicos que salen beneficiados son los que venden sus productos, maquillando todo con el respaldo de la ciencia. No deja de ser curioso que las denuncias suelen ser pequeños gritos elevados por científicos independientes, que muchas veces se ven despojados de todo tipo de autoridad sea porque la voz contraria es más alta sea porque son sepultados bajo un edificio de argumentos que pueden llegar a ser difamatorios en aras de conducirlos al desprestigio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Cabe recordar que no hace tantos años, unos cincuenta o sesenta, que comenzó a proliferar el consumo de alimentos refinados, casos paradigmáticos el de la harina y el del azúcar. No sé si hay muchas personas que han prestado atención a la palabra refinado, señalando el sentido que lleva normalmente en su uso social, cuando hablamos de una persona. No cabe duda de que sugiere algo positivo. Por otra parte, en pocos años para lo que es la historia humana, a dichos productos refinados se los ha pasado a llamar normales. No sólo partiendo de la idea de que todo ha de ser pasible de ser sometido a interrogación y crítica, sino de que entiendo que lo normal es la dictadura de la mayoría, me pregunto cómo es que un día pasó a llamarse normal lo anormal. Esto es un tema digno de la Genealogía de la Moral de Nietzsche y su idea de una transvaloración de todos los valores. Porque para cualquier persona imagino que normal sería el grano tal como este es cosechado, no uno al que se le ha despojado de casi todo para que amasar y digerir sean más fáciles, y curiosamente, más blancos, más puros, y por último, más refinados. Por el camino quedan así proteínas, minerales, y vitaminas que los productos en su modalidad integral tienen. Esto al parecer supuso un avance de la ciencia (¿en qué sentido?), porque se nos ha convencido de que es mejor y no hay muchos que parezcan cuestionarlo, y pongo el caso porque es un punto mínimo comparado con lo que está sucediendo ahora con la explotación de los bienes naturales del planeta y de la manipulación global a los que se ven sometidos, algo que responde ya a técnicas puras de laboratorio más que a descuartizar un grano para privarlo de todas sus capas ricas en nutrientes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Es que la mayoría se ha pasado un punto por alto y con el que el discursito científico de ciertos centros de poder se está frotando las manos desde hace tiempo. La relación entre lo que comemos y la salud por un lado, y la de lo que comemos y cómo afecta nuestro estado tanto intelectual como emocional. Basta con prestar atención a la publicidad de los alimentos, que no hacen más que hablar de los efectos benéficos para la salud. Eso no es más que la prolongación del viejo tratamiento del cuerpo como una máquina, algo que debemos agradecer en primer término a René Descartes. Como si de un auto se tratara al que le faltase aceite para que el motor no se sobrecaliente, así son vistos los problemas de, digamos, la constipación. La sugerencia no es cierta dieta sana y equilibrada que procure evitar el problema, sino lo contrario, no mejorarla, al tiempo de consumir el producto mágico que pondrá como por arte de magia a los intestinos en movimiento. Para ello han contribuido los mejores expertos y el artículo será presentado no como un sabroso y nutritivo yogur, sino como un medicamento. Probablemente muchos alimentos debamos comprarlos en la farmacia y no en el supermercado en un futuro no muy lejano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Pero hay un costado más sutil y es el de la segunda relación mencionada, porque la idea parece ser no dejar de aprovecharse de nada, y así incluir a la del cuerpo como unidad con lo somático. La industria está produciendo alimentos que generan lo más parecido a una dependencia. Uno de los factores principales tiene que ver con el nivel de azúcar que contienen. Al ser en su mayoría los productos refinados, la diferencia con consumir un terrón de azúcar se vuelve nula, además de la propia azúcar que puedan contener, más otros posibles ingredientes como el sirope de glucosa, entre otros más. Una bomba de azúcar en el peor de los casos, que produce un subidón (placer, energía, por ejemplo), y que como todo supone un bajón posterior (la llamada baja de azúcar, agotamiento, incapacidad de concentración, malhumor, hambre), que se puede subsanar con otra ingesta de comida, que si es de las mismas características, comenzará una cadena que a la larga no puede llamarse sino adicción. A las nuevas formas de alimentarse se las vincula con nuevos estilos de vida que difieren de los tradicionales, cuando había tiempo de sentarse a la mesa y rendir tributo a una buena comida. Pero cantidad y rapidez por un lado, no deben ir en contra de la calidad. No hay que llegar al nivel de la bomba de azúcar, pero debería ser una pregunta frecuente por qué se ha vuelto necesario incrementar los niveles de azúcar (como también de sal) a los alimentos de consumo general, a consideración de que no es beneficioso en ningún caso, más allá de la defensa en pro de su conservación. El ejemplo del azúcar sea tal vez el más sencillo y por ello el más repetido, pero sucede con otros ingredientes, como el de los potenciadores de sabor. Porque quienes producen estos alimentos parecen conscientes de algo que en realidad parecería que de tan evidente se nos pasa por alto, como la carta robada de Poe. Cada vez los alimentos están diseñados para procurar cierto estado de bienestar, que opera por un corto tiempo, y que genera la necesidad de recurrir a ellos de nuevo. Algo que se ve confundido con el sabor, el verdadero sabor que un alimento pueda tener, y con el pensar que es rico, cuando en realidad todo queda oculto bajo el poder subyugante del azúcar.  Esto tiene desventajas a corto y a largo plazo. Pero de nuevo volvemos a la idea del cuerpo como máquina, tratamientos, operaciones, medicamentos. La persona, la alimentación, y el taller mecánico cuando el cuerpo no funciona. Esto llevaría a su vez a hablar de la relación entre la industria alimenticia y la farmacéutica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Pero eso lo dejo para su pensamiento, porque además de con una buena y saludable dosis de paranoia, también cuento con pizcas de optimismo para creer en la existencia del pensamiento que tienen, no para que coincidan plenamente conmigo, sino para que al menos los invite a pensar si no habrá algo en lo que digo, y así comenzar a preguntarse y a preguntar. En definitiva, a ser seres humanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-7760019179550574961?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/7760019179550574961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/06/sobre-la-sorpresa-de-que-nadie-se.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7760019179550574961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7760019179550574961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/06/sobre-la-sorpresa-de-que-nadie-se.html' title='Sobre la sorpresa de que nadie se sorprenda'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6829561141427949169</id><published>2011-05-31T14:21:00.004+02:00</published><updated>2011-05-31T15:33:20.089+02:00</updated><title type='text'>El virus de lo absoluto</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;El costo de atravesar los océanos a lo largo de estos años ha hecho que sintiera que una parte de mí me hubiera sido amputada. Una nueva parte más de esa parte hoy me fue restaurada, y claro, ahora estoy en el periodo adaptativo en el que el cuerpo se vuelve a acomodar a elementos que se reintegran a él, que tras una sonada distancia acumulando polvo en tierras lejanas se han vuelto algo extraños, por qué no decirlo.&lt;br /&gt;De las tantas definiciones que comienzan con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;yo soy&lt;/span&gt; y que normalmente me generan un rechazo compulsivo, hay una que resulta especialmente de mi gusto y que dice &lt;span style="font-style: italic;"&gt;yo soy mis libros&lt;/span&gt;, pero dicho al modo de quien da por sentado que los libros no son más que lo que uno ha leído, porque si no, éstos no son más que cosas como puede serlo un abrecartas; que los hay muy bonitos y de aspecto curioso; y de ahí entonces el énfasis en el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mis&lt;/span&gt;, porque tampoco es lo mismo por decir acaso &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mi&lt;/span&gt; ejemplar de "Las partículas elementales" que el de otra persona o el que está listo para la venta en el anaquel de cualquier librería.&lt;br /&gt;No sé si hoy soy más yo por volverme a reunir con ellos. Está claro que no juegan tan sólo el papel de piezas ortopédicas que voy adhiriendo en los huecos tantos años vacíos, pues me traen muchas cosas más que el objeto y el contenido. También olores, por eso abrir la caja es casi un evento ritual, la nariz cerca de la abertura que mis manos van ampliando, porque ese momento es único, como si se tratara más bien de un arcón cargado de elixires y esencias orientales. Luego, cuando la luz ya se filtra definitivamente es el momento en que lo que está dentro de la caja termina de fusionarse con el nuevo entorno y ese momento mágico se pierde. Ese olor soy yo unos años atrás rodeado de ellos.&lt;br /&gt;Recuerdos y anécdotas, una discusión a partir de una página recién leída, caminar hablando de cierto libro con algún ser querido o admirado o las dos cosas, saltar de un libro a otro; una de las funciones más importantes para mí, el libro que invita a ir en otra dirección, a la búsqueda de lo sugerido en esa gran discusión literaria que algunos grandes escritores parecen mantener a lo largo del transcurso de su historia. Volver a encontrar una página marcada, la tonalidad exacta del amarillo de las páginas de un libro de segunda mano, la cubierta dañada en aquel punto que me devuelve al momento en que se produjo la herida. Están incluso algunos títulos aún no leídos, que de ese modo se reintegran a mi proyecto de lectura, esa otra gran definición para las bibliotecas personales. Están las páginas con líneas subrayadas y las que tienen papelitos con las citas de mi interés copiadas en ellos. Surge así un desfile de inverosímiles papeles, de todo color, tamaño, y estilo, algunos en los que ya no se entiende ni lo que dice. Rescato de entre todos ellos dos en los que me fijé con más atención. Uno es algo que pretende ser el comienzo de una narración, uno de tantos bosquejos. Me gusta, y tengo presente el por qué y para qué, aunque aún no sepa hacia dónde continuarlo. No lo transcribo acá porque este espacio virtual es sólo uno de los tantos rostros de mi Dr. Jekill y Mr. Hyde, no estando aún definido de cualquier manera cuál cara sea esta a la que acá se puede acceder.&lt;br /&gt;Pero sí me animo a dejar un fragmento que copié de uno de los más importantes escritores vivos con los que haya tenido suerte de toparme en mi errar por las letras. Porque también soy los fragmentos escritos que acumulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Una vez que un hombre o una mujer jóvenes son expuestos al virus de lo absoluto, una vez que ven, oyen, "huelen" la fiebre en quienes persiguen la verdad desinteresadamente, algo de su resplandor permanecerá en ellos. Para el resto de sus vidas y a lo largo de sus trayectorias profesionales, acaso absolutamente normales o mediocres, estos hombres y estas mujeres estarán equipados con una suerte de salvavidas contra el vacío."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;George Steiner&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fe de errata&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Siruela, p. 64&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6829561141427949169?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6829561141427949169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/05/el-virus-de-lo-absoluto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6829561141427949169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6829561141427949169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/05/el-virus-de-lo-absoluto.html' title='El virus de lo absoluto'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-2218192525269825461</id><published>2011-05-22T00:03:00.002+02:00</published><updated>2011-05-22T02:18:10.040+02:00</updated><title type='text'>Como el Uruguay no hay</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Gran promoción gran: ¿Quiere eliminar a alguien que piensa distinto, o tiene el atropello de creer en &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;ideas tan arcaicas como la democracia? ¿Odia simplemente a su jefe, colega, mujer u hombre? ¿Quiere quitarse de encima a esos empleados que reclaman mejores condiciones? ¿Es de la opinión de que la intelectualidad y la juventud están corrompidas? ¿No tiene motivo alguno? ¡Mejor aún!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Porque ya está la solución: “Cóndor” Turismo Internacional tiene el agrado de ofrecerle el paquete promocional “Impunidad total” con todas las garantías de la ley, vístase de militar eligiendo el rango que más le seduzca y elimine de la manera que le parezca más conveniente al objeto de su desidia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Lugar: Uruguay. Incluye pasajes, estadía en hotel de lujo con acceso subterráneo a habitaciones especialmente insonorizadas e instrumentos de aplicación de terror (incluido de estado, usted no sabe cuántas personas están dispuestas a colaborar activa o pasivamente con sus proyectos). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No dude en consultar por precios especiales para programas que pueden incluir violación (también de menores por un módico suplemento), tortura física y psicológica con grandes métodos importados de los Estados Unidos, y armamentos de gran calidad. Posibilidad de asesoramiento in situ por calificados expertos del extranjero. ¿Ideas propias? Estamos a favor de la iniciativa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family:georgia;" &gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No lo olvide, haga lo que quiera, un Estado está de su lado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;***************************************************&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;iframe src="http://www.youtube.com/embed/kAr361Evhj8" allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" width="640"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-2218192525269825461?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/2218192525269825461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/05/como-el-uruguay-no-hay.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2218192525269825461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2218192525269825461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/05/como-el-uruguay-no-hay.html' title='Como el Uruguay no hay'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/kAr361Evhj8/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-8197739168861450692</id><published>2011-04-15T18:41:00.003+02:00</published><updated>2011-04-15T18:43:36.610+02:00</updated><title type='text'>Viernes: la larga noche.</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy todo es noche, no es posible imaginar otra cosa. Sinónimos. El viernes está en cada letra de la noche, como cada pensamiento y cada anhelo que quiere pronunciarlo. Es un poema desesperado, a la búsqueda de las tinieblas que vuelvan de colores a lo gatos, ese terreno tan cómodo y conocido, donde la realidad afloja un poco y nos deja jugar a los subterfugios, libres ya de ciertas cadenas, pero encadenándonos a nosotros mismos, irrecusables, imposibles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div face="georgia" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El aroma a cereal tostado se expande por las calles que conducen el camino a casa, anunciando lo por venir, hundirse no a estribor ni a babor, sino a seis o siete grados de lánguido alcohol, formando y luego dejándose cubrir lentamente por la nube que indefectiblemente echará su lluvia sobre nuestras cabezas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div face="georgia" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No veo el lucero del alba, busco sólo la belleza, la tuya, la que está convertida en carne, la que inhala y exhala, la que suda, la que golpea en respuesta. La que desde tiempos helénicos humedece mis sueños y me despierta con las sienes perladas, y que cuando abro los ojos no puedo descubrir entre las cada vez menos estrellas que pueden divisarse en las constelaciones amputadas del cielo nocturno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En esta noche tan larga como tres días con sus noches; porque eso es el viernes aunque sólo una parte porte tal nombre; y que a veces incluso comienza antes; cuando Júpiter se ablanda un poco y cede el paso como quien está cansado de ejecutar un papel rutinario; en esta noche iluminada con faroles de burdel, estoy solo con mi viernes, en esta isla abandonada repleta de caníbales, donde el único negro es el negro de mí mismo que adivino colgado del espejo, tenue silueta de ese que quizá sea el que viva por mí, el que experimente mis sueños y padezca mis pesadillas, el único probable y verdadero yo, el que vive mientras yo estoy ocupado o pensando en otras cosas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En este ocaso que me conduce quién sabe a dónde y del que saldré entre victorioso y derrotado cuando la alarma suene con el alba lunar, me dejo caer en tus brazos una vez más señora Freyja, anhelo la fertilidad para las tierras que no poseo para que así tus tierras o alguna habitación de tu palacio me cobijen cuando los huesos se cansen de arrastrarme por estos parajes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;Comienza el día más oscuro y largo de la semana. Yo me dejo transportar entre soporíferos rituales y falsas promesas de alegrías tan frívolas como pasajeras. Despuntan los primeros ritmos y las luces comienzan a extender su aura nada angelical y a reproducirse como infinitas luciérnagas endemoniadas que tienen como único propósito esconder mejor el mundo de las sombras, ese que se confunde conmigo como si no tuviera piel. No puedo decir que sea el fin de la semana, es tan sólo una escala en un viaje aéreo que cada cinco días aterriza en un nuevo y desconocido aeropuerto, para luego retomar la ruta, cada vez con menos turbinas en funcionamiento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-8197739168861450692?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/8197739168861450692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/04/viernes-la-larga-noche.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/8197739168861450692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/8197739168861450692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/04/viernes-la-larga-noche.html' title='Viernes: la larga noche.'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-101836385472320002</id><published>2011-04-06T00:01:00.000+02:00</published><updated>2011-04-06T00:00:03.478+02:00</updated><title type='text'>Miércoles: mercurial</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy es el destino un desatino, hoy es el día X, hoy me vuelco hacia el futuro tratando de recordar el pasado, ese cercano, el de los últimos días. Escucho a las voces dar gritos, pero no están lejos, están encerradas entre las paredes de mi cráneo. Quieren que reme más rápido, que el mercadeo semanal se transforme en un indómito pensamiento de semana que ya fue. Hoy es también el día de la música, que se va a transformar en una sirena enloquecedora entre la Escila de la noche y la Caribdis de la madrugada, mucho antes aún de que el demonio del mediodía muestre su cola. Y destaparé mis oídos para poder por fin gritar como el enajenado que soy, el que vive del otro lado de mi istmo, el que me mira cuando cierro los ojos. Y mi grito se volverá un canto único y sensual cuando en realidad nazca de una garganta y unas cuerdas que no serán las mías, mientras mis ojos, dos platos atónitos, exploren todo eludiendo cualquier explicación, esa suerte de veneno que todo lo que toca lo mancha de muerte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div face="georgia" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Yo, que quiero ser yo y por eso no lo soy, y que si entonces no sé quién soy pero sé que soy alguien, y que en esa búsqueda vana me siento como el perro que persigue su cola hasta que al final es la serpiente quien la muerde. No sé qué quiero encontrar en esta vida transformada en eterno peregrinar cuando el destino sabido es está en un único aquí, mientras sueño en diferentes idiomas que dantescamente se transforman en políglotas pesadillas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div face="georgia" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy no es día para cazar, dejo mi lanza temeroso del lobo que ronda al acecho con fauces sedientas de miércoles. Pero marcho resignado a la lucha final, que es final para mí según puede leerse en mi frente. No me acompañan las valquirias ni la música del de Bayreuth, ya sé que alguien me vengará. Ya veo la barca que se dirige a algún punto desde el que el sol tiñe de rojo al mar, mis ojos ya cubiertos de sendos talentos y mis manos aferradas a mi única arma, esa palabra que siempre se me escapa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;En este hermético cenit de la semana siento miles de brazos que me abrasan pero ninguno trae un mensaje. Sólo exponen manos sedientas que exacerban la múltiple soledad que hay que sufrir en compañía. Son otros que así terminan por ser no otra cosa que yo mismo, abandonados a la buena del tránsito inhumano del tiempo, sufriendo por lo mismo, deseando lo mismo, y mirando el mismo estúpido reloj sin saber a qué hora sonará sin poesía alguna la alarma que represente a Fenrir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-101836385472320002?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/101836385472320002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/04/miercoles-mercurial.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/101836385472320002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/101836385472320002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/04/miercoles-mercurial.html' title='Miércoles: mercurial'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-202023341174651817</id><published>2011-04-03T12:01:00.002+02:00</published><updated>2011-04-03T12:05:51.634+02:00</updated><title type='text'>Composición a través de la ventana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-LmWfgt13mcs/TZhGPpl3tiI/AAAAAAAAARA/E6CM_Pdncmg/s1600/IMG_1751.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 274px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-LmWfgt13mcs/TZhGPpl3tiI/AAAAAAAAARA/E6CM_Pdncmg/s320/IMG_1751.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5591296172057146914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;El cuadro que decora mi estancia es mi único suelo, lo que me revela esa pintura viva y cambiante es la única unidad que configura mi vagabundear. Cortadas mis raíces, hay un sólo terreno que me acompaña a donde vaya, ahora es mi patria. Puedo nadar en su mar azul o saltar de nube en nube, mientras las gentes se pelean por su trocito de tierra y yo me transformo en una estalagmita o un murciélago que despliega sus alas, ciego a eso que otros llamar mundo y que para mí no es más que otra cara de la cárcel del tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;No me mojo los pies, y cuando la metamorfosis enfurece a los gases de la estratosfera convirtiéndolos en nubarrones, me vuelvo su compinche y juntos orinamos todo lo que está quieto y todo lo que se mueve, mientras en realidad es para nosotros todo fiesta y diversión. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;El diseño de mis alas se muestra resistente a los embates del sol porque no está hecho de soberbia y así el aceite que une mis plumas no se derrite. De todos modos son un simple accesorio inútil, pues tengo los pies bien plantados sobre el cielo. No necesito ruedas, en este universo que algunos llamarán invertido todo cobra significado y funciona acorde a leyes sin nombre porque la verdadera materia que todo lo compone desconoce qué cosa sea la moral, una palabra más entre otras que nace de la estulticia de primates supuestamente evolucionados para creer que sus caprichos tienen posibilidad de seguir un orden o de ser controlados. Todavía no ha nacido la palabra que haya detenido siquiera una unánime bala, en todo caso, cobijada tras la fachada de una idea, ha invitado a jalar el gatillo en más de una ocasión.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Debo seguir mis viajes, arrastrado por los vientos que a través de la ventana me transportan como en una cinta mecánica mientras la fuerza de gravedad me despeina y quiere tirar de mí, para colocarme grilletes atávicos que poco a poco cobrarán ánimo suficiente para ir tiñendo mis cabellos del color de las nubes que ya quisieran que un día yo abandone.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-202023341174651817?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/202023341174651817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/04/composicion-traves-de-la-ventana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/202023341174651817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/202023341174651817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/04/composicion-traves-de-la-ventana.html' title='Composición a través de la ventana'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-LmWfgt13mcs/TZhGPpl3tiI/AAAAAAAAARA/E6CM_Pdncmg/s72-c/IMG_1751.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-4872612523065506041</id><published>2011-04-02T22:00:00.000+02:00</published><updated>2011-04-03T12:08:20.750+02:00</updated><title type='text'>Sábado: caprichos bajo el sol</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Las lenguas doradas que caen del cielo y primero me lamen dulcemente terminan por devorarme convirtiendo mi hado en el de cualquier hijo de Saturno. Siento el trazo de Goya perfilando mi silueta, sobresaliendo lo que no se ve, lo que ya no es más que un puré y no puede ya llamarse siquiera carne, escondido tras los ojos furibundos del dios cronológico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div face="georgia" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No puedo guardar reposo, en este día que ahora no puedo determinar si es el sexto o el séptimo, mis ensoñaciones nada retro me invitan a viajar por los siglos y pensar lo último, sólo como ungüento intelectual para imaginar que el suplicio tiene un fin, aunque sólo sea el fin de la vuelta del engranaje que vuelve a comenzar el ciclo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div face="georgia" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No sé si en la tradición talmúdica estará considerado el trabajo mental al que el sábado me somete, que nada sabe de descansos y se ensaña hasta hacer salir humo por mis orejas. No sé si las procesiones internas están contempladas, porque añejos pasos descalzos pueblan mi cabeza infatigables y el resonar de los pies contra el suelo recuerda ritmos africanos y animales salvajes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;No hay nada que me invite al reposo, la quietud corporal me agota y presiona con sus sutiles dedos el contorno de mi cuello mientras la sangre pugna por transitar hasta poder regar los jardines de mi cerebro. Mi único consuelo sea, tal vez, la llegada de mi salvador, que con su égida, y amparado en la complicidad de las sombras, se lleve al hijo del cielo lejos de mi presencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-4872612523065506041?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/4872612523065506041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/04/sabado-caprichos-bajo-el-sol.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4872612523065506041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4872612523065506041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/04/sabado-caprichos-bajo-el-sol.html' title='Sábado: caprichos bajo el sol'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-4212568719174071422</id><published>2011-03-29T23:56:00.004+02:00</published><updated>2011-03-30T00:02:11.630+02:00</updated><title type='text'>Martes: aunque ares y ares.</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hola, hoy es martes, ayer fue lunes. Es una presentación, una declaratoria alcohólica que pretende romper un hielo inexistente, porque hoy es el día del dios de la Guerra y todo arde como en el horno. Pero yo no escucho ningún martillo forjando la futura espada que me acompañará junto a mi armadura y mi yelmo, lo único que resuena en mi cabeza hasta la sordera más se parece a los cascos del Apocalipsis. Aunque quizá sea tan sólo un pájaro carpintero con largo penacho rojo trabajando en mi tronco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hola, hoy es martes, y los vapores del fin de semana se van extinguiendo de a poco como cuando un barco que zarpa a la madrugada en busca de los primeros rayos matutinos. No sé si es el segundo o el tercer día de la semana. Estoy en un punto cada vez más difícil, si me preguntan en portugués es el tercero, si me preguntan en ruso es el segundo, y yo estoy en algún punto anónimo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hola, ayer fue lunes. Su luna ya menguó, hoy todo es batalla, hoy tengo una sola mano y estoy destinado a dar muerte a y a morir a manos de la misma bestia, porque hoy ya es la noche y todos los gatos pardos somos Tyr. No escucho las largas historias que forjan sus andanzas, en mi andar trashumante sólo hay lugar para mis pequeñas alforjas, pero siento el frío con que el viento que baja de las cumbres me abanica.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Adiós, aún es martes, ese día que es como la segunda marcha de un auto, sólo está para pasar por él, y en el que no puedo embarcarme, ni puedo casarme, ni puedo apartarme de mi familia. Hoy me estoy quieto mientras el día junta sus pertenencias y se marcha para recorrer las siete leguas que lo separan de su próxima visita.&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;" &gt;Adiós, ayer fue lunes y el martes que fue hoy termina, me espera el silencio que inunda las voces de todas las personas que habitan en mi interior. Tomo mi armamento y mi capa caída, hoy soy zurdo y Lepanto me es extranjero. Hoy la épica baja el telón y desde la concha el apuntador me susurra que he estado usando la máscara incorrecta, que todo no ha sido más que una triste comedia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-4212568719174071422?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/4212568719174071422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/03/martes-aunque-ares-y-ares.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4212568719174071422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4212568719174071422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/03/martes-aunque-ares-y-ares.html' title='Martes: aunque ares y ares.'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-2149271367864300226</id><published>2011-03-28T21:13:00.001+02:00</published><updated>2011-03-28T21:15:59.240+02:00</updated><title type='text'>Lunes: sin taxis semánticos</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Lo peor del lunes es cuando termina, porque me deja a la espera del próximo, siete días con sus horas y sus minutos y sus segundos sabiendo que se va a repetir, no sólo en sí, sino que se va a anunciar casi en cada momento del día anterior.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Todavía no sé si la semana comienza el domingo o el lunes. Hoy es un comienzo, un &lt;i style=""&gt;incipit&lt;/i&gt; que tiene una pregunta, sencilla, sin muchas vueltas, quizá tan constante como predecible, pero absolutamente incontestable (quería decir irresponsable). ¿Cómo la palabra, que no sé de dónde viene realmente, que se forma en algún punto de la materia gris, se pierde por los cauces de mis arterias y mis venas, por los caminos de mis tendones y mis nervios, y no se transforma en algo escrito? Existe un punto, un triángulo de las Bermudas, un agujero negro, que la absorbe y la hace desaparecer de esta dimensión.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A veces creo que la solución está en esa imagen que me visita de cuando en cuando, la palabra que se metamorfosea, que se moldea a sí misma, hasta convertirse en una hoja afilada, un gólem metálico que corta mi garganta, cortando el puente que une mi cerebro con mi mano derecha escribiente. O tal vez, en ese salto de sangre, en esa fluidez incontrolable que mana del geiser de la carótida abierta, se lleva como el Leteo todo rastro posible de palabra, para sumergirse en el olvido.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Esa imagen se torna definitivamente carne, porque esa palabra que no se materializa más que para presentarse en otras formas que me hieren, me produce verdadero dolor, como si una multitud me apaleara en la plaza pública; me produce una jaqueca, como si hubiera amanecido de una noche de dulces alcoholes; me duele el alma, de la misma manera que si me hubieran hecho un nudo en el intestino o me hubieran colgado de él a una rama de un árbol.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No importa si estoy listo, si mi lápiz está cargado, si la hoja está palpitando. Todo está dispuesto, pero cuando giro la cabeza y me encuentro reflejado en el espejo intuyo inmediatamente lo espurio y ridículo de la toda situación, puedo sentir el crujir de los dientes de la imagen reflejada peleando impúdicamente por explotar en una risa enajenada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Te lo quiero contar, quiero correr como un niño y llorártelo con los cachetes colorados y mojados, porque de antemano está claro que no hay madurez ni virilidad envueltas en esta inexplicable situación, así, desnudo, infantil, quedo mudo y no puedo ni restregarme los ojos para conjurar el mal sueño. El mal sueño es la realidad. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y en la proximidad quiero escuchar el confort, la palabra que como en una narración desde uno de los lados de la cama me conduzca a un sueño si no placentero, cuando menos soportable. Pero tus propias palabras, y más, hasta cada emisión no hablada, bulle y sale embebida en tus jugos gástricos, surge de tu boca, de tus ojos, de tus narinas, como una lava asquerosa y hedionda, porque en tu mejor intento, el bálsamo que ingenuamente procurabas darme no puede esconderlo todo y termina mostrándose tal como es. Tu olor completa con la letra que le falta lo que realmente está en vos, tu dolor, representación de tu angustia existencial que me vomitás, que cae sobre mi cara y me abrasa. Y mientras me consumo me doy cuenta que yo soy vos, que nunca me moví y que sigo con el lápiz en la mano y mis ojos clavados en el espejo, y que todo no ha sido más que una reflexión que el final del lunes con su estela trágica de porvenir me ha despertado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-2149271367864300226?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/2149271367864300226/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/03/lunes-sin-taxis-semanticos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2149271367864300226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2149271367864300226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/03/lunes-sin-taxis-semanticos.html' title='Lunes: sin taxis semánticos'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6649820747801420635</id><published>2011-02-27T19:09:00.002+01:00</published><updated>2011-02-27T19:11:42.821+01:00</updated><title type='text'>Crónicas de H. (8)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Perdido entre los ruidos del café, con su ir y venir de camareras, el tenedor que se cae y suena repetidas veces hasta apagarse entre conversaciones, murmullos, y risas, sumido entre las páginas de noticias, manchando los extremos de sus dedos, está H.. En un momento me ve, o al menos sus ojos, que se levantan meditativos del contenido de un artículo, parecen posarse sobre mi figura. Yo desvío mi mirada, pero siento que todo está consabido de antemano, que caí en una red que yo creía estar tejiendo y que terminó siendo un espejismo en un oasis en medio de la ciudad, lleno de palmeras que destilan café. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;En realidad no me ve cuando yo creo que lo hace. Ya me había visto en la calle, pero su tendencia a la inacción proscribió cualquier intento suyo de acercárseme. Otro hubiera sonreído ante la coincidencia y ante lo imprevisible, yo con mi mano sosteniendo la bolsa de la que las verduras recién compradas parecían querer escapar. Pero no, ese no es su estilo. Los dos lo sabemos. Así que siguió, sabiendo que yo iría tras sus pasos. Que aun estando más allá de todo lo que él es, lo seguiría, del mismo modo que llegué hasta ese mudo punto de encuentro, sin acuerdo pero sobreentendido. No, no tenía apuro, que de nada valdría. Las leyes están para pisarlas lentamente, como un ser rumiante que no tiene prisas en trasladar el alimento de su boca a su estómago. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Al principio, una vez instalado en su lugar, que de repetido pudiera hasta escucharse como la silla y la mesa y el resto de los muebles le daban la bienvenida, H. se preguntó qué sería ahora de nosotros, de nuestro por así llamarlo fortuito cruce de caminos. La pregunta para él no era qué era lo que yo hacía acá, sino qué quería, por qué había propiciado algo así. Pensó en algún momento incorporarse, acercarse a donde estaba yo, y en plan recriminatorio echármelo a la cara, no ya únicamente por meterme en su vida, sino por llegar a ir a visitarlo personalmente de forma esporádica. Pero eso le parecía a él una escena muy al estilo del lejano oeste, algo de otra cultura, de otros tiempos. Para qué recriminarme que yo esté ahí. Tendría mis razones, y si se las quería exponer, pues sería yo el que se acercaría, no hacía falta hacer volar ninguna mesa, llamar la atención de los demás cultores del café, esa secta anónima que se reconocía mutuamente en su rutina. Así que dejó que sucediera, como normalmente, lo que tuviera que pasar, y si no, habría pasado solamente el tiempo, como siempre, devorando un momento de su vida como cualquier otro, hasta que llegara la hora de emprender la partida hacia su casa. Hacia su casa, ya que la palabra hogar hacía tiempo que había decidido eliminarla de su vocabulario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Entonces, entre el aroma de su potaje, el pasar de las páginas pobladas cada vez más de lo atroz y espeluznante en vez de algo que realmente informe e invite a la reflexión, se dejó llevar por las ideas. Cuando quiso acordar, levantó la vista. Ese momento en que yo pensé que me observaba, pero no, una sutil capa vidriosa le impedía ver nada, tan sólo destellos de colores a veces móviles a veces fijos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Sin embargo, eso seguía siendo una fuerte presencia, lo externo, el afuera, el resto de las cosas. Algo sin lo que quizá fuera mucho más fácil entender algo. Porque H. ha llegado a la conclusión de que ya no entiende nada. Tiene soluciones sí para la vida diaria, como si fueran problemitas matemáticos que el profesor deja como tarea después de la clase. Pero no tiene idea de cómo llegó a este punto en el que se encuentra. Más allá de la obvia razón de que soy yo el que lo coloca ahí, no puede llegar a comprender en absoluto su relación con las cosas que lo rodean, ni cómo éstas llegan o han llegado hasta él. La cucharita, el pocillo, la mancha de café sobre la servilleta, el frío del mármol de la mesa, la silla y la madera de la que esta está compuesta, el leve oscilar causado por el imperceptible desnivel del suelo, su camisa y el punto de su pulóver, la asimetría de los cordones de sus zapatos, la punta doblada de la página del diario, el olor gastado del perfume de la camarera tras horas de servir a clientes, el ruido de sus tacos, el hombre detrás de la barra que todo parece controlarlo con su cabeza un tanto inclinada pero con ojos que no pierden detalle de lo que pasa en el salón, las columnas con sus ochenta y algo de años que ocultan parcialmente a las personas que están detrás de ellas, los espejos que multiplican la sala, las mesas, el resto de los objetos, a las personas, a mí, a él. Es inexplicable cómo cada cosa se ha convertido sin ruido alguno en el todo que lo rodea y lo tiene como epicentro y que hace incluso que hasta H. pueda decir que su nombre es H., dado que en otro contexto, en otro lenguaje, y rodeado de otras cosas, resultaría cuando menos imposible. Como si cada cosa, incluso la más minúscula, controlara un hilo invisible de su ser marioneta, y que ante la mera sospecha de que él se quisiera rebelar ante tanto designio ajeno, ese todo en su conjunto tiraría con tal fuerza de su respectivo hilo que lo destruiría en millones de pedazos, en incontables moléculas que se unirían al resto del universo y engendrarían a sus vez sus propios hilos. Nada tiene sentido y nada guarda significado, pero a pesar de todo, él está allí, no en otro lado, no en otras circunstancias, sin posibilidad de plantear siquiera un tímido y qué tal sí. Todo confluye en un punto móvil que él no controla y que lo obliga a pensar que sólo resta esperar, que cualquier cosas que haga o deje de hacer será lo mismo, porque hay algo que tira del punto hacia una dirección desconocida, hasta que simplemente se termine el movimiento o la fuerza se canse de empujar o de tirar, porque esto él tampoco lo sabe. Y esa misma fuerza es la que lo ha depositado en este momento y en este lugar, dejándolo preguntar mil y una veces sin que una sola vez hubiera brindado una sola respuesta. Y esa misma fuerza ha ido colocando y disponiendo todo lo que lo ha rodeado y que aún lo rodea y lo seguirá haciendo sin que tenga escapatoria, sin explicación ni justificación alguna, mientras que como si de una dádiva especial se tratara lo deja jugar con la elaboración de posibilidades, donde H. habita otros mundos, y donde puede ser él sin serlo. Y todo eso es finalmente H. en su totalidad. Un ser que está prisionero en una habitación de la que desconoce sus muros y que por eso choca contra los límites de su propia imaginación, mientras algo lo empuja hacia adelante, si es que una tal dirección de verdad existe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Más o menos es el instante en que yo busco decidirme sobre si ir a su encuentro o no. Yo, que tampoco sé muy bien qué será de él porque en otro plano me encuentro en su misma situación, siento cómo sus preguntas emanan de él y se filtran hasta apoderarse de mí también como cables silenciosos que se deslizan subrepticios hasta atenazarme, cómo su padecer va de mí a él, de él a mí, para finalmente convertirse en algo descontrolado pero manifiesto por escrito, una forma banal para creer que existe un orden o criterio detrás, como si la palabra funcionara como una red de contención, un aislante del caos y de todo esa gran inmensidad que no podemos o no queremos nombrar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Ya sin importarme miro descaradamente a H. Detrás de su figura puedo reconocer mi propio rostro dibujado en el espejo, y me pregunto dónde están los límites que nos separan, que nos convierten en dos seres y no en uno, uno con el raro don de poder estar en dos lugares diferentes al mismo tiempo. La imagen me intranquiliza, porque ahora al que veo en el espejo es a H., mientras que yo paso a ocupar su lugar. No sé si eso significa que H. se ve a sí mismo donde yo estoy. Ahora soy yo el que sufre su problemática y su angustia, y él la mía. Como una invasión total de la privacidad ambos sentimos un incontenible asco, y eso nos devuelve al estado previo, cada uno en su mesa, cada uno sumergido en la contemplación del otro pero como si nadie ocupara las respectivas mesas y viéramos a través, mientras fingimos que nada ha pasado, excepto porque ambos sabemos que la ficción es para los demás y no para nosotros, ya que por más que queramos no podremos disimular ante nosotros mismos. Y entonces ambos recordamos que existe el teatro y la pantomima, y H. baja avergonzado su mirada y la dirige a las líneas desdibujadas del diario, un diario del que ya no tiene nada para leer. Y yo porto mi vergüenza y me paro, y si la pregunta inicial era si ir en su dirección o ir primero al servicio, sé que ahora sólo existe una alternativa. Debo lavar mi rostro. Debo lavarlo sin osar mirarme en el espejo para descubrir los restos de un vómito que nunca existió pero que de cualquier modo me ha dejado pálido. Debo sentir cómo el frío del agua estalla con cada una de sus gotas en mi cara, y sobre todo, debo sentir cómo mis ojos se cierran tal si estuvieran cosidos, aunque sea por un instante, sin poder ver hacia fuera o hacia dentro. Está decidido, como también, que una vez termine, caminaré rápidamente y en la línea más recta posible para abandonar este café maldito, que me puso cara a cara con H. y terminó por humillarme por no haber sabido enfrentarme a la figura lejana de mí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6649820747801420635?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6649820747801420635/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/02/cronicas-de-h-8.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6649820747801420635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6649820747801420635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/02/cronicas-de-h-8.html' title='Crónicas de H. (8)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-3635299850168634024</id><published>2011-02-25T00:12:00.001+01:00</published><updated>2011-02-25T00:13:33.592+01:00</updated><title type='text'>El buey y el estúpido (un oxímoron)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Se fue metiendo sin pedir permiso. Como el reuma que va acariciando los huesos hasta que un día los comienza a acogotar, o un virus que pasa desapercibido hasta que la cadena de estornudos te despierta en una sala de urgencias. Se inmiscuye, como la vecina mirona que baja las persianas dejando rendijas a través de las cuales poder observarte sin ser ella observada. Entrometida o invitada de cartón piedra papel marché no se quita de encima como una mancha solar adherida a la capa más externa de la piel. Comienza como una sensación que pasa todos los niveles del escozor hasta volverse un rascarse obsesivo compulsivo que no sirve para nada porque no te la podés sacar de encima. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La vida real si querés ponerle nombre. Una cosa así de pomposa y aristocrática que no puede nombrarse con menos de tres palabras. Te entumece y te hace temblar la mano como en un estado catastrófico de Parkinson, la mano no puede controlar la birome, la pluma de ganso, el lápiz, todo se escapa sintiendo el peso de los ojos múltiples y no necesariamente en número par no ya que se posan sobre cada movimiento, sino sobre cada uno de los posibles devenires de tu piel, tus huesos, y tu espíritu. Sin dialéctica, sin historia, una cámara que congela tu ser y estar por el simple hecho de no dejarte pisada, por no dar puntada sin hilo. No valen pucheros para la vil que ha dejado la sensibilidad perdida en los vestidores de la historia, esa vieja puta que se ríe histéricamente porque ya no encuentra pañuelos con los que enjuagarse las lágrimas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Es la misma que se convierte en panóptico, ese ojo de aguja por el que va a pasar el camello, y por el que van a pasar tus días casi sin que te enteres, como quien cose cantando. Ese ojo que esconde un aguijón puñal que se celebra a sí mismo perforando los intersticios de tu epidermis. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Y entonces algo previstamente inesperado. Todo se detiene y una experiencia lumínica peor que la luz, donde de tanto ver no se puede ver nada y donde todos los gatos son blancos. Como extirpado de mí mismo, un apéndice del yo que me abandona o yo que me abandono a mí mismo y desaparezco atrás de una cortina de hierro que baja como una guillotina aséptica que susurra sibilante con su ir y venir. Yo dejando caer el mazo no para hacer filosofía a martillazos sino para hacer saltar por los aires otra vez la hoja que libre tendrá su caída, eligiendo haciendo como que no donde caer. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Busco salir y encontrarte en algún punto donde no nos reconozcamos para no ser identificados, una búsqueda del grial que sirve el vino de la vida en los pronombres salinos. Pero todo se hunde arrastrado por las cadenas que esclavizan nuestra existencia y nos condenan a trabajos forzados cosechando el algodón para nuestra mortaja en los infinitos campos donde la música es a ritmo de gatillos desaforados que no buscan imponer ninguna verdad sino sólo herir primero para herir mejor. Y así termino, con el ojo amoratado y con las manos maniatadas como al principio, sin poder haberte dicho en lo más mínimo lo que mis labios repiten como un rayo que no cesa. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-3635299850168634024?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/3635299850168634024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/02/el-buey-y-el-estupido-un-oximoron.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/3635299850168634024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/3635299850168634024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/02/el-buey-y-el-estupido-un-oximoron.html' title='El buey y el estúpido (un oxímoron)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-7204671606274118322</id><published>2011-02-12T17:01:00.000+01:00</published><updated>2011-02-12T17:02:32.711+01:00</updated><title type='text'>Un acto de amor</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;No puedo describir las formas, pero están ahí, no las veo, las siento. Es difícil decir que sean formas, una fragante contradicción. Escucho música que las provoca. Sólo puede ser algo que me pateé el hígado, que suponga una teoría de los colores, que me haga sentir como un niño indefenso, que me oprima los pulmones y se ría de mi asfixia. Como en un estado de delirio comienzan las formas a gestarse, una Gestalt incomprensible, no necesariamente sana y que me hace pensar en un delirio indescriptible que exige permanecer como tal, a riesgo de dejar de serlo, de transformarse en algo mundano en el sentido más inmundo de la palabra, en algo que pueda pasar a ser algo que perfectamente entre en el vocabulario cotidiano o en la cesta de la compra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Es un estado agónico, quizá producto de una palabra en desuso, y con su contenido la forma viva que cobra en el ser en el que se instala o con el que viene innatamente, la angustia. Intento traducirlo en palabras y me doy cuenta de que lo único que produzco son billetes falsos en serie, cada uno ostentando un &lt;i style=""&gt;we don’t trust you&lt;/i&gt;. Yo, el gran falsificador, signado para el fracaso y tal vez la autodestrucción, recluido entre un grupo de huesos, tendones, y músculos de los que no me está permitido escapar. Entonces se me ocurre no comunicártelo, no mentirte, te lo voy a contagiar, voy a depositar el virus de mi locura con un estornudo de mi alma enferma, para que entiendas de la mejor manera de qué se trata este padecimiento. Sé que es injusto, sé que tras tu cordillera de máscaras se esconden probablemente los mismos monstruos arcaicos que alguien me contagió a mí antes incluso de ser concebido y que son parte de mi ser en el mundo. Pero no lo sé, puede que sea egoísta, pero quiero compartirlos contigo. Quiero que los crecientes decibeles de una percusión extranjera se apoderen de vos, primero inefablemente de tus oídos, para lentamente sobrepasarlos y meterse en cada minúscula parte de tu también ridículo cuerpo, que deje de ser un efecto sonoro y se transforme en una metástasis infernal que recorra tu cuerpo y olvides que alguna vez fue música, o que en todo caso tal vez todo lo sea y que no se trate más que de eso. Una fuerza brutal que se asiente en tu estómago y no sepas si es una bomba de neutrones a punto de estallar, un estado viral para salir corriendo al médico, o sólo el día de tu juicio final. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Revelarte éste, mi estado más primitivo, es mi riesgo más grande, el que me va a dejar completamente desnudo ante vos. El acceso a lo que está antes de mi gramática, el abominable dolor que me corroe no de manera transitoria sino como la parte principal de eso que no sé si existe pero que suelo llamar esencia, por el sólo hecho de pisar durante un tiempo estos parajes desolados del universo y que es precisamente su precio, es también ahora el precio a pagar por colocarte muy posiblemente en las antípodas de mí y de todo lo que me rodea. Hoy quiero asumir el desafío, ya alcanza con falsearme a mí mismo. Un acto de justicia al fin y al cabo. No lo sé, en definitiva no se puede estar seguro de nada. Como en un sacrificio, detrás se esconde el premio mayor o la caída absoluta. Los tambores comienzan tímidamente a dejarse escuchar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-7204671606274118322?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/7204671606274118322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/02/un-acto-de-amor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7204671606274118322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7204671606274118322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/02/un-acto-de-amor.html' title='Un acto de amor'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-2070200790561522009</id><published>2011-01-09T01:52:00.008+01:00</published><updated>2011-01-09T03:33:13.727+01:00</updated><title type='text'>Cosa de jóvenes dioses</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Para jugar con la casualidad y el destino, tipear &lt;i&gt;No Land's Man&lt;/i&gt; en internet me llevó a descubrir que existe una canción que lleva precisamente ese nombre. Esto no sería tan curioso, si no fuera porque es de la banda The Young Gods. Más allá del ostensible juego que se esconde en la construcción del título transformando la tradicional expresión en inglés, lo interesante es que se trate precisamente de dicho grupo que haya apelado a lo mismo, ya que la conocí en mis tiempos de transitar por los pasillos del Goethe Institut en una de mis primeras lecciones. Recuerdo los textos, recuerdo el ejercicio de audio que con sólo la introducción a uno de sus temas despertó mi atención, recuerdo los comentarios de presentación que los comparaba con una mezcla de Kurt Weill y Pink Floyd y mi cara interrogativa ante semejante unión y de "eso lo tengo que escuchar", y recuerdo mi corrida a la biblioteca del instituto para ver si tenían algún CD de ellos, descontando que si aparecían en una lección de un libro de idioma, tenían que ser más que conocidos y que yo siempre en otra cosa nunca había prestado atención. Pero no, ningún CD, ninguna figuración en el archivo, nadie sabía nada de ellos, ni en la biblioteca ni en el instituto, ni aparentemente en todo el país. Tardé mucho tiempo en dar con su música, no sé si era una época previa a Youtube o MySpace o no había aún nada de ellos tampoco allí. Y dejaron de ser desconocidos para convertirse en parte de lo que me unía al idioma alemán, que me llevó a ellos y ellos me devolvieron de algún modo también al alemán, como parte de la música que siempre me ha mantenido unido a dicha lengua, que por algo se dice que aprender un idioma es también conocer, aprender de, y aprehender la cultura del pueblo que lo habla. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Pero también en algo que hoy puedo ver derivó por ambos lados en la denominación que da título a este blog y a una de las canciones de su álbum más reciente, &lt;i&gt;Everybody Knows&lt;/i&gt; (noviembre 2010). &lt;i&gt;The Young Gods &lt;/i&gt;es una suerte de banda de culto en Europa, y son suizos, algo que no salta a la vista cuando se da con el nombre, y luego cuando se escucha su música, que sí incluye temas cantados en alemán, pero también en inglés y en francés. En el centro de Europa, en un país donde se habla más de un idioma, entre dos gigantes como Alemania y Francia, no es extraño. Parte de su identidad navega de forma políglota. Hoy mi universo es así, y mi ninguna parte desde la que escribo está cerca de la frontera con Suiza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Quizá por alguna razón desconocida nos hemos puesto de acuerdo, en todo caso, el blog parece que de algún modo misterioso ahora tiene su tema. El CD &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=q_42P7hAdbM&amp;amp;feature=BF&amp;amp;list=FLU0z8nAv8MlY&amp;amp;index=1"&gt;Everybody Knows&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; puede escucharse online. Aquí el tema en cuestión:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;object width="640" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/q_42P7hAdbM?fs=1&amp;amp;hl=en_US"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/q_42P7hAdbM?fs=1&amp;amp;hl=en_US" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="640" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-2070200790561522009?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/2070200790561522009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/01/cosa-de-jovenes-dioses.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2070200790561522009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2070200790561522009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/01/cosa-de-jovenes-dioses.html' title='Cosa de jóvenes dioses'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-5085948199802260411</id><published>2011-01-09T00:18:00.009+01:00</published><updated>2011-01-11T22:57:56.929+01:00</updated><title type='text'>Patria de Sabina / Sabinas Heimat</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Abro al azar una página de &lt;i&gt;La insportable levedad del ser&lt;/i&gt; / &lt;i&gt;Die unerträgliche Leichtigkeit des Seins&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Nesnesitelná Lehkost Bytí&lt;/i&gt;, en el original checo), de Milan Kundera. Doy con un fragmento. Me traslada a otros tiempos, pero en especial a las palabras de un profesor a quien recuerdo con especial afecto, que decía que para reconocer un buen libro alcanzaba con abrirlo en cualquiera de sus páginas, pues siempre íbamos a encontrar algo valioso en ella, y que cualquier libro que no nos dijera nada rápidamente, es decir, en el espacio físico de una carilla, carecía de valor. Sus opiniones siempre dichas a quemarropa eran de estas características, lo que lo convertía en una persona probablemente excéntrica, pero ha sido algo que siempre me ha atraído, lo que sucede cuando un grupo de palabras emitidas por un ser apasionado -en este caso por las artes y las humanidades- se combinan juguetonamente y sin malas intenciones para ponernos en una situación de todo o nada, contra las cuerdas, cuando una respuesta para quedar bien no funcionaría o nos pondría en ridículo, y donde el desafío es intelectual. El fragmento va para él. Hoy en español y en alemán, porque tengo ganas, o como dijera cierto filósofo, porque tarde o temprano todo se resuelve con un porque sí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Tercera parte, Palabras incomprendidas, 5, Pequeño diccionario de palabras incomprendidas (continuación), PATRIA DE SABINA:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;"Cuando la sociedad es rica, la gente no tiene que trabajar con las manos y se dedica a la actividad intelectual. Hay cada vez más universidades y cada vez más estudiantes. Los estudiantes, para poder terminar sus carreras, tienen que inventar temas para sus tesinas. Hay una cantidad infinita de temas, porque sobre cualquier cosa se puede hacer un estudio. Los folios de papel escrito se amontonan en los archivos, que son más tristes que un cementerio, porque en ellos no entra nadie ni siquiera el día de los difuntos. La cultura sucumbe bajo el volumen de la producción, la avalancha de letras, la locura de la cantidad. Por ese motivo te digo que un libro prohibido en tu país significa infinitamente más que los millones de palabras que vomitan nuestras universidades."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Dritter Teil, Unverstandene Wörter, 5. Kleines Verzeichnis unverstandener Wörter (Fortsetzung) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;SABINAS HEIMAT:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;"In einer reichen Gesellschaft müssen die Leute nicht mehr mit den Händen arbeiten und widmen sich geistigen Tätigkeiten. Es gibt immer mehr Universitäten und immer mehr Studenten. Damit diese Studenten ihr Studium abschließen können, müssen Themen für Diplomarbeiten gefunden werden. Es gibt unendlich viele Themen, weil man über alles und nichts auf der Welt Abhandlungen schreiben kann. Berge von beschriebenen Blättern sammeln sich in den Archiven, die trauriger sind als Friedhöfe, weil man sie nicht einmal an Allerseelen betritt. Die Kultur geht unter in der Menge&lt;in class="Apple-style-span"&gt;, in Buchstabenlawinen, im Wahnwitz der Masse. Darum sage ich dir immer: ein einziges verbotenes Buch in deiner Heimat bedeutet unendlich viel mehr als die Milliarden von Wörtern, die an unseren Universitäten ausgespuckt werden."&lt;/in&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:15px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:78%;"&gt;(en español)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:78%;"&gt;Milan Kundera, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La insoportable levedad del ser&lt;/span&gt;, Tusquets, p. 109.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:78%;"&gt;(auf Deutsch)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:78%;"&gt;Milan Kunera, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Die unerträgliche Leichtigkeit des Seins&lt;/span&gt;, Süddeutsche Zeitung Bibliothek, 2004, p. 96.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-5085948199802260411?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/5085948199802260411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/01/patria-de-sabina-sabinas-heimat.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/5085948199802260411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/5085948199802260411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2011/01/patria-de-sabina-sabinas-heimat.html' title='Patria de Sabina / Sabinas Heimat'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-4369611615233145814</id><published>2010-12-21T03:46:00.002+01:00</published><updated>2010-12-21T04:02:50.043+01:00</updated><title type='text'>Con los mejores deseos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;" lang="ES-UY"&gt;Tenía que ser un saludo o mensaje. Pero no lo es, por eso de los principios y los fines, me cuesta creer en ellos. Pero tenía que serlo. Y las palabras empezaron a asfixiarse, vacías de aire ante de vestirse de ellas mismas; los dedos agarrotados no sostenían la birome; las manos se acogotaban a ellas mismas, la presión haciendo que exploten, saltando en pedazos sobre las paredes, los muebles, el piso del salón que se esconde más allá de los límites de mi escritorio. Todo ante mi vista impasible, imposible de cambiar el estado de las cosas. Imposibilitada. Sentir el estrangulamiento de cada letra, maniatada incluso antes de ser ella misma, fue y sigue siendo una sensación física. Esa instancia previa que sólo proviene de mí, y de algún modo incluso y sobre todo para mí desconocido que la moldea y me la entrega como si la fragua no me perteneciera, ese trabajo incandescente aliado de la paciencia, de los golpes coreográficos, de los músculos tensos que la forman al rojo vivo, como un tatuaje indeleble pronto para ser olvidado, todo eso que ya ni siquiera sé si llamar mío, que me avergüenza un poco llamar propio, cuando me entrega su producto, un manojo de letras hilvanadas formando algo que espera tener significado, inacabado, siempre imperfecto, traicionando el soplo que le entrega el hálito vital, que la une a un mar de otras palabras pero que corta definitiva su relación con el estadio previo, inmaculado, eterno, distorsionado de una vez y para siempre, como en un parto, la figura sale, es una sorpresa, esperamos su berrido, pero ya deja de ser lo que la placenta alimentaba, es un cuerpo que nos toca, que tocamos, otra cosa antes y después, tal vez ni mejor ni peor, ni más ni menos real, únicamente distinta, oliendo a fraude en todo caso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;" lang="ES-UY"&gt;Así mutó mi saludo, para qué engañarme, debo decir lo que debo decir, me quedé solo de palabras, éstas huyeron, buscaron refugio en lo más alto, y al verse avasalladas, tal como cuentan algunas epopeyas antiguas de algunos pueblos invadidos, al ver su castillo asediado, sus casas incendiadas, y ante la inminencia de sus mujeres violadas y sus niños masacrados, se lanzan desde la cima en busca del vacío que apagará sus voces pero gritarán bien por lo alto que nadie las doblegará. Así está mi saludo, y yo lo dejo, no lo quiero hacer sufrir y que después el estruendo me dé en el rostro. Quiero hablar de mi silencio, otra forma de traición a cara descubierta, el momento en que el engaño es tal que ya no vale la pena ocultarlo pero que de cualquier forma todas las partes siguen interpretando como si nada y como si todo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;" lang="ES-UY"&gt;No, tampoco quiero hablar de mi silencio. Todo esto es una representación de mi silencio, todo esto es una forma de decir lo que no quiero decir, un disfraz, porque cada vez que quiero comenzar a siquiera mencionar que termina un año o que comienza otro las imágenes me avasallan y me llevan a otros márgenes, mientras mi histeria es por la coma o el tilde, por si mañana de chocolate o de frutilla (aunque siempre de chocolate), si digital, si tridimensional, si con mando a distancia, si en turista o en negocios, si con todo incluido, si con vista a la playa,  por mi cada vez más larga lista de libros por leer, la regulación de mi sistema de sueños y anhelos se choca con la fulminante descarga que me producen todos aquellos que ni siquiera saben que son seres humanos, no sólo porque nadie se los enseñó, sino porque la vida se les ha presentado de tal modo que tampoco han tenido oportunidad de descubrirlo por sus propios medios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;" lang="ES-UY"&gt;Mientras tanto mi pluma tiembla. No se muestra temblorosa ante los desconocidos designios del hado para con ella, ese morbo de querer saber si de tanto pulir la piedra saldrá algo que brille y valga su precio en quilates, ese escarceo con el júbilo que produce el laurel sobre las temples, o si simplemente será un despilfarro de tiempo para quien escriba y quien posteriormente lea la trenza de palabras. El trazo que más bien se va convirtiendo en una especie de electrocardiograma convulsionado con picos en todas direcciones se debe también y más que nada a la tenebrosa idea de que soy cómplice de este aburrido sistema que se complace en destruir al sujeto y fabricarle un montón de necesidades inútiles a cambio de tener siempre un &lt;i&gt;Untermensch&lt;/i&gt; a mano, para sentirnos mejor, para tener a alguien a quien poder ayudar y experimentar lo mismo que cuando tenemos un animalito al que cuidar, aunque sea como una mascota que mejor lejos con sus enfermedades, alguien ante quien poder sentir que hacemos mejor las cosas, y por sobre todo, de una forma moralmente más alta y correcta, para tener siempre bajo la manga la posibilidad de presentarse como un ejemplo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;" lang="ES-UY"&gt;El término alemán estoy casi seguro que no ha venido a parar a mis mientes inocentemente, el &lt;i&gt;Untermensch&lt;/i&gt; o sub-hombre existe desde antes del nefasto periodo nacionalsocialista, pero es allí donde cobra vigor y se expande en su uso. Después del &lt;i&gt;Victory Day&lt;/i&gt; para unos y de la &lt;i&gt;Kapitulation&lt;/i&gt; para otros, la imagen del campo de concentración y hasta de exterminio se extiende inexorablemente bajo el manto de la palabra globalización, excepto que ahora no está limitado exclusivamente por una doble línea de alambre electrificado, la división se ha vuelto mucho más sofisticada y ni siquiera es física en muchos casos, alcanza con haber nacido en cierto lugar y pertenecer a determinado estado. El estado así se vuelve nuestro sello de fábrica y dictará dónde podemos entrar y de dónde podemos salir también, y además, con qué derechos, si es que los tenemos, es decir, nos impondrá el lado de la valla del campo al que perteneceremos. Pero esto puede verse a su vez como algo físico, y creo que es aun más difícil de atrapar, incluso allí donde existe el bienestar es donde puede apreciarse mejor, donde el concepto de trabajar para ser libre; esa ácida aberración que ostentaran las puertas de entrada a los infiernos; es moneda corriente, trabajar a destajo sin medir las consecuencias, con el sólo y único fin de disfrutar de unas vacaciones exóticas y relajantes. El mundo como destino turístico de los que verdaderamente trabajan, para servirles en su momento de relax. Y de vuelta al trabajo, para satisfacer apetitos que por rococó no nos apartan mucho de los animales con los que no nos gusta ni identificarnos ni emparentarnos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;" lang="ES-UY"&gt;Y yo queriendo saludar y resignándome a pensar en el menú para los próximos días, en pensar que tengo que comprar este y aquel regalo y que las tiendas estarán a rebosar, y si llego en hora, y los bultos, y la señora que empuja. Entonces dejo la pluma, la arrojo más bien, y me paro frente al espejo y lo que veo no me gusta, mejor dicho, me produce cierto disgusto. Entonces el abandono me embarga y me comienzo a preguntar ¿qué? ¿cómo? ¿por qué? Y la verdad es que no tengo respuestas y me siento perdido. Desorientado. Sí, angustiado, porque para navegar por este universo de devastación no cuento ni con velas ni con ancla, voy a la deriva carente de posibles atisbos de contestación. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="color: rgb(0, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;" lang="ES-UY"&gt;Y los saludos quedan estancados como grises embriones destinados al aborto. Antes de despertar a los vecinos a estas intempestivas horas de la noche con mi desgarro convertido en grito, antes de seguir formulándome que no hay escapatoria y que la solución no tiene palabra alguna sino un simple acto, voy apagando las luces de la casa y me dirijo al único lugar donde puedo comenzar a creer que existe algo que vale la pena y que no todo es una despiadada derrota. Entro en el dormitorio, el único ser que me puede dar calma yace hecha un ovillo sobre la cama, ignorante de mis pesadillas. Mientras me acomodo escucho su apacible respiración. Me acerco, la envuelvo y nos amoldamos el uno al otro como antesala para una de las intermitencias de la redención. Convertidos en un montón de ramas entrelazadas yo voy abrazando el seguro sueño, atado al único lugar al que pertenezco, mi única tierra. &lt;i&gt;No Land’s Man&lt;/i&gt; es un artificio más. Siempre existe un sitio al que podemos llamar nuestra casa. Una vez más, las fiestas que conducirán al nuevo año pueden comenzar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-4369611615233145814?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/4369611615233145814/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/12/con-los-mejores-deseos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4369611615233145814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4369611615233145814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/12/con-los-mejores-deseos.html' title='Con los mejores deseos'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6974821479170202929</id><published>2010-12-12T20:43:00.004+01:00</published><updated>2010-12-12T20:48:46.000+01:00</updated><title type='text'>Caminos en la nieve (II)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;No sé muy bien dónde está. Puede que en Malasia. No lo sé, y es igual. Yo estoy en otro lado, pero me siento escindido, amputado como si se tratara de un brazo o una pierna, o de un órgano. Quizá por eso camino sin percatarme muy bien de las cosas, aturdido por extrañar la parte de mí extirpada, sin acostumbrarme a su ausencia. Es una parte de mi cabeza, no un lugar concreto, a lo mejor a alguno le da por llamarle, qué sé yo, la glándula pineal. Puede que sea algo parecido, porque la nostalgia no sólo ataca a mi alma, sino también a mi cuerpo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;Camino como ciego por la ciudad, entre desconocidos. Los más temibles son los sonrientes, los que hasta te hacen creer que podés contar con ellos, que están de tu lado, que sólo piensan en tu bienestar, esos lobos con piel de cordero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;Busco con mis manos esa parte que me falta y que de todos modos sé que no voy a encontrar, parezco alguien que ha perdido la billetera y palpa todo bolsillo posible, con cara abstraída y ojos que denotan calcular qué había dentro, documentos personales, dinero, tarjetas de crédito, algún número de teléfono importante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;Me ocupo y me entierro vivo en preocupaciones, para evitar tener que pensar mucho en ello, en la falta, en lo que no está y que me obliga a preguntarme si soy lo que soy precisamente porque no está. Intento jugar con la idea de que nunca lo tuve, de que soy así. A lo mejor todos son así. Todas también. Me siento incompleto, fallado y consciente de la falla. Suficiente para crear la idea de perfección, de la felicidad absoluta, esos estadios de la imbecilidad total. Algo parecido a la imperfección y a la infelicidad después de todo, pues me parece ver que estas no faltan en ningún lado, y la imbecilidad goza de perfecta y ubicua salud. Pululan como las quimeras, esos bichos hermosos que todo el mundo confunde con sueños irrealizables, con ilusiones y con oasis en medio del desierto. Juegan a ir de a tres, ese número que lleva título de confirmación, y que es la fantasía de tantas mentes masculinas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;Me lanzo a las calles, ya no a buscar, sino a ser encontrado. La nieve ya ha comenzado, y el viento permanece, único signo de que tal vez en algún momento exista una forma de la primavera. Con el soplo en contra los copos se incrustan en mi rostro, se golpean contra mis ojos, se clavan como malvaviscos en mis pestañas, y me obligan a progresar a ciegas por el camino cada vez más blanco, acuoso. La fisonomía sepultada bajo la capa blanca que me hace pensar en algún cuento de Chéjov, aunque no tengo idea de por qué, quizá por el halo melancólico que la escena sugiere.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;Las luces parecen brillar detrás de pesados cortinados, como si todo fuera un teatro. Pero no sé de qué lado del telón me toca moverme. Paro un momento para tratar de dilucidar esta especie de malentendido, pero lo que es ya el comienzo de una tormenta de nieve se ensaña y me obliga a retomar el camino. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;Busco un bar y me meto en el primero que encuentro, pero lo abandono por semivacío, odio los bares vacíos por hacerme pensar que estoy en el living de mi casa acompañado de un barman anónimo; pero más me molestan los semivacíos porque siento los ojos escrutadores como avispas que pinchan cada movimiento y cada gesto que hago. Prefiero que estén casi llenos, quiero ahogarme en el anonimato, en esa posibilidad que la multitud ofrece de disfrutar de la más absoluta soledad, donde los diálogos son un insulto a la razón y los ojos están hechos para no mirar, como Edipos multiplicados luego de desangrarse tras arrancárselos. Al nuevo intento doy con el bar que aparece en su majestuosa realidad, es un microcosmos que me enseña cómo es nuestra vida a través de los espejos que revisten las paredes pero que no son otra cosa que televisores que proyectan el programa de las cadavéricas almas en pena, todo dicho a través de vasos de pesado fondo que se deslizan por la barra y por los codos que efectúan una estudiada coreografía mientras empujan hasta la última gota del trago y la vierten en la garganta que devora las llamas del alcohol mientras el estómago espera reconfortarse como si de una estufa a leña se tratara y estuviéramos a su calor buscando la solución a todo y a nada en alguna página impresa con caracteres rústicos mientras recostados en nuestro sillón preferido, ese sobre el cual nos pegaríamos el tiro de gracia llegado el momento. Estando en el bar me veo sobre ese sillón, los colores cálidos que hasta casi repiten el crepitar del inquieto fuego reflejados en la piedra de las paredes de la habitación, las sombras móviles que parecen ejecutar una danza macabra, los ojos vidriosos todavía buscando eso que me falta, eso que siento que perdí, que no puedo precisar que tan corpóreo o anímico sea pero que de cualquier modo le asigno una forma pues así de limitado soy, eso que sueño que alguna vez tuve, quizá en la infancia, cuando todavía era un animalito que no guardaba memorias y no tenía que pensar en una frase latina, porque la realidad era eso, en sí, un disfrutar del momento, el momento perpetuo, sin antes y sin después. Aunque hubiera golpes, y sobre todo traumas, los que hoy me dicen quién soy, con nombre y apellido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;Regreso a la inhóspita calle como un huracán, ingenuamente jugueteo con la idea de formar una tormenta perfecta, pero la personalidad de mi contrincante pronto me pone en mi lugar, en una lección de menos de un segundo me recuerda cuál es la proporción entre mi figura y las fuerzas de la naturaleza, y con toda la amabilidad que le es posible me indica el camino a casa. Esa gran superficie de plomo que es el cielo y que está casi a la altura de mi cabeza arroja inclementemente sus proyectiles nevados, al tiempo que mis pies se hunden al igual que mis expectativas en la masa helada que entorpece mis pasos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;"&gt;El frío circundante y el silbido del aire semejante al canto de enloquecedoras sirenas que tiran con agujas de mis orejas colocan en mi cabeza la idea de que dejar el bar fue una tontería, pero ya es tarde para pensar en ello y es tarde de cualquier modo, si dicha noción existe, y hago caso omiso a cualquier idea, incluso a la del refugio que me espera. Lentamente, sin embargo me muevo. Como si mi cerebro se hubiera congelado, las ideas que ultrajaran mi posible tranquilidad quedan suspendidas en el aire, como cubos de hielo en el ingrávido espacio. Eso no quiere decir que no vengan nuevas, renovados golpes a mi debilitado espíritu. Espero, en todo caso, que el frío invierno de mi descontento, se vuelva pronto glorioso sol del verano de alguna parte en la que yo esté.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm; 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 &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt; 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La zona urbana se convierte en un lodazal, jaspeado gris, marrón, cada vez menos blanco. Los pies se hunden al caminar sobre ese sorbete informe y de mal aspecto, y probablemente de peor sabor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Los vehículos parecen lanchas fuera de borda, lanzando indiscriminada y rabiosamente la nieve a su paso, dejando detrás un surco negro como señal de que aún existe el asfalto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;No tengo más remedio que aventurarme y salir a la calle, transitar como un ser entumecido más, el gorro calado hasta los lados de la garganta, la ropa como capas de cebolla, las manos enguantadas escondidas en los bolsillos. Mi sobretodo, mi propia imagen vista desde frente y a cierta distancia, los tonos grises que inundan todo, me hacen recordar esa foto de Helnwein que retratara a James Dean, y digo sólo la foto, y exceptúo el cigarrillo que cuelga de entre los labios del ícono. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Hago mis deberes sociales, no importa ahora cuáles, los de turno, y después quiero algo en retribución, un plus que haga valer la pena tener que efectuar el sacrificio de tantos minutos para vestirse, de tanto esfuerzo para mover los pies entre tanta dificultad, de que mi roja nariz sienta que su congelamiento no fue en vano. Así que tomo ese camino que me aleja de las calles transitadas, que me acerca al parque con su riachuelo de cubitos de hielo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Cuando los ruidos urbanos se van alejando, el clima se vuelve más agradable. La nieve inventa un aire límpido por el que el sonido viaja de un modo diferente, como si se generara un vacío y cada movimiento de la naturaleza fuera percibido por los oídos de una forma diferente, más lenta, precisa, independiente. Mis pasos hacen crujir la superficie ondulada e imperfecta, y cada grano que se desploma bajo mis pies emite un gemido que llega hasta mí como si fuera una parte de mí, como si todo sucediera dentro mío, y así con todo lo que puedo ir escuchando a mi paso, el distante canto de un pájaro, el movimiento de las ramas de los árboles, el grito alegre de un niño lejano, el graznar de un cuervo invisible para mis ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;El aire que despido se vuelve más denso, la respiración se hace un fuelle que vuelve tangible lo que mis pulmones expulsan, y puedo tocarlo como si se tratara de un resto arcaico que me hubiera abandonado, y cuyas formas podría interpretar como si fueran no otra cosa que bajas nubes o dibujos realizados por un fumador empeñado en trazar figuras con el humo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;A medida que me alejo de la urbe todo se va volviendo más blanco, más silencioso, más lunar. La última nieve, una capa interminable de blanca seda todavía inmaculada, se transforma en territorio virgen. Esto es lo más atractivo y misterioso. Este es para mí el secreto de la nieve. Otorgar la posibilidad de pisar algo por vez primera, de jugar a ser un descubridor, de que cada uno de mis pasos sea como una pisada de astronauta. Internarse en el bosque es adentrarse también en uno mismo, solo, en medio de una especie de nada, un piélago que se presenta en toda su desmesura, que si quiere puede aplastarnos con su pulgar o sepultarnos con alguno de sus rugidos cargados de una mezcla de árbol y tormenta de nieve. Es materializar al lobo en una estepa varios grados bajo cero. Es esperar a que caigan nuevas nieves y escondan el camino de regreso, para que éste sea un nuevo camino a su vez, un sendero nunca transitado siguiera por mí. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Continúo internándome en lo que ahora sólo puedo adivinar es un bosque a mi alrededor, tanta blancura es como el negativo de la noche y nada se distingue ya de nada, pensando en los recorridos que tantas veces escuché han resultado en fuente de inspiración, de revelación, al igual que las dunas del desierto. Un gato casualmente blanco aparece ante mí, lo adivino a través de sus destellantes ojos interrogativos, queda petrificado ante mí en esa postura característica, no al acecho, sino a la espera de adivinar mis intenciones. Como si leyera mi pasado y mi futuro al unísono parece haber detectado la ausencia de peligro, y con total parsimonia reanuda indiferente su andar, como si yo no existiera. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Después de tantos minutos y paradójicamente a los que se pudiera pensar, el frío inicial que supone pasar de una atmósfera cálida como la de la casa a una gélida como la que me acompaña desde que abandoné la puerta de mi edificio, se ha ido transformando en una sensación inmune a la baja temperatura. Como el estado afiebrado que antecede a una enfermedad o que acompaña a un acto creativo, siento como si hubiera bebido un licor que ha templado mis venas y mis arterias, que les ha inyectado una suerte de alegría infantil. Quizá todo sea producto de mi imaginación, y el frío haya mermado como de costumbre no sólo mi sensibilidad corporal, sino también intelectual. Pero de cualquier modo, adormecido o no, la sensación es agradable y no importa si lo que tengo delante es a la muerte blanca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Entonces me detengo, hago un giro completo, y excepto por algunas marcas negras que entiendo deben ser los troncos de los árboles, me doy cuenta de que estoy definitivamente solo, de que si quisiera podría sentarme sobre la nieve y dejar que el clima decidiera mi destino, hasta que algún desprevenido o el deshielo me señalaran. Pero con mis ropas oscuras me siento como una mancha en el paisaje, como el objeto que desentona y está fuera de lugar, como un invitado que es aceptado a la fuerza, más extraño aun porque mis huellas han sido borradas silenciosamente y nada hay que me ate a lo que está en cualquiera de las direcciones posibles.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Comienzo lo que creo es el camino inverso, un nuevo itinerario por senderos nunca antes profanados, con nuevas formas de crujir bajo mis pies, con nuevos dibujos a fuerza de pulmón, con nuevas ideas que sólo el andar solitario puede despertar. Me dirijo a la otra parte placentera de una salida invernal. El que termina con desarmar la madeja de prendas que me cubren, el de la calefacción y los colores cálidos de la luz casera, el que me sirve una taza de té tan caliente y humeante como exótico y un poco de pan untado de manteca y mermelada, el que me recuesta cómodamente sobre el sillón, me cubre con una manta de lana a cuadros, y me acerca el libro que comenzaré a leer y que al día siguiente encontraré enredado en mi pulóver abierto en alguna página que seguramente no ha de ser la que estaba leyendo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:12pt;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-7040369225455410273?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/7040369225455410273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/12/caminos-en-la-nieve.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7040369225455410273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7040369225455410273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/12/caminos-en-la-nieve.html' title='Caminos en la nieve'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6258912890863704596</id><published>2010-12-04T13:15:00.004+01:00</published><updated>2010-12-04T13:44:27.542+01:00</updated><title type='text'>¿Yo? Por el asco... (2) - La res, murió temblando de dolor y de miedo...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;He aquí un fragmento del poema milonga de Alfredo Zitarrosa, cuyo contenido me resulta impactante, y que ve multiplicado su efecto cuando se lo escucha magistralmente interpretado por la voz de su autor, tan exquisita, profunda y grave, única.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;He aquí un fragmento que mueve y que está como nunca lo he visto del lado del animal, que lo muestra como víctima en su estado más íntimo, que pone en evidencia la sinrazón de que el fin justifique los medios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;He aquí un fragmento que también es una forma de decir por qué hace ya tiempo que no como más carne, porque no quiero ser cómplice y tras una opípara comida esgrimir con orgullo que nada hay más sabroso que la carne, mientras durante horas los trozos de un ser torturado recorren con parsimonia mis entrañas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;He aquí un fragmento de "Guitarra Negra" que habla por sí solo, y por lo tanto no es necesario que yo continúe:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;… temblando, &lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;con el frontal partido por el marrón, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;por el marronero, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;la res &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;cae con estrépito, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;de bruces sobre el cemento &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;balando al descuajarse su osamenta, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;ya sólo un pobre costillar enorme, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;ya sólo un pobre cuero y sangre, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;media tonelada de huesos astillados, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;hincados en toda esa vida &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;temblorosa y atónita &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;ahí se va alzando, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;como un pesado pingajo, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;en plena media tonelada de monstruoso dolor, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;incomprensible, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;absurdo, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;balando, plañidera y tonta, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;como un escarabajo que no piensa, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;mientras medita lentamente por qué duele tanto &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;y por qué duele qué parte de quién &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes,&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;que nunca habían dolido y que eran tantas partes, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;tan extensas &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;y que pastando nunca habían dolido &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;que eran la vida misma manando hacia sus adentros, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;vibrando tiernamente como un sol cálido &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;hacia sus adentros &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;y nunca habían dolido &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;ya está colgada &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;las patas delanteras se enderezan, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;implorantes y fatalmente rígidas, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;dinosaurios del siglo de las máquinas, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;nacidos para morir de un marronazo &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;ahora ya es carne azul colgada en la heladera &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;"Uruguay for export" &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;aquella res, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;que murió de un marronazo, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;cayó y tembló todo el frigorífico &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;aquella otra res &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;alcanzó a comprender que había otra res delante, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;balando, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;que ya se la llevaba el gancho &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Y cayó detrás, también, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;y el cemento tembló bajo esos huesos &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;aquella otra res, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;que esquivó el marronazo &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;y que cayó también, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;con un ojo reventado y una guampa partida, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;deshecha &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;también cayó &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;y tembló la tierra, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;tembló el marrón, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;tembló el marronero; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;la res, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;murió temblando de dolor y de miedo &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;de un marronazo en plena frente &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;"for export" &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size: 12pt; font-family: Georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;del Uruguay..."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=j7A6f8yoeHk"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=j7A6f8yoeHk&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(El fragmento puede escucharse a partir del minuto 5' 05'')&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6258912890863704596?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6258912890863704596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/12/yo-por-el-asco-2-la-res-murio-temblando.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6258912890863704596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6258912890863704596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/12/yo-por-el-asco-2-la-res-murio-temblando.html' title='¿Yo? Por el asco... (2) - La res, murió temblando de dolor y de miedo...'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6130432452100038582</id><published>2010-11-07T13:27:00.003+01:00</published><updated>2010-11-07T13:33:26.631+01:00</updated><title type='text'>Crónicas de H. (7)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;No sé muy bien de donde venía. Yo llevaba una de esas bolsas de la compra con la que no queremos que nadie nos descubra, como si fuera una muestra de falta de elegancia, una debilidad de la carne, comprar y luego marchar con la chismosa de tela deshilachada en las puntas. Lo vi ya desde lejos, caminaba como recuerdo haber visto que lo hacía ya hace muchos años, las últimas veces que nos cruzamos. No aparentaba ser viejo, en todo caso su postura señalaba cierta propensión a la vejez, o a un estado de aburrimiento pertinaz. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Hoy el día era gris, como su traje, y con su sombrero y largo sobretodo parecía una figura salida de los años cincuenta. Un papel representado con mucha naturalidad, sin la necesidad de muchos jóvenes de sumergirse en tiendas &lt;i style=""&gt;vintage&lt;/i&gt; para rememorar épocas que nunca vivieron y de las que en realidad no saben mucho. En este día H. era los años cincuenta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Por un lado no quería que me descubriera, después de tanto tiempo, con las zanahorias asomando por la boca de la bolsa. Intentando hacer equilibrio con mi bolso de todos los días, el que esconde algunos libros y lápices para escribir. Así que me puse a observar una vidriera y dejar que su andar distraído no se fijara en mí, para luego comenzar a seguirlo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Su andar denotaba algo extraño, era pausado y suficientemente lento como el de alguien que simplemente salió a dar una vuelta, sin un destino preciso. Pero al mismo tiempo, estaba claro que H. se dirigía a algún lado en particular, que sus pies perseguían un objetivo. En todo caso, del modo en que alguien sabe que su destino así lo tiene signado y no importa el camino que se tome, irremediablemente se terminará en el punto que los augures han previsto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Comencé a observar desde mi nueva perspectiva la figura que H. me ofrecía. No llevaba un cigarro en la mano, pero eso no quería decir que hubiera dejado el hábito. El portafolio que colgaba de su mano izquierda parecía el mismo que años atrás, sobre todo considerando el aspecto gastado en algunas partes y con el brillo del roce en otras. Sus zapatos denunciaban también años y el esmerado trabajo de un zapatero de confianza, que debe haber cambiado la suela en más de una ocasión para que el zapato siga siendo más o menos el mismo y colocado alguna pieza interna, para que el meñique de los pies no termine de perforar el lado externo de cada calzado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Cualquiera podría decir que continuaba trabajando en el mismo lugar invariable y estático desde la eternidad. Sé que no es así, al menos no completamente, porque H. ha cambiado de país en más de una ocasión. Pero sí es presumible que trabaja para la misma empresa. De hecho, no caben dudas. Su pesadumbre, su aspecto de hastío no como estado sino como parte de su ser, sólo puede provenir de alguien que hace años trabaja para una misma empresa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;H. gira a la izquierda, y yo unos metros detrás con él. La avenida por la que pasamos a transitar está llena de gente, alguna con andar también lento, y un mar de personas prestas que resoplan ante la pasividad de los demás, y hasta llegan a soltar algún mascullado insulto contra quienes osan interponerse en su camino. Cada uno en su mundo, no esperando, sino demandando que el resto de los habitantes se adapten a él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Al llegar a la esquina presto atención, por si H. decidiera descender por la boca del metro. Pero no. De repente se me ocurre que se dirige a su casa, algo que no sería del todo en vano, pues me permitiría saber dónde vive, pero que daría por concluida mi repentina persecución. Mientras iba calculando todo el tiempo que me era necesario para dirimir si debía acercarme a hablar con él, o simplemente continuar en el mismo plan. Quizá de resultas que estaba descubriendo que me gusta observar a la gente, un &lt;i style=""&gt;voyeur&lt;/i&gt;, ni más ni menos. Pero no podía ser eso, porque, ¿qué atractivo podía despertar alguien como H.? O en todo caso, dándole un par de vueltas, mucho. Esa parsimonia, esa tranquilidad, ese fastidio, esa apatía, no dejaban de constituir una nota diferente en un mundo que se revuelve entre los de dientes apretados y los que no paran de sonreír, pero todo a velocidad, como si el apocalipsis llegara en cualquier momento. Y puede que en parte tengan razón, da igual. No sé qué es más triste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Finalmente H. ingresa en un café. Esa costumbre no ha cambiado. Hago una pausa antes de llegar, observo el café desde cierta distancia. Un edificio con años, y cuyo diseño denuncia la influencia del Art Noveau, la arcada de la entrada con puertas de vaivén de madera maciza y ornamentada ostentando sendos cristales por los que se puede ver a través, la forma semielíptica de sus ventanas, las rejas que protegen los ventanucos que dan al subsuelo con diseños florales y rocambolescos, las líneas curvas del interior que pueden adivinarse desde el exterior. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Es una huella evidente de que H. debe haber elegido con mucha paciencia y detenimiento este lugar, tras caminar a lo largo y a lo ancho de la ciudad, hasta dar con el café correcto. Esto último no es sino un lugar tradicional, donde se conserven antiguos modos y rituales; como que el café venga acompañado de un pequeño vaso de soda por ejemplo; que no hayan instalado un aparato televisor con deportes a toda hora o con música impersonal; que las camareras parezcan centinelas que vinieran de fábrica junto con el edificio, y que respetaran el ritmo de cada cual, en el caso de H. reconociéndolo y en todo caso saludándolo con un leve movimiento de cabeza a modo se santo y seña; que la prensa estuviera a disposición con esos palos con gancho en un extremo colgando de alguna columna; que tuviera espejos en las paredes que multiplicaran las salas y donde los diálogos parecieran entremezclarse con la eternidad, aunque sea por un momento; que el piso fuera de madera lustrada por el paso de miles de pares de zapatos y las pesadas alfombras permitieran ver su rebeldía elevando sus cerdas ocultando el polvo acumulado; que a través de sus ventanas pudiera verse la calle y el pasar de los transeúntes y el tráfico pero como desde una burbuja que sólo un edificio con su solidez de más de cincuenta años puede asegurar. Un lugar en definitiva, al que si uno volviera después de veinte, treinta, o incluso cuarenta años, luciera igual. Excepto por algunas trazas del inexorable paso del tiempo, más bien una especie de decadencia menos visible que plausible de ser intuida. Más o menos como H. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Tras unos momentos, me decido y avanzo, también yo, y tras atravesar sus puertas, identifico a H. en una de las mesas, a la espera de alguna bebida caliente que debe haber ordenado sin necesidad de buscar en una carta que debe tener memorizada. Encuentro una mesa libre pequeña, circular, de mármol jaspeado gris y blanco y dos sillas de madera oscura a los lados, una para mí y otra para mi abrigo y mi bolsa de los mandados. La camarera de rostro rígido se acerca y más que preguntarme qué deseo tomar espera que yo me pronuncie. Quiero decirle que lo de siempre, o, lo que toma el señor aquel que está allá. Pero sé que con eso sólo despertaré su suspicacia, en modo alguno su complicidad, así que simplemente pido lo primero que se me ocurre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Cada momento que pasa, como si yo en todo caso fuera un investigador privado de poca monta, me retrae y me aleja de H., pero al mismo tiempo siento que me permite ir confirmando cada una de mis presunciones sobre su persona, algo que puede no ser más que otro engaño de mi mente. Y a la vez siento que esa posición me resulta cada vez más cómoda en cuanto a que existe algo atractivo en el juego de observar sin ser visto, construir un personaje a mi antojo, donde todo sea como yo lo imagine. Y también incómodo, yo conozco a H., no parto de cero, y estoy intentando atribuirle lo que yo sé de antaño más lo que me figuro que el tiempo ha implantado en su persona, pero todo eso no tiene explicación ninguna. No es que la necesite, pero, más bien la pregunta es qué necesidad. Entonces pienso que lo mejor sea simplemente acercarme, retomar el momento inicial, ese de la pura casualidad, si es que tal cosa existe. Olvidar que ya todo se ha vuelto turbio por mi indecisión y que no tendré más remedio que fingir, sí, fingir que sorpresivamente me encuentro en su café, el mismo día y a la misma hora que él, y que luego de elevar mi vista mientras espero mi humeante brebaje lo descubro, después de tantos años, pero entonces la sonrisa será falsa y probablemente todo lo que venga luego, hasta que la gracia disponga un diálogo que me permita sepultar en el olvido todo este manojo de diatribas y que cuando llegue finalmente a casa me sonría ante semejante cadena de tontas conjeturas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;También pienso que quizá no todo sea casual, que H. me haya descubierto entre la multitud del mismo modo que yo a él, y que simplemente se haya dejado seguir, conduciéndome hasta allí para darme la oportunidad de hablar con él en un lugar inventado para ello, no como signo de altanería, sino como una muestra más de su introversión, de su incapacidad de ser el primero en elevar la voz y saludar, como si al momento de comenzar una partida de ajedrez me cediera las blancas para que yo hiciera el primer movimiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Me incorporo, doy los primeros pasos, y sólo tengo dos posibilidades, extender la situación presente y dirigirme a los lavabos, o simplemente acercarme a la mesa donde H. está ahora perdido entre las páginas de un diario. Es cuestión de centésimas de segundo hasta que la decisión está tomada, y dejo que mis pasos simplemente obedezcan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6130432452100038582?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6130432452100038582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/11/cronicas-de-h-7.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6130432452100038582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6130432452100038582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/11/cronicas-de-h-7.html' title='Crónicas de H. (7)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-2695023436320047200</id><published>2010-11-06T22:04:00.003+01:00</published><updated>2010-11-06T22:07:32.581+01:00</updated><title type='text'>Ideas esparcidas</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Escribir, sí. Pero ¿escribir qué? Al fin y al cabo se trata de letras. Entonces a lo mejor el tema está en cómo combinarlas. Las posibles palabras son infinitas. Las posibles combinaciones entre palabras son aún más infinitas. Una tarea vana. Sin embargo, la repetición juega un papel crucial. Como parte de la memoria, si no hay dos iguales, dos que pensamos iguales, que queremos creer iguales, no hay chiste, ni chisme.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;La hoja blanca, esta &lt;i&gt;tabula rasa&lt;/i&gt; enfrentada a mi propia &lt;i&gt;tabula rasa&lt;/i&gt;, esa parte de mi cuerpo que lucha estoica y pírricamente contra semejante idiotez, crear, inventar, tamañas estupideces. Escribir es como coser y cantar, pero yo no sé cantar, y cada vez que paso la aguja sólo puedo gritar de dolor al pincharme el dedo índice con su aguijón. Ahí tengo la repetición. ¿Para qué escribir entonces? Hay tantas formas de pasar a la inmortalidad. Aunque no sé que es esa cosa de nombre tan espantoso. En todo caso, pasar a la memoria de personas a las que nunca voy a conocer. A ver, probablemente ver, sí, desde algún rincón donde me toque establecerme una vez que la loca esa haya venido a buscarme. La encapuchada esa de la guadaña.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Me visto de noche y escribo de negro, un gato pardo entre latas de pescado saqueadas y botellas de contenidos púrpura. Escribo para olvidar que tomo, y tomo para olvidar que existo, pero en general sólo logro olvidarme de dónde dejo las llaves y esas cosas, o de regar las plantas, y hasta de que no tengo plantas y que por eso no las riego. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;La verdad es que quería escribir algo. En serio. Algo concreto. Eso que llamamos la idea principal, la que después trabajamos, enriquecemos, dotamos de detalles, y al final la convertimos en ¡ay! literatura. En un intento de ella. En un atisbo, un ensayo, un disparate. La idea era muy buena, pero eso era antes de antes. La cosa era muy sencilla, yo me sentaba, y escribía. No sé qué pasó entre medio, pero yo estoy escribiendo algo que no es lo que quería escribir, y la virgen, la santa, la puta idea no sé dónde está. De hecho, lo último que quería era escribir precisamente lo que estoy escribiendo. Si ni siquiera es escribir. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Así que me puse a buscar entre los papelitos que traía, a lo mejor anoté algo, ese método vano que uso como quien se ata un hilo alrededor del dedo para recordar algo al otro día y que ya intenté no sé cuántas veces sin éxito alguno, y por el cual termino sintiéndome doblemente idiota y además con un dedo casi engangrenado. De entre todos los papelitos que están esparcidos por el suelo de mi cocina, que saltaron de mi bolsillo como el payaso ese que me hacía morir de miedo cuando uno abría la cajita malvada aquella (sigo teniendo un miedo atroz a los payasos), ninguno me dice mucho. Están los que directamente no me sirven para un carajo, como las cuentas del supermercado, que igual reviso por si tienen aunque sea algún signo por algún lado, después están esos restos de papel con unos garabatos inentendibles, que son las pruebas de birome que hago cada tanto antes de escribir algo, sea una idea primigenia muy original y novedosa como la que me olvidé y estoy buscando entre papeles o simplemente la nueva lista de la compra o el teléfono de personas que conozco. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Mientras busco pienso en no pensar, a veces funciona. Pero es como con el personaje ese de Tolstoi, cuanto más intento sacarme la idea de la cabeza más se incrusta en ella, terca como una mula. Claro que la idea, cuando hablo de ella, viene a ser más o menos lo mismo que decir, qué sé yo, idea. Esas cuatro letras, porque de ahí no puedo pasar. Es como la tortura china de la gota que cae en la cabeza, una nada que te vuelve loco por repetición de nada. Igual nada es parte de la realidad, o su totalidad. Pero hoy&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;no voy a entrar en disquisiciones filosóficas, bastante tengo entre no encontrar de lo que quería hablar mientras además me voy dando cuenta de a poquito de que después voy a tener que juntar cada uno de los dichosos papelitos. Es que después viene mi perro y se los engulle, no sé bien a santo de qué, porque está claro que no le gustan, y ya está en edad de saber que si lo hace es sólo para romper las paciencias, porque de cachorro ya no tiene nada el tipito. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Abatido por la angustia como por un disparo intento buscar cierto confort en la idea de que si era tan importante, pues ya me voy a acordar. Pero como de budismo no sé &lt;i&gt;niente&lt;/i&gt; me refriego la pregunta por la cabeza y no me doy tregua, yo soy bien occidental, lo quiero todo y ahora. No puedo imaginarme que es ser occidental, pero normalmente nadie cuestiona nada al respecto. Sobre todo los que no tienen idea alguna de geografía, porque la división viene a cuenta de cosas que están al este y al oeste de no se sabe qué diantres, y sin embargo, a nadie se le ocurre incluir a África, que está precisamente debajo de la central internacional de la cultura occidental. En una de esas las longitudes están torcidas y se dan la maña para eludir una buena masa de tierra. Pero bueno, será porque es un continente con mucha riqueza, que vale más subyugado y sin tener idea de qué es qué, y que desde la colonia no ha sido más que un gran laboratorio de los más grandes cerebros de ideólogos del mal que uno pueda imaginarse. Empezando por los mal llamados campos de concentración, esa aberración que sólo cobró vigencia cuando la sede central de la cultura occidental decidió aplicar el sistema; esto viene a ser, el mismo método, pero aun perfeccionado si ello es posible; dentro de la región que había dado a luz a semejantes luces con nombres como Bach, Kant, Goethe, Mann, y algunos nombres franceses también, y austriacos, y de otros lugares de cuyos nombres prefiero no hacer uso de memoria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Me voy por la tangente, pero sólo como forma de ir al centro, al meollo del asunto, que le llaman. Qué palabra más horrenda, meo yo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Dejo los papeles en el suelo, cierro la puerta del jardín, que el perro fuera bien se lama. Descorcho y me dejo llevar por las aguas del proceloso mar rojo, que no sé si serán afluentes del Estigia o del Leteo. A lo mejor son tan sólo el camino más corto para el hospital, si me pasa como la última vez que el tropezón tuvo la buena voluntad de darme la frente contra la punta de la mesa. Con un poco de suerte, los vapores me van a elevar y me van a depositar en el camastro, hasta que don despertador dé rienda suelta a las Erinias y me haga saltar como un gato que se cuelga de la araña para conducirlo a ese, el infierno tan temido. Y de ahí a comenzar, sin tiempo ya para pensar en buscar entre los cajones de la memoria, más bien como buen perro de Pavlov, correr al baño, preparar café, pensar en menos de dos minutos si la camisa blanca más nueva o la más vieja, y salir rajando para esa tediosa actividad que ataca mi creatividad como el reuma ataca a los viejos, salvo que a mí me ataca con o sin humedad, es más bien como un mazazo directo a la nariz, con sangre y todo saltando para todos lados, y después, con cara de payaso, vade retro patán (¿o era satán?).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Puedo también irme a la cama, y que con la ayuda de Orfeo me entretenga mientras alguna musa tenga a bien susurrarme los primeros cantos de lo que yo quería transformar en palabra escrita, pero entre unos y otros y la indecisión que seguramente tenga alguna raíz burocrática, seguro que voy a terminar durmiéndome como un tronco. Y por más freudiano que me ponga, yo ya sé cómo es al otro día, alcanza con que me acuerde para que lado de la cama me tengo que levantar, ni pensar en lo que hayan sido los sueños, y mucho menos interpretarlos. ¿Interpretar qué? No me jodan, si es sueño, es sueño, si uno lo recuerda, ya es una interpretación, y después viene otra interpretación. Demasiado rulo para mí, hay que pensar que me tengo que despertar demasiado temprano. Siempre es demasiado temprano para levantarse, y por sobre todo, para acostarse. El asunto es que me pongo un poco eleata y digo que el sueño es sueño, y el no sueño no sueño. Pero eso es parte de la gracia magna, o la Magna Grecia, muy lejos del Asia Menor, que paradójicamente diera tipos tan grandes, aunque a veces por mirar las estrellas se dieran de bruces contra el suelo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Yo no sé si alguno de ustedes tiene idea del sufrimiento por el que estoy atravesando. Espero que no se ofendan si los trato de ustedes, me refiero al uso de la segunda persona plural formal (sí, es formal). Es que no tengo ni la más pálida idea de cuántos ojos se puedan posar sobre esto que no es un texto, porque lo que de veras quiero escribir está oculto bajo alguna bendita y grisácea piedra de mi cerebro, alguna piedra que se debe estar desternillando de la risa y yo no me puedo dar cuenta, porque su silueta se muestra igual de quietecita que siempre. Igual uso el singular, porque de todos modos me hago la idea de que debe ser medio difícil que más de un par de ojos se dediquen al mismo tiempo a leer lo mismo, en el mismo momento y en el mismo lugar. A lo mejor sí. Son las maravillas de la tecnología moderna. Pero por otro lado, si uso el singular, sería una forma más inclusiva de hacer sentir a los lectores (¿habrá alguno? Y, de haber alguno, ¿habrá llegado hasta acá?), algo más cercano, incluso el vos no estaría nada mal, aunque eso podría llevar a más de uno (si hay uno, hay dos, y eso es más de uno) a pensar que en realidad no es tan así eso de no ser de ningún lado, pero queridos (y queridas), una cosa es el lenguaje, y otra muy distinta es el uso del lenguaje. Bueno, en definitiva: Yo no sé si tenés idea del sufrimiento por el que estoy atravesando. Sí, te hablo a vos. ¿Alguna vez intentaste escribir algo? No una esquela, sino algo con sentido, con forma y contenido, algo bonito aún cuando las palabras fueran espantosas o al revés, algo que pensaras que fuera digno de leer en, digamos, quinientos años. Y que como no tenés nada a mano para metabolizar la genial idea en el momento en que el rayo te pincha la cabeza, porque estás en la calle, no tenés ni una bic ni un papelito arrugado en el bolsillo, y encima es tarde, llueve, todo está cerrado y tenés como veinte minutos de caminata sin resguardo alguno, cuando llegás a tu casa, desesperado, lo primero que hacés es tratar de sacarte el agua y la murria de encima, te secás, te abrigás, y a lo largo de todo el proceso te acordás de los nombres de todos los dioses griegos de los que nunca te acordarías si alguien sencillamente te preguntara, y al final, cuando refritaste la comida del día anterior, te sentás a la mesa, das el primer bocado y te limpiás la boca con el revés de la mano, en ese rumiante momento tu cabeza comienza a rumiar que te estás olvidando de algo, de la gran idea, de la que te va a sacar de la cloaca miserable que es tu vida, pero no te podés acordar de ningún modo, y te atragantás, y tomás a discreción agua, té, café, vino, pero nada, cada vez es peor, y ya te imaginás loco antes de serlo, que va, ya te diagnosticás de hecho y te das vos mismo la receta, que no sirve para nada porque tu cabeza va del hueco donde se supone que está la idea, más bien ya la tumba de la idea, con su lápida y las flores alrededor y todo, y vos mismo, con la barba de trescientos días y el salto de cama más que puesto enrollado de algún modo alrededor del cuerpo, yendo y viniendo, trazando surcos en el parquet y haciendo oídos sordos al palo de escoba de la vecina de abajo que no se cansa a su vez de protestar por el susurro de tus pantuflas indigentes a intempestivas horas de la madrugada. Sí, yo sé que vos sabés de qué hablo. Ambos sabemos. Entonces sabés que la estoy pasando mal. Que siento cómo los huesos crecen como enredaderas y se atenazan en torno a mis músculos, los asfixian, los hacen explotar, que se me saltan por los orificios de las orejas, de las narices, de la uretra, del culo, me salen por todos lados y me exterminan, me convierto en un animal que se devora a sí mismo. Es como el cuadro de Goya, como si Saturno no se comiera a sus hijos, sino a sí mismo, eso sí, pintadito tal cual por el mismísimo Goya, porque para estas lides otro no vale. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Increíblemente, me acordé de lo que quería escribir. Pero ahora está tan mediatizado por todas las líneas que acabo de implantar en mi cerebro; y en tu cerebro querido y/o querida lector/a, pues nunca me olvido de vos; ya soy tan otro gracias a la mera acumulación de tiempo aunque no de espacio porque juro que en momento alguno me moví de esta bendita silla desde la que tecleo pero que no deja de sumar puntos para diferenciarme fenomenológicamente del que en algún momento fui y ya no soy ni nunca seré, que ya la idea, la maravillosa idea, ese momento sin parangón no ya en la historia de las ideas sino de la literatura, la voy a apuntar en mi bloc de notas, para que la dicha y la fortuna de la inmortalidad me lleguen en, digamos, quinientos años. No, mejor aun, la voy a ocultar bien, para que no la encuentren antes de mil quinientos años, así al menos será, espero, tema digno de estudio de algún ingenuo y quizá no del todo desorientado estudiante de arqueología.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-2695023436320047200?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/2695023436320047200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/11/ideas-esparcidas-por-algunos-de-mis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2695023436320047200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/2695023436320047200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/11/ideas-esparcidas-por-algunos-de-mis.html' title='Ideas esparcidas'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-7681651792690779564</id><published>2010-10-24T15:11:00.005+02:00</published><updated>2010-10-24T15:31:03.435+02:00</updated><title type='text'>Ficción y fricción</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Quedo desconcertado, mi cuerpo se encorva, adopta la forma de un signo mamífero de interrogación, a veces inicial, otras tantas final, como si practicara diferentes posturas de yoga. La pregunta es vieja, y la respuesta una nueva pregunta perenne. No puedo decidirme y afirmar eso es la realidad. Sólo sé que también adopta formas diferentes, que cambia y me cambia y que ambos nos cambiamos, incluso que nos intercambiamos. Otras tantas veces es simplemente como si leyéramos a dúo las primeras páginas de aquellos Motivos de Proteo, de cierto escritor que rodaba por las calles de Montevideo con su gesto adusto y distante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Lejos de la intelectualidad es donde me siento mejor resguardado. Lejos de las tormentas lógicas, de los argumentos palaciegos, de las citas nada románticas, de los circunloquios rimbombantes, y de los pájaros que te cagan en la cabeza. La mayor parte del transcurrir no es otra cosa que mi rostro contra el pavimento, arrastrado por la masa, atado a un burro que corre enajenado porque le han encendido fuego el rabo, llevado a empellones como un muñeco diseñado para exorcizar algún mal que aqueja al conjunto, sí, mi rostro arrastrándose contra el cemento, calentándose, derritiéndose, perdiendo su forma si es que alguna tenía, convirtiéndose en cera caliente, mezclándose con mis pelos, llegando al hueso y dejando que éstos se conviertan en polvo. Eso es la realidad. Pura fricción, una alta temperatura en crecimiento que me abrasa, me licua. A veces. Es una imagen en movimiento, una película. Y si no es movimiento, si la imagen es tan sólo una fotografía, el cemento permanece bajo mi mejilla derecha, pero no en el futuro, sino en mi presente, es mi rostro bajo una bota que se apoya con fuerza inimaginable y aplasta mis cabellos, hace salir pus por mis orejas, asfixia mi cerebro, hace saltar mis ojos y mi lengua se exhibe loca como un cucú desesperado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Estoy en el metro, bajo todas esas escaleras mecánicas, hasta que constato que la línea que necesito tomar acaba de pasar; sí, hasta veo la parte trasera saludando al comienzo del túnel aún en señal de irónica despedida; entonces observo la pantalla informativa y constato cuántos minutos me separan del próximo tren. Me siento, decidiendo sin decidir realmente; como si fuera algo tan rutinario como dirimir entre ir al baño en el primer momento que sentimos la necesidad, o aguantarnos un poco; si tomar el libro que tengo marcado en la página tal, o conectar mis oídos a la música. Opto por lo segundo, fabrico un muro de sonido, y ahí siguen las cosas, como antes, pero al mismo tiempo como más lejos, como si pudiera verlas a través de la caída de agua de las cataratas, aunque con más nitidez, sepultadas bajo el peso de la música, ahí continúan las cosas, los avisos, algún ratón travieso que juguetea ahí donde el andén, las personas, los tacos de alguna chica que se escuchan como si pisaran en otra estación de metro y el túnel trajera un eco cansado, la mugre dentro y fuera de los basureros, las luces artificiales, las columnas, el tren que pasa en dirección contraria. Todo está ahí, pero podría ser un cuadro de Manet, una película de Tarkovski, un experimento en un laboratorio, una nube enojada, cualquier cosa. La resemblanza con un sueño puede resultar repetida, pero así es como todo aparece tras el caos en aumento y los ritmos cada vez más estridentes de “The National Anthem” de Radiohead. Todo el mundo está tan cerca. Esperando, esperando. Pero entonces y por algún motivo que no me interesa conocer las notas salen disparadas, rebotan contra las paredes, el techo, el suelo, nacen en mis auriculares y como flechas se clavan en las personas, imagino escenas salidas del Acorazado Potemkin, pero simultáneamente nada, todo sigue igual, en apariencia, y la trompeta se sale de quicio, mientras mi cuerpo está sumido en la más profunda apacibilidad, casi como dormido, en trance, o muerto. Encuentro algo patético en eso, pero mi inmutabilidad se mantiene así, empedernida, orgullosa, pasivamente agresiva, con los ojos perdidos en la pared que alguien construyó enfrente de mí. Y entonces llega el tren, y la realidad se va, como si entre ambos hubiera existido previamente un pacto secreto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Nunca un beso puede ser algo más real. Un verdadero beso es un acto de redención, de reconciliación con la tragedia de existir. El acto de cuatro labios y dos lenguas que se traban en una pacífica batalla lejos de ser sensual, forma el único tentáculo que me une a la realidad, y sin embargo, la sensación es de irrealidad, de no estar, o más bien, de estar en otro lado, incrédulo ante el momento mágico, el milagro de que la materia y la no-materia puedan interactuar sin preguntarse qué es qué ni quién es quién, sin fragmentaciones, en perfecta sintonía, entendiendo que el nombre universo no es casual y que todo cohabita. Y los efectos opiáceos se esparcen por mi cuerpo, y me hacen olvidar las preguntas. O tal vez es un momento de sabiduría en el que por ello mismo no hay que postular ninguna, porque todo está claro, en orden, más allá de la neurosis racional. Así se convierte en una droga a la que hay que volver, cada vez con más frecuencia, en dosis más grandes, más intensas, hasta llegar al dolor, a la sangre que brota, y provocar la herida para repetir el placer. Pero para entonces ya no son besos, sino mordidas. Y los labios se transforman en salvajes fauces que procuran sangre y se relamen ante su solo aroma, como un lobo que acecha entre las nieves del bosque. Entonces todo está perdido, porque el lobo carga las pieles del asesino, cuando es una pobre víctima solitaria.&lt;/span&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:Georgia;font-size:100%;"  &gt;Estoy en casa, la página blanca ante mí como un océano en el que ineluctablemente voy a ahogarme. Me doy, quiero creer, a la ficción, de otra manera mi destino es el hospicio, el asilo como tiernamente llaman en inglés, el psiquiátrico. Y me digo que todo es un invento y el resto una excusa para convertir ocurrencias en palabra escrita. Todo queda moldeado por las líneas del alfabeto, por sus contornos, por las rectas, por los puntos y la falta de signos de exclamación. Una vez que lo veo inscrito, ya no sé qué pertenece a qué. A mí no, desde luego. O sí. La confusión me lleva a evitar el sueño y las multitudes, a no tomar el metro, a pretender que no poseo boca, a no sentarme ante el teclado. Acompañando el movimiento escucho una voz que me dice que todo es una fantasía.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-7681651792690779564?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/7681651792690779564/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/10/ficcion-y-friccion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7681651792690779564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7681651792690779564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/10/ficcion-y-friccion.html' title='Ficción y fricción'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6056458107867841346</id><published>2010-10-17T11:59:00.004+02:00</published><updated>2010-10-17T15:49:43.438+02:00</updated><title type='text'>Especulaciones dominicales</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Quiero morir. ¿Cuántas veces escuché quiero vivir? Pues yo quiero morir. Eso no significa  acá, ya y ahora, &lt;i style=""&gt;hic et nunc&lt;/i&gt;. Para nada. Quiero vivir. La repetición de ese deseo estereotipado que sólo esconde una vida angustiada, repetitiva, sepultada tras innumerables represiones, aburrida en suma, como si vida significara algo más que meter y sacar aire de los pulmones, como si se tratase de una serie de aventuras dignas de ser contadas, una mezcla de sudor, adrenalina, pasión, erotismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Yo quiero morir, tranquilamente, ver y sentir cómo se deshidratan mis poros, ver cómo encanece cada una de mis células, cómo crecen los pelos anárquicos por los orificios de los oídos, por las narinas, en los nudillos. Quiero experimentar el contraste creciente entre mi lentitud de desplazamiento con la dinámica del entorno. Quiero averiguar si realmente seré capaz de formular mejores preguntas, o formularlas de un modo mejor, ya que de las respuestas no me hago esperanza alguna. Quiero averiguar cuál será el tono que adquiera mi pelo, si será plateado o simplemente gris, como lo estela que dejará tras de sí mi andar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Quiero saber si es posible percibir el entumecimiento de los miembros, el cansancio de los años clavado entre las costillas, la putrefacción de los órganos, el desecamiento de las entrañas, el bombear atrofiado del corazón, la escasez de aire para el cerebro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Quiero que me dejen de joder con la vida, esa cosa que ya no tiene sentido, ese pulgar que sólo busca presionarlo todo, oprimirlo todo, incluido especialmente al que está al lado. Y que me dejen en paz con los grandes sueños, preanuncio de grandes tormentas pesadillescas, porque la vida es mucho más lo que no hacemos que lo que hacemos. Vivimos bajo el peso del subjuntivo, asfixiados por él, estrangulados por él, hasta que un día uno de los dos se cansa y cede.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Basta de miedo a la muerte, único reducto real una vez que alguien decide ponernos sobre la tierra. Basta de buscar significado, porque no lo hay. Basta de engaños, de mirar para todos lados. Basta de excusas y de subterfugios. Basta de solipsismo y de hipocondría. Si querés una explicación, alcanza con separar las pieles que te unen al cuerpo, a la altura de los pulmones, tirar hacia los lados, separar los huesos que conforman tu torso, y allí, entre las sombras sangrientas que conforman tu yo más íntimo, vas a encontrar algo. Escondido entre cartílagos, entre hebras de sangre que llevan y traen tus glóbulos rojos y blancos coagulados, entre el andamiaje que te mantiene erguido, en algún punto cercano a esas alforjas moradas que ingieren y expulsan aire. Pero no te animás, tus dedos no se atreven a convertirse en estiletes, en bisturís, en equipo de cirugía sin anestesia. Encontrarse con algo propio, no ya con uno mismo, es doloroso, es la parte de la imagen que no nos ofrece el espejo, la parte que no queremos ver, la parte para la que necesitamos anestesia general mientras estamos escondidos tras una máscara y no somos capaces de percibir las luces cegadoras del quirófano. Para entrar en tu yo, necesitás hacer una representación, la &lt;/span&gt;&lt;i style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;performance&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; de tu muerte. Y ni siquiera lo podés hacer solo, necesitás un corso a tu alrededor. Necesitás los nervios, alguna lágrima, tristeza, búsqueda de palabras no dichas por falta de valor o por exceso de soberbia, presión de manos ajenas sobre tus muñecas en señal de afecto falso o verdadero. Y mientras esa muerte fingida es una preparación para la verdadera, sentís que eso es vida. Una pequeña marca en la existencia de los demás. Esperanza vana, una memoria que será borrada una vez que los demás; esos mismos que aprietan tus muñecas porque ya lo adivinan; también se extingan. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6056458107867841346?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6056458107867841346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/10/especulaciones-dominicales.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6056458107867841346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6056458107867841346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/10/especulaciones-dominicales.html' title='Especulaciones dominicales'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6126963048829739234</id><published>2010-10-06T14:04:00.006+02:00</published><updated>2010-10-17T12:11:30.020+02:00</updated><title type='text'>La destrucción de las palabras III – El Ocaso, o movimiento final</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Como en una caja de resonancia viajan las palabras a través de mi cuerpo, una campana que baila y hace gong en lo alto de la torre y lanza en estampida cada letra y tras hacer rebotar por su interior cada frase hecha a medias y cada grito soltado al descuido. Todo cae, y como ecos se estrellan contra las paredes de la torre buscando el fondo, al final, oscuro, que tan paciente como inevitablemente las espera, allá, donde ya nadie las va a escuchar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cada día mutan, en su forma, en su idioma, en su significado, en su acepción, en su uso. Son masticadas, deglutidas, me alimentan y me hablan de mañana y de tal vez. Me golpean y me dan dolor de cabeza, me marean, me señalan con el dedo mal educado. Me caen mal, me producen diarrea, y allí salen, deformadas, malolientes, en un caos todo mezclado donde nada parece ya lenguaje, y sin embargo lo es. La materia se transforma, pero no desaparece. El dolor y la satisfacción se hacen uno y yo quedo sin explicación, las consecuencias están a la vista. Otra entrada a la lista de las cosas que tal vez no deberías haber dicho y que sin embargo dijiste. O tal vez fui yo. Todo es como un sueño donde hacemos juegos de rol, donde lo que hace uno bien podría hacerlo el otro. Qué más da quién dice qué. El lenguaje es el espejo donde vos y yo nos reflejamos. Puede que sí, que hoy te haya tocado a vos. Los dos sabemos que los dados darán luego otros números y seré yo el que te provoque otra anarquía intestinal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Me producen rechazo, las vomito en cámara lenta, sin inclinar la cabeza, sin buscar refugio o intentar ocultar mi vergüenza. Mi organismo tiene sus límites, no todo puede ser tragado, así que lo devuelvo sin aviso, dejo que mis entrañas jueguen a placer y las moldeen a su antojo, mezclando un poco de vísceras, de jugos gástricos, de bilis añeja. Las lanzo alrededor, sobre vos,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sobre todo, como una fuente que decora el centro de una ciudad, que baña con sus aguas recuerdos del pasado de viejas batallas ganadas cimentadas en la sangre de las víctimas propias y ajenas. Hoy no sé quién es la víctima, llamémosle reacción, como cuando comemos ese yogurt agrio, y no podemos controlar ni el dictamen del aparato digestivo ni llegamos a tiempo para cerrar las compuertas de ese submarino que es el esófago y todo se inunda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Quedo hueco, más que antes, estoy en busca de la palabra potasio pero no tengo ni tabla de los elementos ni frutas cerca. Siento que la fiebre comienza a subir y se descansa en las temples, las masajea, les susurra frases imposibles que se convierten en estridencias que apuñalan mi entrecejo. Debo recostarme y cerrar los ojos hasta que mi sofá pase las turbulencias. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Comienzo mi abstinencia de palabras. Voy a dejar pasar las horas hasta que el volcánico vientre cese su actividad. Luego voy a comenzar a alimentarlo, de a poco, hasta que todo retome su cauce normal. Quizá lleve días, no lo sé, y no sé cuáles serán las consecuencias. No quiero mirarme y constatar que una vez más la experiencia deja la marca de sus pequeños latigazos alrededor de los ojos y sobre la comisura de los labios, o que dibuja finas serpientes que zigzaguean por mi frente. Sé que mi color es diferente también, más seco, más ocre, más tenue, más parecido a la muerte.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;No oír, no ver, no tocar, no  oler, no sentir, será no hablar, no pensar. Olvidar, en todo caso.  Cuando alguna parte de mí recobre alguna energía, dejaré que impulse al  resto, que lo acerque a un ya necesario vaso de agua que disimule la sed  o la sequedad de mi garganta. Mientras tanto, ya veremos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6126963048829739234?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6126963048829739234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/10/la-destruccion-de-las-palabras-iii-el.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6126963048829739234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6126963048829739234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/10/la-destruccion-de-las-palabras-iii-el.html' title='La destrucción de las palabras III – El Ocaso, o movimiento final'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-4647551903130352803</id><published>2010-10-01T00:52:00.008+02:00</published><updated>2010-10-17T12:09:31.841+02:00</updated><title type='text'>La destrucción de las palabras II - El Túnel</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;No, no soy Juan Pablo Castel. Y no, no maté a nadie. Al menos que yo sepa. Aunque todos cargamos con alguna muerte, por pequeña que sea. No, no soy el personaje de ese, mi gran autor. Pero la palabra es la misma, aunque tenga un significado diferente. Eso no la vuelve especial. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;El túnel, hoy, es lectura, es un tubo cuyas paredes están forradas de historias por el que me escapo como quién ha visto al diablo (y decide huir, están aquellos que se sienten cómodos en su compañía, aunque luego paguen el precio de dejarse dibujar un collar por la guadaña), y esas historias están diseñadas como caminos de letras hormigas que sigo con mi lente de aumento, a veces deformadas por el capricho de la vela que ilumina mi movimiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;Es evasión, una especie rara de ella, porque funciona como un opioide que me permite tomar un descanso entre un enfrentamiento y otro de la realidad. Es dolofina, un bello nombre que no hace honor a su origen, porque no pone fin a dolor alguno, en todo caso, como en el intermedio de una obra de teatro, deja todo tras el telón, pero sólo por un rato. Es un antídoto contra la muerte, contra la muerte prematura y momentánea, no la definitiva, esa viene un día y en todo caso te permite jugarle una partida de ajedrez durante un par de noches escondidas tras el humo de cigarros y los vapores de algún brebaje. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;Viajo en el tiempo, tengo aventuras, estoy encerrado en casa, sufro enfermedades, me hieren o me apuñalan, yo hago lo propio, o me meto en historias sin argumento o contadas a varias voces, naufrago y me convierto en caníbal o un viernes salvo a uno de ser degustado por fauces humanas, me despierto sin habla y me dejo someter a investigaciones que me convierten en un mentiroso empedernido que termina suicidándose, izo la velas y hundo mi barco entre cruceros ingleses frente a la bahía de Montevideo, o desde el proceloso mar me dejo engañar por las falsas señales emitidas por algún astuto de Punta Ballena que me hace encallar y al que luego invito a escribir sobre gauchos, me trenzo en intestinas batallas donde los malos siempre llevan uniforme de colores gastados de tanto infligir dolor sobre vidas ajenas en aras de defender alguna de las miles concepciones de la paz, cada tanto aparece algún pirata con un parche en un ojo o una pata de palo o las dos cosas más un simpático papagayo en el hombro que no juega a ser conciencia alguna, viajo en el Orient Express pero soy inocente, me doy al alcohol y por algún mecanismo desconocido me redimo, soy uno de los hermanos que mata y uno de los que muere, hablo con fantasmas, que es decir que hablo conmigo mismo, atravieso Europa en el año 1942 y descubro el color que el infierno me escondiera, me tiro en el diván y cuento lo que me pasó y lo que creo que me pasó y lo que creo que creo que me pasó, me dejo arrastrar por una pasión, que a veces es eso y es mucho decir, pero que en exceso es una enfermedad más, o a veces no le hago caso y me quedo mordiendo el labio inferior hasta que la última gota de sangre se desprende de él, me subo a algún verso y me doy contra alguna nube que esconde alguna flecha que me devuelve a alguna de las tierras posibles y desde allí descubro que no hay un infierno, sino muchos, y que cada uno lo plasma como una especie de sala &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;101 a&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt; la carta, y que rodeando el infinito muro que los agrupa nunca podré identificar a ninguno o dará con el Ur-ur-infierno, algo así como el horno de la pizzería de la esquina un sábado por la noche. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;El túnel es para mí una cueva en la que me escabullo para sobrevivir al invierno, ese lento otoño que no te mata de frío sino de aburrimiento en cámara lenta con hojas que nunca terminan de caer y donde el viento sopla viejas melodías inentendibles para mis oídos ya civilizados de una vez y para siempre. Tiene tapa y contratapa pero yo me quedo en la tierra intermedia, allí donde se puede escuchar la respiración de los seres que la habitan, con nombres nórdicos o ballenas que nadan por los siete mares para esquivar un arpón furibundo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;También es la cloaca donde me enfrento a mi propia inmundicia, y a veces también a la de los demás, o a la inversa. Todo huele a pútrido, a esfínteres descontrolados, a ganas de barrer debajo de la alfombra cuando no hay alfombra alguna. A cáncer y a célula en descomposición y a tu dieta al ajillo. O sencillamente a tiempo que pasa, que a veces corroe todo como al barco hundido en las arenas de la orilla del océano, y otras deja nada más que eso, olor a viejo, esa cosa indescriptible que se te va metiendo con los años en las manos, en la boca, en los ojos, en todas las partes del cuerpo hasta dejarte insensible a cualquier aroma funesto. Olor a cólera y a fiebre amarilla salida de un cuadro mural. Podredumbre sin &lt;i&gt;spleen&lt;/i&gt; y sin opio ya porque el crédito llegó más allá del límite y después se paga con el cuerpo, o la dosis cumplió su misión, o tal vez la trastienda de la tintorería china ya cierra por hoy sus puertas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span  lang="ES-UY" style="font-size:100%;"&gt;Me escabullo en el rincón más oscuro del oído, el más oscuro, allí donde ya no hay nada para ver y todo es sonido, incluso el silencio, que a veces habla más nítido que el lenguaje mismo. Ese lugar donde habitan los secretos y donde no existe la innecesaria moral porque la realidad es un eco muy lejano, y donde pese al azabache que todo lo pinta puedo ver sin rubor alguno como tus dedos se mueven suave y lentamente siguiendo un movimiento circular, o a veces son mis propios dedos que lo hacen mientras tu mano se cierra sobre mí y comienza a mecerse como si fuera un péndulo cuya curva fuera vertical, e intuyo que estamos frente a frente con miradas que se atraviesan, extáticos, como si el tiempo fuera tan sólo eso, movimiento y gritos y muerte y renacimiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;Y entonces  puede que sí sea Juan Pablo Castel, y que sí, que haya asesinado a María  Iribarne. Eso no lo sé, sólo puedo decir que me trepo a otro libro para  poder escaparme de la ficción. Y funciona. Porque ahora estoy del otro  lado. Más allá de la ficción y de la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-4647551903130352803?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/4647551903130352803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/10/la-destruccion-de-las-palabras-ii-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4647551903130352803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4647551903130352803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/10/la-destruccion-de-las-palabras-ii-el.html' title='La destrucción de las palabras II - El Túnel'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6065685010024348099</id><published>2010-09-25T14:44:00.002+02:00</published><updated>2010-10-17T12:10:21.616+02:00</updated><title type='text'>La destrucción de las palabras</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy no quiero escribir. Quiero taladrar la hoja con formas similares a las letras para mostrarte que estoy más allá de los límites de ellas. Quiero evidenciar que cada palabra es un alarido, una manifestación de mis pasiones, de mis angustias, de mis dolores, de mi alegría, de mi inconformidad, de mi sufrimiento. Hoy las dejo andar a sus anchas, nada de caligrafía, hoy todo es a martillazos. Cuidado con el que se ponga en el camino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A las palabras se las podrá llevar el viento, por eso no puedo simplemente confiar en un delicado trazo con el susurro que cada una suspira a medida que es dibujada. No puedo decir ni que te quiero ni cuánto. Un grito primario, otra cosa no vale. La hoja de papel atacada salvajemente como muestra, y con mis cuerdas vocales atadas a ella como ofrenda. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Las palabras traicioneras y traicionadas. Comunicando en tiempo infinito sentimientos caducos. Vilipendiadas en función de la utilidad del momento. Con cada una quiero hacer una bola de papel, transformarla en acero y arrojarla sobre la cabeza de todos esos mal hablantes que las violan, que les roban el alma y las hacen sangrar, convirtiendo amor en odio, libertad en esclavitud, memoria en amnesia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Encarnaciones del espíritu las palabras, que muestran que Apolo y Dionisos habitan en cada uno de nosotros, pero también un cielo infernal y un infierno celestial. Y una sutil mezcla de ambos, un cóctel molotov que incendia sin ton ni son tu piel y mi piel y nos arrastra por una tierra baldía. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Una tierra de nadie como único universo posible, en la cual como no existe forma de escapar todo es una parodia, un circo de variedades donde tanto somos el mago, como el domador de leones, el lanzador de cuchillos, el payaso, los trapecistas, los enanos, y hasta los espectadores y la carpa. Todo al unísono. Un gran número sin novedad alguna por el que pagamos la entrada sin cuestionar el precio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Voy a hacer una cadena montañosa con el abecedario, y me voy a colocar en su céntrico valle para aislarme. Voy a olvidar todo lo que existe más allá de sus picos, y voy a dejar que ellas mismas procuren mi alimento. En sus cumbres nevadas nacerá la corriente de agua que me quitará la sed. El resto vendrá o yo iré en su búsqueda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cada parte de mi cuerpo se va a descomponer, mientras el proceso será observado desde la eternidad de su independencia. El monstruo sobrevivirá una vez más a su creador. Así lo dice el profeta. Otro símbolo de mi insignificancia. Los acentos como hormigas formando una marabunta hambrienta, la i y la jota convirtiéndose en látigos de mi espalda flagelada, la o y la cu deviniendo en balas que entran fulminantes por mi sien. Me voy, devorado por la gramática, el monstruo más horripilante de todos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy todo es violencia, pero estoy dispuesto a presentar batalla. Me calzo los guantes y comienzo a lanzar torpes golpes que sólo evidencian la derrota asumida. Golpes que en realidad son lanzados contra mi propia sombra, pero a una distancia mal calculada y fracturando mis puños contra la pared que se quiebra a su vez dejando ver las líneas de una bufona sonrisa. Golpes que lanzo contra el espejo para destruir mi propia imagen y que tras el quiebre de los cristales laceran mis nudillos y dibujan diferentes marcas de rojo carmesí, incontables bocas sensuales que representan mis heridas. Los ríos conforman un mar rojo en el que pronto me voy a ahogar porque no sé nadar. Y no puedo decir si me estoy hundiendo o me voy empequeñeciendo, pero en todo caso desaparezco. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Me llevo mis gritos y mis locuras momentáneas, todo se va apagando lentamente como en un lento atardecer. Puede que después de todo sea cierto que lo que no te mata te hace más fuerte. A mí no me hizo más fuerte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6065685010024348099?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6065685010024348099/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/la-destruccion-de-las-palabras.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6065685010024348099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6065685010024348099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/la-destruccion-de-las-palabras.html' title='La destrucción de las palabras'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-5627785342874660090</id><published>2010-09-21T00:43:00.006+02:00</published><updated>2010-10-01T00:39:41.289+02:00</updated><title type='text'>Un momento ciertamente incómodo</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;div style="text-align: right; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;pre&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;I saw the best minds of my generation destroyed by&lt;br /&gt;madness, starving hysterical naked&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Allen Ginsberg&lt;/span&gt;&lt;/pre&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" lang="ES-UY" &gt;No  sé, ni quiero saber. No tengo idea, ni quiero tenerla. Pero algún hilo  tan segura como secretamente debe unir que hace menos de veinticuatro  horas haya escuchado una canción y que hoy haya escuchado otra canción  que toma prestada una parte de la antedicha, cuando hacía mucho tiempo  que no escuchaba la primera, y, ciertamente, desconocía la segunda. Ayer  elegí escucharla, hoy me tomó completamente desprevenido.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;La canción es “21&lt;sup&gt;st&lt;/sup&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Century Schizoid Man&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;”, de la banda King Krimson, que apareciera en su primer disco de estudio por el año 1969 y cuyo título es “In the Court of the Krimson King.” No me parece que sea música para todos los oídos, aunque quizá me equivoque, mientras que el texto de la canción toma la forma de cortos versos contundentes y que tras de sí hacen clara referencia al contexto histórico, si por ellos entendemos la existencia de la Guerra de Vietnam principalmente. Pero el título hace referencia al futuro también, un por venir esquizoide que nace del presente en que es compuesta la canción, probablemente, que a su vez es esquizoide por nutrirse de las barbaridades previas a la composición. Ninguna forma de arte surge &lt;i&gt;ex nihilo&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;La línea que sin duda más me golpea es:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Innocents raped with napalm fire&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;La idea de violación; mucho más que la de muerte, que resultaría obvia; sobredimensiona a la vez que introduce un elemento cruelmente metafórico para la aberración que se practicaba sobre las personas que caían bajo el fuego del napalm, y no sólo las personas, sino sobre la naturaleza en su conjunto, pues he leído que luego de su paso la tierra queda muerta y nada puede nacer o vivir allí por un periodo de al menos unos cincuenta años. Todo dicho con una voz distorsionada y desesperadamente gritona, y con una música de ritmos frenéticos. Esa canción es un aullido prodigioso, algo que nace de la mezcla de cierta genialidad con la impotencia de ver una imagen de lo que esa guerra fue. No inocentemente uso la palabra aullido, algunos sabrán por qué.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Como decía, ayer me dio por escuchar ese tema. Hoy, entre otras cosas, tuve que hacer un par de compras. Dicen que la necesidad tiene cara de hereje, así que me cubrí la cara con la máscara de le herejía y fui a una tienda de ropa. Una tienda internacional, una de las más grandes del mundo, una de las que uno podría pensar que quizá explote a niños en el sudeste asiático, más precisamente en Vietnam. Pero en ese momento; como en otros, la verdad; la pregunta recurrente es si uno no es una víctima también, que a veces no puede elegir tanto como cree dónde y a quién comprar lo que consume. Como nadie está libre de culpa, la verdad es que es muy difícil saber qué nivel de maldad o al menos de injusticia pueda esconder el hecho de dónde compre uno sus prendas, y nada garantiza que otras tiendas, incluidas las que se tildan de ser justas, morales, éticas, ecológicas, y santificadas, no incurran en algún tipo de acción en algún grado reprobable, porque así lo dictan las leyes del libre mercado, que no es del todo libre, porque sobre su campo se despliega la ansiedad de poder, y siempre habrá una parte que será la que decida cómo, dónde, cuándo, y por qué. Desde mi lado, no puedo más que decir que normalmente debo conformarme con moverme entre los dictámenes de mi bolsillo y ciertos caprichos estéticos. Supongo que por eso ingresar a una tienda es una fuente de estrés. ¿Al bienestar de quién contribuyo? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Pero hoy di con escuchar una canción que luego descubrí que se llama “Power”, de Kanye West. Y en ella puede escucharse cada tantos intervalos sonidos sampleados de la canción de King Krimson. Yo estaba en esa tienda kilométrica y de repente, entre ritmos de &lt;i&gt;rap&lt;/i&gt;; algo que parece inherente a las tiendas de ropa, si no es &lt;i&gt;hip hop&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;pop&lt;/i&gt; o versiones &lt;i&gt;pop&lt;/i&gt; de temas de &lt;i&gt;rock&lt;/i&gt;, es decir, cualquier cosa que aunque no lo sea pueda sonar &lt;i&gt;cool&lt;/i&gt;; escucho el desgarrador alarido de Greg Lake con la frase que da título a la canción. En ese momento algo me alarmó, en ese piélago de prendas, de probadores, de féminas que invaden todas las secciones, en ese apartado que inspira la felicidad por lo último o por la adquisición de alguna novedad, algo para una fiesta, una salida, o el simple deseo de probar otro color o porque a uno sencillamente se le da la real gana. Porque ese grito no le dijo nada a nadie, cayó en oídos huecos, a lo sumo puede haber supuesto un llamativo cambio en el curso del ritmo. Me pregunto cuántos sabrían que las raíces conducen a la línea que dice que el fuego del napalm viola a inocentes, y me pregunto si de saberlo algo habría cambiado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Es común escuchar que el sistema todo lo absorbe, pero si dentro de la llamada condición posmoderna está en que nada pase de lo anecdótico, en que las forman muten para pasar de ser contestatarias para ser remasterizadas y convertidas en otro compuesto más que forma parte de la banda sonora de millones de personas a las que todo lo que esté más lejos de la punta de su nariz le importe un rábano; y que bien podrían estar escuchando el sonido de sus propios eructos o de sus propios tacos altos que resuenan a cada paso, pero no el pedido susurrante del mendigo que está a un lado de la calles y es violado por el napalm de la indiferencia; entonces, no sé qué música escuchar, ni qué libros leer, ni que películas mirar. Porque todo forma parte de lo mismo y puede que la línea divisoria sea únicamente eso indefinible que llamamos gusto personal. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Y todo ello pese a que presté atención a la canción de West, que en definitiva también puede resultar incómoda, o al menos puede decirse que manifiesta los síntomas de la decadencia general y de las neurosis más acorde a los tiempos corrientes.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-UY"&gt;Todo parece haberse convertido en música de ascensor. Quizá por ello sigo prefiriendo las escaleras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  lang="ES-UY" &gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-5627785342874660090?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/5627785342874660090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/un-momento-ciertamente-incomodo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/5627785342874660090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/5627785342874660090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/un-momento-ciertamente-incomodo.html' title='Un momento ciertamente incómodo'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-8444183455961244490</id><published>2010-09-20T01:55:00.004+02:00</published><updated>2010-10-17T12:12:27.239+02:00</updated><title type='text'>Input / Output</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;Como si el río se deshidratara y convirtiera a su fondo en una superficie reseca y agrietada, conformando el rostro centenario de una persona hundida entre las grietas de su rostro, en el que no se pueden identificar ya ojos, boca, narinas, más que por tener la intuición de donde deben estar, así, siento que las aguas se han llevado las ideas. Mis ideas. Lo que creo que son mis ideas, esos relámpagos que si no hay un papelito a mano se escapan y nunca más vuelven, o al menos no lo hacen del mismo modo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;Es como estar seco de vientre, pero además de doler el estómago, duele especialmente la cabeza, del lado de adentro. Es un dolor con una herida que no se ve, y por ello para muchos inexistente, o poco probable. Voy a tener que abrirme la cabeza de un golpe contra la pared, pero aún en ese caso, verán la herida externa, la que no cuenta verdaderamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;Hablar de desesperación en tiempos de autocontrol, donde cada parpadeo acelerado o movimiento extraño puede convertirlo a uno en un potencial terrorista, sometido a la entrada continua a no sé cuántos voltios perpetuos, como si se tratara de un tranquilizante o un ansiolítico, el fluir del entorno que entra se deja sentir como una violación, una violación del cuerpo, una violación de los sentidos, de los derechos y hasta de los patizambos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;No puedo unir las palabras con las imágenes, las letras se escapan de los cuadros de diálogo, las personas que imagino dicen los textos que no les pertenecen, como si cada uno fuera otro distinto al por mí designado. La longitud de la devastación de las palabras tiene un radio de alcance ilimitado, pero desde donde estoy, que es el epicentro mismo, puedo ver el hongo y la onda de expansión, mas no identificar al que soltó la bomba, porque son miles y vienen desde todos lados. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;El último libro que hay que leer, la mejor película de la historia, los perfumes con aromas jamás logrados gracias a las flores y a las frutas y a las, la música de la generación y de la degeneración y el último &lt;i&gt;beat&lt;/i&gt; del momento con su fusión y su disfunción, y las noticias que ya no son otra cosa que obituarios o avisos publicitarios o las dos cosas juntas para ahorrar tiempo porque el tiempo es oro y de ello se forran los que saben venderlo, y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;bla bla bla&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tarracún tarracún tarracún&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;plam tras plom&lt;/span&gt;, conforman un despliegue de lo inevitable, y cuya repetición lleva a pensar que tal vez sea una parte constitutiva más del tiempo y del espacio. La trombosis de la suma de todo y de todos, vaso coagulante que mancha todo de sangre a su paso y que me invade y se me pega como un dardo venenoso y me produce heridas en la lengua que no puede después de tanto &lt;i&gt;input&lt;/i&gt; hacer otra cosa que quedarse paralizada y no puede hacer de enchufe para dar &lt;i&gt;output&lt;/i&gt; ni transmitir órdenes a mi mano derecha, la que se empeña ridículamente en sostener la pluma, que a estas alturas más parece un elemento decorativo de un bufón de corte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;Sufro un asma espiritual que no me permite respirar, es decir, absorber para luego dar forma y pulir a mi hálito vital. La profanación es a veinticuatro horas sin pausa, sin importar si es momento de vigilia o de sonambulismo, su forma más representativa, los Oniros y Onán se baten a duelos imaginarios en los que yo me despierto mojado sin tener remota idea de por qué, después de tanta imagen provocativa para el bajo vientre, después de tanta sugerencia, mezclado con tanto grito y tanto susurro agonizante, como una pastilla ideal que todo lo contiene, la pesadilla viene junto con el placer; con miles de conversaciones que no quiero escuchar; con la masa anónima o dicho de otro modo esas incontables personas a las que no quiero ver; con ritmos para el auto, para el ascensor, para el café, para el trabajo, para el metro, con ritmos apocalípticos en todo caso; con publicidad de infinitas ocasiones para convertirse en la persona más feliz del universo a cada momento, porque la felicidad también es un bien de cambio y que cambia a cada momento, y por cuya razón no hay que dejar pasar la oportunidad. En toda mentira hay algo verdadero, pero es muy probable que la verdad sea tan sólo una gran mentira terminal. Quizá se pueda pensar que hoy veo la mitad vacía del vaso, pero ¿qué sucede cuando estás en el fondo del vaso medio lleno, y lo único que podés ver es la mitad llena, la que te ahoga?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;Cuando desde esas aguas servidas se van secando las mucosas y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;todo se va transformando en una amenaza para los sueños, cuando la repugnancia se presenta como una aplastante ola de varios metros o cuando es la cachetada de una ballena blanca. Sólo queda la angustiada mudez, quieta, mustia, sumergida en su propio silencio absoluto. Habrá que comenzar a creer en la transmigración del dolor, dejar que la pestilencia y la decrepitud viajen a otros tiempos en los que la destrucción del yo sea el mecanismo para poder ser yo, una especie de muerte momentánea como única forma de acceder al infinito, abandonado los trapos de la finitud esquelética y nauseabunda que une huesos y cartílagos. No sé si esto es sagrado o profano, tal vez haga falta un modelo o una costilla. La perturbación en todo caso sólo necesita tiempo de soledad, dejar que la mente se haga su camino hasta la cabaña en medio del bosque, desde donde pueda únicamente escucharse el lamento de la lechuza como obsequio de lo desconocido. Dejar que las vértebras se acomoden, que las migrañas decrezcan, que la realidad aniquilante se vuelva vapores que salgan despedidos por la chimenea. Dejar que el desierto de la soledad haga su trabajo. La verdadera soledad y no la que padecemos entre los millones de almas en pena que circulan por todas las vías, por todos los caminos, por todas las calles, y que buscan clavar sus colmillos en nuestra garganta para hacerse un festín con nuestra sangre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;"  lang="ES-UY"&gt;Y en ese retiro curarse las heridas, lavarse el espíritu como un perro bull-dog, dejas que los fluidos retomen su cauce, que la secreción encuentre su camino por los canales de la incertidumbre y se transforme finalmente en palabra escrita, y de ese modo, cerrar el círculo, traspasar mis propios límites, para contagiar a otro con mis pesares.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-8444183455961244490?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/8444183455961244490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/input-output.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/8444183455961244490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/8444183455961244490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/input-output.html' title='Input / Output'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-8484879624042687586</id><published>2010-09-12T18:41:00.009+02:00</published><updated>2010-10-17T12:14:05.555+02:00</updated><title type='text'>Crónicas de H. (6)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;La pausa que H. hace al mediodía en su trabajo representa más una bocanada de aire que un momento de descanso. Sí, come. Sí, bebe. Y sí, se distrae un poco. Pero por sobre todo, dentro de ese límite prefijado de tiempo, puede dar rienda suelta a su idea de tener imaginaciones y sueños, esos mismos que son interrumpidos de lunes a viernes durante treinta y seis horas por semana, trescientos sesenta y cinco días al año a los que hay que deducir fines de semana, feriados, y vacaciones, y cada cuatro años adicionar un día.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;H. no se preocupa por la originalidad de esas irrupciones a las que se ve sometido su cerebro, o su alma, como a veces se escucha susurrándose a sí mismo. Hacerlo podría resultar fatal. En un planeta donde se pregona tal cosa porque no existe, ni siquiera cuenta con la información necesaria para saber qué pueden tener de original las cosas que se le ocurren. En último caso responden a sus intereses particulares del momento, a su aquí y ahora. Ahí radica toda la posible originalidad, y ni siquiera es tan novedosa. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Hic et nunc&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;. Ay, sí, la suerte está echada desde antes que César atravesara aquel río. Pero él sale del edificio de su trabajo, en busca de su almuerzo, con la esperanza de convertir ese momento en algo especial. El signo de los tiempos, trabajo y el resto fantasear con que todo sea especial, único, digno de inscribir en los anales de la historia.  Tal cosa se desvanece rápidamente una vez en la calle. Su empleo está ubicado en una zona de innumerables edificios de oficinas, de empresas, de bancos, que más o menos a la misma hora y como si se hubieran puesto todos de acuerdo expulsan a sus empleados para que recarguen energía e ingieran una suficiente dosis de cafeína que les permita mantener la concentración por un cúmulo de horas más. H. se convierte en un alfiler en movimiento en la casa de un costurero.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Con el paso de los años, o con el avance del progreso como algunos gustan de llamar, el principal enemigo durante ese breve periodo que puede llegar a consistir en sesenta minutos no es lo que la gente toma, sino lo que come. El progreso se ha convertido en un quirófano cuyo lema es dejarse llevar por los gustos más a corto plazo posible porque el cuerpo puede repararse como si fuera un auto. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Mens sana in corpore sano&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;. El progreso es muy selectivo en lo que a recordar el latín se refiere. Y así degluten infinitos pequeños granos de azúcar  o de harina refinada, que son más o menos lo mismo, colorantes, conservantes, potenciadores de sabor, aromatizantes. Para las alergias, la gastroenteritis, el colesterol, los fallos del corazón, el exceso de grasas, la diabetes, la caída prematura del pelo, la destrucción de la piel, las falencias renales, las disfunciones sexuales, el estreñimiento, para todo, la ciencia se ha erigido en una efectiva pastilla o un cuchillo como respuesta a lo que ella misma se ha esmerado tanto en crear.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Frente a ese bloque inexpugnable que es el retorno diario al puesto de trabajo, H.  y la masa de personas que pululan entre los bares, restaurantes, panaderías, y bistrós, sólo quieren una inyección que introduzca directamente sus aceites de placer momentáneo en el cerebro, una especie de droga que los coloque al menos unos minutos para estar despiertos, pero cuyos efectos serán soporíferos muy rápidamente, una vez de regreso, tras un pico de glucosa y una digestión acelerada. Ahí es donde la infusión elegida hará su acto mágico, mantendrá el cuerpo erecto y la capacidad de sinapsis medianamente activa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;H. siente algo así como una lejana intuición, un efecto demasiado retardado para comenzar a prestarle atención, y del que sin embargo logra escuchar un casi silencioso zumbido. La palabra adicción es la que se esconde tras ese mudo susurrar. Pero sus letras no llegan a unirse y dar significado, es como un cuarto donde no existe gravedad, ellas flotan libres dentro de los límites de su nave espacial en órbita, tocándose de tanto en tanto, pero sin llegar a ponerse todas de acuerdo en cuanto a la formación correcta. No hay peligro. No hay rebelión posible. H. es un &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;junkie &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;gastronómico entre millares. Eso hace todo más seguro. El que levanta la mano, el que trae el mensaje, suele ser la primera víctima, y con algo de suerte, puede volverse un mártir. Pero las inquietudes de H. no van por ese lado. Como dije al principio, H. quiere dejar que su mente se desprenda de su cotidianidad y se embarque en la dirección que los vientos soplen.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Por eso se apresura, va a su lugar predilecto, se empuja con tantos otros, escoge lo que quiere comer, ordena, pide que todo lo pongan en una bolsa, y sale en busca de un lugar tranquilo donde reposar y entregarse a la comida. Hoy todo ha salido bien y es posible gracias el buen tiempo, porque todo eso, y a pesar de que esté en mayor o menor medida calculado, puede suponer gran parte del tiempo de la pausa. Pues de acuerdo con el razonamiento de H. no constituye tiempo de pausa propiamente. A nadie se le ocurre que todo el tiempo invertido en acceder a lo que se quiere comer sea tiempo libre, sino sólo aquel en que come, o no se hace nada. Ni siquiera el tiempo en que la mente se aleja tímidamente de las presiones laborales es considerado por H. como tal. No tiene claro cuándo es el momento y no le interesa indagar por miedo a perderlo, pero sí sabe que hay un punto de quiebre en el que ya no piensa en lo que sus responsabilidades le dictan. Simplemente está caminando por el bosque de sus ideas, con las manos unidas a su espalda, moviéndose lentamente, admirando el follaje, los matices de colores, los rayos solares que se filtran sacando a relucir las hojas de los árboles o sumergiéndolas en oscuras sombras.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Al mismo tiempo su comida y su bebida están siendo consumidas en una suerte de procedimiento mecánico, ambas actividades sometidas al menor esfuerzo posible para que no interfieran con nada de lo que sucede en su interior. Sus sentidos se ven disminuidos, pero no por efecto de la ingestión de alimentos a la que como mamífero se ve condicionado, no todavía, ahora de lo que se trata es de prestar la menor atención posible a su entorno, porque ello es el mismo espectáculo que tiene ante sí cada día, incluidas las personas, algunas de las que conoce o bien por pertenecer al decorado  perpetuo o por hacerlo a modo personal por sus tareas. Podría decirse que H. incluso sufre de algún tipo de miopía momentánea, las figuras van lentamente perdiendo formas definidas, se van convirtiendo en simple mezcla de colores sin contorno, como si repentinamente H. se colocara unos lentes que le permitieran ver todo como si fuera un cuadro expresionista que rozara lo abstracto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;No es relevante saber cuáles son los contenidos de esos pensamientos que visitan la mente de H., basta con que tú, lector, escojas de entre los tuyos. No es necesario describirlos ni pormenorizar, seguro encontrarás alguno que cuadre, que pueda formar parte de la textura de las viejas telas que se tejen en la cabeza de nuestro personaje. Ni siquiera es necesario que comiences a comer o a beber algo, o que te concentres en demasía. Algo cobrará forma y ya no podrá abandonarte, como esa idea que Tolstoi le metió en la cabeza a uno de sus personajes y con ello determinó su fatal destino. Pero nada de preocuparse, aquí no hay nada que no sea más trágico que la vida misma, es sólo una pequeña colaboración para que cada uno pueda sentir que redondea la andanza de nuestro caballero de la triste existencia. Yo ya tengo mi propia idea, y así, mi momento de comunión con el pobre H.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Mientras, y casi tan misteriosamente como H. se sumerge en sus propios vapores mentales, sin tener respuesta alguna para ello, siempre hay algún detalle que sorpresivamente lo devuelve al momento preciso en que tiene que regresar a trabajar. A veces es un sonido; como el ladrido de un perro, o el gorjear de un pájaro, o la estridencia de una bocina; a veces es la presencia demasiado cercana de una persona cualquiera; el cambio de luminosidad que produce una nube al interponerse en la línea del sol; el olor de algún plato de comida; o simplemente  una de sus piernas que se le ha quedado dormida tras mantener su posición fija un largo rato y que por ello comienza a dolerle.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;En ese instante, como si el mago chasqueara los dedos luego de haber hipnotizado a su voluntario de entre el público, H. vuelve a la realidad abriendo los ojos del mismo modo que si saliera del trance. Mira su reloj para constatar de que la señal es correcta, que debe volver por donde sus pasos lo trajeron. Junta los restos de su pequeño banquete, y sin demasiada convicción da en mover sus pies, primero uno, después el otro, hasta convertirse en una persona más que camina entre tantas otras. Antes de ingresar en su edificio, H. piensa en detenerse en una de las cafeterías que tiene de camino para comprar otro café. No sé si lo hace o no, mientras fui a buscarme uno para mí mismo, y H. se me perdió entre la multitud.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-8484879624042687586?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/8484879624042687586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/cronicas-de-h-6.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/8484879624042687586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/8484879624042687586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/cronicas-de-h-6.html' title='Crónicas de H. (6)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-4184855648214387029</id><published>2010-09-04T15:18:00.005+02:00</published><updated>2010-10-01T00:49:42.980+02:00</updated><title type='text'>A propósito de Elias Canetti (1905-1994)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Man hat kein Ma&lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CPaliani%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Canetti huyó de Europa en 1939 junto a su esposa Veza, pues corrían  peligro de que los nazis los asesinaran por judíos. Se instalaron en  Londres, donde residirían durante más de veinticinco años. En el exilio,  Canetti se obsesionó con la elaboración de un extenso estudio sobre las  masas y su relación con el poder; con esa obra singular, con la que  pretendía pasar a la historia como pensador ecléctico, quería "agarrar  el siglo XX por el cuello". El macroestudio, titulado &lt;i&gt;Masa y poder,&lt;/i&gt;  vería la luz en 1960, pero los trabajos intelectuales para la obra  duraron diecinueve años. Canetti leía sin parar, filosofía, sociología,  antropología, todo le interesaba y lo agotaba. Para hallar "alivio  mental" a semejante tensión, comenzó a anotar casi a diario "apuntes"  sueltos que apenas si tenían que ver con la obra que lo obsesionaba.  Eran noticias breves, rápidas e imprevistas consignadas en pocas  palabras, que a menudo adoptaban la forma de sentencias y aforismos, de  diversa temática e índole: el amor, la muerte, el género humano;  observaciones sobre su entorno o sobre sí mismo, o también fantasías,  esbozos literarios y hasta microrrelatos. Ramalazos de espontaneidad que  en un principio compartía con Veza y que, al cabo del tiempo, continuó  escribiendo para sí mismo, puesto que se convirtió en costumbre y en  respiradero necesario. Poco tenían que ver los "apuntes" con sus  "diarios" propiamente dichos, a los que también se consagraba -éstos  verán la luz en el año 2024-; en los primeros no consignaba  acontecimientos cotidianos, y huía siempre de la primera persona del  singular.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Lichtenberg -uno de los maestros más queridos de Canetti  por su arte para las anotaciones breves- aseguraba que si cualquier  persona con cabeza consignara algunos de los efímeros pensamientos que  se le ocurren a menudo, seguro que se sorprendería de su propio saber;  así, Canetti, quien con esta técnica terminó por descubrirse a sí mismo y  centrarse en medio de la realidad e irrealidad de cuanto lo rodeaba.&lt;/p&gt;&lt;h4 style="text-align: justify; font-weight: normal; color: rgb(0, 0, 0);" class="ladillo"&gt;Andando el tiempo, algunos de estos apuntes  vieron la luz, primero en una antología de textos del autor y, más  tarde, a petición de un editor alemán, en una selección en forma de  libro. Pero sólo a partir de la concesión del Nobel de Literatura en  1981, los &lt;i&gt;Apuntes&lt;/i&gt; conquistaron a más lectores y fue a partir de  esa fecha cuando aparecieron los libros que hoy admiramos. Con todo, lo  publicado constituye apenas un diez por ciento del total de los "miles"  de apuntes todavía inéditos. El biógrafo oficial del escritor, Sven  Hanuschek, ha denominado a este cúmulo de anotaciones breves "el macizo  central" de la obra de Canetti. En efecto, lo que comenzó como un  ejercicio de oxigenación y descanso mental se transformó en un proceso  ininterrumpido, en un "método" bastante anárquico pero muy eficaz de  enfrentarse al mundo, a sus enigmas y sorpresas, en un modo de vivirlo,  pensarlo e intentar comprenderlo. Para Canetti, como para Descartes,  pensar era sinónimo de vivir. Y vida y pensamiento es lo que en suma  contienen los apuntes, estos fragmentos de lucidez, cromáticos,  desiguales, tan serios y solemnes o tan jocosos, y ya "tan de Canetti",  maestro de la respiración breve y no de parrafadas de largo aliento;  son, pues, ráfagas sapienciales de un pensador anárquico y libre, dotado  del suficiente orgullo como para querer pensarlo "todo de nuevo" por sí  mismo -y a partir de mil puntos diferentes-, "a fin de que todo se  junte en una sola cabeza y vuelva a ser unidad". Nada extraño que en los  &lt;i&gt;Apuntes&lt;/i&gt; esté &lt;i&gt;lo mejor&lt;/i&gt; de Canetti.&lt;/h4&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Fragmento del artículo cuyo autor es: L. Fernando Moreno Claros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Fuente: El País de Madrid&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/ensayo/Elias/Canetti/pocas/palabras/elpepuculbab/20070303elpbabens_6/Tes"&gt;http://www.elpais.com/articulo/ensayo/Elias/Canetti/pocas/palabras/elpepuculbab/20070303elpbabens_6/Tes&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Los epígrafes están tomados de: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;A Companion to the Works of Elias Canetti&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;, edited by Dagmar C. G. Lorenz, 2004.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;De las traducciones: No Land's Man.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-4184855648214387029?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/4184855648214387029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/proposito-de-elias-canetti-1905-1994.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4184855648214387029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/4184855648214387029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/09/proposito-de-elias-canetti-1905-1994.html' title='A propósito de Elias Canetti (1905-1994)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-3130596456393863383</id><published>2010-08-30T00:12:00.003+02:00</published><updated>2010-10-17T12:15:29.144+02:00</updated><title type='text'>Crónicas de H. (5)</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CPaliani%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:SimSun; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-alt:宋体; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:"\@SimSun"; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:Georgia; 	panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:SimSun;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 70.85pt 2.0cm 70.85pt; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;De repente le viene el nombre de V. a la cabeza, y como por artes mágicos H. se ve trasladado a otra ciudad, a otro tiempo. Su ciudad, su infancia. O no, no tanto, ¿su adolescencia, su primera juventud? El recuerdo se presenta un poco confuso, pero luego de unos rápidos cálculos y comparaciones con otros sucesos, todo queda en su lugar. V. pertenece al final de la infancia y principio de la adolescencia de H. Dónde está ese punto, bueno, eso es más difícil de determinar, puedo decir que para H. está más o menos entre los doce y los catorce años, época por la cual de a poco iba trocando su interés por los juguetes infantiles y procuraba ocultar las erecciones que lo atacaban sorpresivamente una y otra vez, ejerciendo un interesante contraste&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;entre su propia vergüenza y la desvergüenza de esa parte de su cuerpo que comenzaba a conocer la anarquía de las hormonas, y que no respetaban situación ni uso ni costumbre alguno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;H. caminaba a la salida de su trabajo, como tantos días pero como pocas veces por ese pasaje, cuando dio con una peluquería que le hizo pensar que necesitaba recortar un poco su pelo. Inmediatamente le vino a la mente la primera vez que pisó una peluquería en un país extranjero. Esa vez primera descubrió todas las dificultades que puede suponer pedir un corte de pelo de acuerdo a su gusto; es decir, así y así; en un idioma que no es el propio. Años de estudio, lograr entender a dos o tres personas respetables en dicho idioma, para terminar no pudiendo entenderse fluidamente con el panadero, con el verdulero, o como aquella vez, con el peluquero, y haciendo así y así pero con las manos, imposible encontrar las palabras justas, no sea cosa de terminar trasquilado, y de ese modo, como en una película de cine mudo, H. señalaba con su índice ora el largo deseado, ora la posición de la raya, ora las orejas, y se delineaba una imaginaria silueta que correspondía a la patilla, todo ello entre las palabras que sí estaba seguro que podía utilizar y que no le depararían sorpresas desagradables. La lección terminó siendo esa vez que en realidad también en su idioma materno H. apelaba al lenguaje corporal, que el porcentaje que éste ocupa en la comunicación diaria es mucho más importante que el que a primera vista le adjudicaba. Lo segundo que le vino a la mente fue la ya mencionada V. Su figura lo asaltó luego de que como cada vez H. hiciera una suerte de inspección previa del local, mirando a través de una de las dos vitrinas, esperando a ver si todo coincidía con la visión del mundo que él tiene y de acuerdo con la cual una peluquería tiene que tener ciertas características. Como si buscara la lista de precios, sus ojos pasan por los peluqueros para ver su aspecto, pues no todos le gustan, por ejemplo, los muy jóvenes con los pelos pintados de colores y cortes que no existían cuando él moldeó su idea sobre cómo debe lucir su pelo, o los muy mayores con aspecto de querer tener un cigarrillo entre los labios mientras hablan sin parar al son de los tijeretazos que se mueven en una y otra dirección mientras las cenizas se desprenden y buscan levemente el suelo. También echa un vistazo a la decoración del lugar, no quiere que sean demasiado modernos ni demasiado clásicos, que los muebles no parezcan de usar y tirar porque así pueden ser también los instrumentos que utilice el peluquero, pero sí que parezca que tienen cierto tiempo instalados, como señal de que la peluquería lleva tiempo funcionando y así acreditar un mínimo de calidad. Por último mira a los clientes, esperando detectar que tienen un mínimo de gusto, y así, observa sus gestos y movimientos, intenta reconocer posibles tics, y busca en sus muñecas y otras zonas los accesorios donde pueda identificar su nivel económico al tiempo de saber si lo que el corte de pelo pueda demandar, él, H., está dispuesto a desembolsarlo, porque en definitiva se trata de algo que tendrá que repetir en un máximo de dos meses. Toda esa operación, pulida y perfeccionada con los años para realizarla en pocos segundos por miedo de aparentar ser un fisgón, algo que de cualquier modo es, lo pone esta vez delante del perfil de una chica que lo conduce irremediablemente a V. y a la época nombrada. Esta vez el procedimiento&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sufre una modificación inesperada, y olvidando todos los detalles que entran en juego a la hora de decidir si entra en una peluquería o no, sus ojos quedan absortos en el contorno que la parte derecha de ese rostro juvenil que tiene delante le ofrece y le impide prestar atención a otra cosa. Cuando se percata de ello y de que lo que tiene frente a sí del otro lado del vidrio a unos metros de distancia no es V. sino una chica que es una adolescente en el presente inmediato, piensa que su madurez puede dejarlo mal parado frente a ojos de terceros de esos que tienden a ver depravados en cada esquina. Luchando contra tanta actividad mental H. deja que simplemente sea su cuerpo el que tome una decisión. Cuando se percata está ya dentro del local buscando un asiento en el cual dedicarse a esperar su turno. La peluquera dirige brevemente su mirada hacia él y le dedica una sonrisa, tras lo cual le indica cuál es el tiempo aproximado de espera que tiene por delante. H. asiente devolviéndole la sonrisa y mira a su alrededor, sobre la mesa que tiene delante proliferan esas revistas de las que conoce su existencia por verlas saltando de los escaparates de los quioscos y que siempre ostentan en portada una chica bonita con mucho maquillaje entre titulares que apuntan a la moda o a la sexualidad o a las dos cosas. Toma una sin prestar atención cuál, con el contexto como cómplice, igual que en la sala de espera para la consulta médica, sabe que cualquier lectura está permitida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Después de un par de minutos procurando comportarse como un cliente normal, H. se decide a dirigir nuevamente sus ojos hacia la chica a la que le están cortando el pelo. Ahora, luego de haber cambiado de perspectiva, puede ver su rostro reflejado en el espejo, y que esa imagen sigue coincidiendo con la imagen que tiene de V., excepto por algún que otro detalle. Tras unos instantes sus ojos mantienen la mirada pero ya no ven a la chica ni a su imagen, sino que se pierden en las memorias que ponen a V. delante de él en diferentes situaciones. Mientras se sucede una y otra imagen, comienza en la cabeza de H. una metralla de preguntas ¿qué será de su vida? ¿Dónde estará ahora? ¿Estará viva y tendrá familia? ¿Será feliz? Entre el punto actual de su vida y el momento al que se ve retrotraído intenta buscar cuántos años tuvieron en común, y eso lo conduce a la pregunta ¿cuándo fue la última vez que nos vimos? En esa dialéctica de pregunta y pregunta, pues no tiene respuestas totalmente claras, llega a una nueva cuestión, ¿por qué estoy pensando en V.? Porque no es que en realidad haya pasado algo especial entre ellos. Compartieron estudios, alguna que otra actividad derivada de ellos, sí, pero ninguno tuvo un rol significativo en la vida del otro. Luego ¿pero verdaderamente la chica que tengo delante se parece a la V. que conocí, o simplemente se parece a la V. que mi memoria conserva, o se trata en realidad tan sólo de un error por el que cierta forma de nostalgia lleva a mis sentidos a inscribir formas conocidas en rostros desconocidos? H. no lo sabe, pero vuelve sus ojos a la revista que tiene entre sus manos, porque sí tiene claro que es tan sospechoso un adulto que fija su atención en demasía sobre una adolescente, como uno que deja ver que piensa sin más, sin necesidad de depositar sus ojos para dedicarse al menos a un pasatiempo tan digno de olvido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Los minutos que en una espera habitualmente parecen horas, se convierten en segundos en los que la memoria de V. oficia de disparador. H. ha vivido en diferentes lugares, así lo quiso su destino o un conjunto de decisiones en las que H. tuvo un mayor o menor grado de participación, o como suele suceder, ninguno, y de las que ni siquiera tuvo conocimiento al respecto. Digamos que los lugares dignos de ser contados como que vivió son cuatro, su ciudad natal, dos más, y la actual ciudad. Tres países. El resto pueden considerarse cortas estadías o simplemente vacaciones. La forma de dividir estos momentos de su vida no es matemática, no responde particularmente al tiempo de duración de cada uno, ni tampoco a una arbitraria valoración sobre la posible huella que estos lugares hayan podido dejar en su alma, que todo lo suma y lo archiva como se de un álbum de fotografías se tratara. No, puedo decir que H. ha decidido que su vida puede decirse hasta el momento como transcurrida en cuatro sitios diferentes apelando a ciertas pautas literarias. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Siguiendo a Mario Benedetti; que en algún lugar decía que una narración tiene una estructura externa, o podemos decir formal (los capítulos, las secciones, las partes, etc.) y una estructura interna que puede dividirse en planteamiento, nudo, y desenlace; puedo decir que H. está singularmente atado a los nudos y que siente por ello obsesión por los desenlaces. El nudo pone de manifiesto el desarrollo a la vez de ser el nexo entre el inicio y el final de una historia, pero H. ve también el nudo como algo inextricable, como si un marinero le entregara uno imposible de resolver o como una espina que queda atascada en su garganta. El desenlace, no otra cosa que la resolución de la historia, se le escapa, ese momento donde de alguna manera u otra se resuelve el argumento que pueda existir o lo que le dé un sentido al mismo, ese momento en que o la espina termina de perforar el conducto de la garganta o las palmadas en la espalda logran expulsarla. H. ve su vida como una serie de nudos sin desenlace, como una seria de historias sin resolución.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Esta idea lo atacó la segunda vez que cambió de ciudad. En ese momento cobró conciencia de que su vida se desdoblaba, de que por un lado estaba el H. que comenzaba a vivir en una nueva ciudad, mientras el viejo H. permanecía en la ciudad que lo veía partir, es decir, que había a partir de ese momento más de un H. Por un lado estaba la infranqueable linealidad de su propia vida, una línea que puede trazarse más o menos recta desde su nacimiento hasta su futura muerte, pero por otro lado comenzaban nuevos puntos cero, nuevos alfa, que perfilaban el trazo de nuevas líneas en diferentes planos, cada uno de ellos sin contacto alguno con su vida anterior, como segmentos que no lo unían ni a su propia vida ni a la vida de otros. Cuando comparaba su vida con la de las personas que conocía; amigos o familiares, da igual; que continuaban con sus vidas en el mismo lugar, podía apreciar; a veces con cierta envidia, otras con desinterés, e incluso también a veces con desdén; que sus vidas respondían a cierto modelo de línea única, donde era posible unir por los puntos nacer, crecer, aprender, estudiar, tener novio o novia, trabajar, casarse, tener o no tener hijos o hijas, adquirir auto o no, tal vez casa propia, divorciarse, retirarse del trabajo, enviudar y morir o morir antes de enviudar. Al mismo tiempo H. viajaba, se sometía a las leyes del movimiento, donde empezar de cero en un nuevo lugar significa exactamente eso, como volver a nacer, donde el proceso de crecer, aprender, estudiar y conocer gente se repite incansablemente. El insumo de tiempo y energía que esto supone puede parecer sobrehumano, incluso para H. que debido a que sus nuevas locaciones han estado siempre conectadas a su trabajo, y de ese modo siempre se ha visto su vida material solucionada de antemano, sin tener que preocuparse más que de encontrar un apartamento de su agrado, el resto tan sólo se ha tratado de acomodarse y acostumbrarse a su nueva oficina, al diseño del edificio, al nuevo personal con el que le toca en suerte interactuar, a la forma en que la luz del sol ingresa por la ventana de su habitación, y no mucho más. Pero de cualquier modo hay algo que siempre le hace sentir a H. que vuelve a convertirse en una especia de bebé, al que por tamaño y años no se le permite berrear o patalear en caso de padecer hambre o molestia de algún tipo. Porque hasta el aire que entra y sale de sus pulmones es diferente, es decir, todo, una especie de síndrome de cambio de horario perpetuo. Una nueva dimensión. Cuatro, vuelve a repasar H.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Frente de sí la cabeza de la chica con su montón de placas de papel aluminio para hacer claritos parece ahora una azotea con paneles solares. La peluquera la deja entonces para que la tinta haga su trabajo, y mientras, comienza a atender a otra mujer que se encontraba esperando anteriormente. H. mira su reloj. Tiene tiempo. Se distrae mirando hacia afuera, en el cielo puede distinguir algunas nubes. Vuelve la vista hacia el interior de la peluquería. La nueva mujer a la que le están cortando el pelo parece ser una clienta habitual, de esas que se mueven como si estuvieran en su propia casa, que tutea a la peluquera mientras no para de contar su vida incluidos algunos detalles que podrían juzgarse tal vez de íntimos o indiscretos. Su interlocutora, fiel a una tácita tradición de los peluqueros y los &lt;i&gt;bartenders&lt;/i&gt;, se atiene a hacer signos afirmativos mientras intercala preguntas sobre lo que la mujer desea, y como buena peluquera escucha sin valorar las palabras de quien le habla, cada tanto haciendo también alguna pregunta como para demostrar interés y avivar así las historias de sus clientes, algo que a ojos vista da placer a la mujer que se siente halagada por despertar interés con la información de su vida privada. Es sabido que las personas, aún cuando desacrediten al psicoanálisis, hacen de cualquier lugar su diván para echar fuera un par de cosas como si fuera lo más normal del mundo y luego así sentirse mejor, para el caso más aún, con renovada apariencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;H. baja la vista y pasa unas páginas. Leer supone eso, pasar páginas de cuando en cuando. Antes de enfrascarse nuevamente en sus ideas echa una mirada a la adolescente, que masca chicle mientras se mira en el espejo como si únicamente existieran tres cosas en el universo: su cara, el espejo, y los paneles solares. Los papeles que cubren parcialmente sus cabellos le interesan por sobre todo porque de ellos dependerá su destino más próximo, pues esconden bajo de sí el secreto de su apariencia para los próximos días, tal vez semanas. Algo de vida o muerte entre sus pares, pues si el resultado es positivo, significará puntos, aceptación en el grupo, caso contrario, significará exponerse a las típicas burlas y torturas verbales de las que es capaz un adolescente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;En eso se ha transformado la vida de H., cuatro dimensiones por las cuales ahora transita. Porque cada nuevo sitio en el que le ha tocado vivir ha significado la construcción de un nuevo universo, un universo personal se entiende, pues cada vez que ha vuelto a nacer, el entorno ya estaba ahí con anterioridad, con su reglas y costumbre, y con sus formas de decir sí y de decir no. Pero los cuatro momentos, pues debemos incluir el actual, responden tan sólo a lo que para H. pueden ser vistos como tres posibles desenlaces. Para él esto quiere decir que él ha tomado alguna decisión sobre su propia vida, que existe algo que le permite explicar porque hoy está donde está, que existe un conjunto de razones que lo han depositado hoy en esa peluquería. El resto no cuentan, constituyen nudos que se esconden bajo la alfombra donde se acumulan las decisiones no tomadas. El problema en todo caso es que H. es uno solo, y que esas cuatro dimensiones coexisten en él, todo unido por la línea directriz. Hace un rato comenzó pensando en V. y en diferentes experiencias compartidas con ella, pero si piensa en otros momentos y en otros lugares y personas, por un lado la memoria se deja dibujar y se deja metamorfosear en aguafuertes, en tintas chinas, en polaroids, en fotocopias más o menos fieles de una realidad que alguna vez existió y que ahora sólo permanecen dentro de H. Pero por otro lado precisamente piensa él, qué pasa con todo ese conjunto de imágenes que vuelven a él pero que también están fuera de él, es decir, fuera de él, si es que alguien más las posee, si quedan en alguna suerte de registro por el que V., pongamos por caso, en algún momento recuerda algo de lo que H. está recordando ahora, si él es parte de la memoria de ella, o si tan sólo ha desaparecido como si nunca hubiera existido. Tras haber cambiado de lugar en más de una ocasión, tras haber interrumpido la comunicación con otras personas en sendas oportunidades y haber cortado así el hilo de Ariadna que lo une a ellas, esto tiene un papel importante. Porque al tener historias por acá y por allá donde las cosas se quedan a medio camino, con la mejor de las suertes atascadas en el nudo, la vida de H. parece destinada al olvido. Lejos de su familia y de quienes le conocen, ese grupo de potenciales supervivientes que se supone algún día asistirían a su funeral, y rodeado de un infinito número de desconocidos entre los cuales de cuando en cuando comparte un café o una copa, nadie, absolutamente nadie, sabe de él. H. toma conciencia del ser anónimo de su persona. Como Ulises pero sin cíclopes ni Polifemos que griten su nombre ni grandes aventuras para contar, H. se vuelve precisamente eso, nadie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Pero ¿cuáles son realmente esos desenlaces que le permiten dividir su vida en cuatro momentos? Y, ¿pueden ser llamados así? ¿Qué es lo que convierte a un desenlace en tal? Si H. mira hacia atrás puede apuntar el haber querido tener en su juventud una experiencia allende fronteras, eso que justamente la gente da en llamar comenzar una nueva vida. Más tarde decidirse por otra ciudad dentro de ese mismo país, una ciudad ya conocida en viajes y a la que no fue como a la primera, que termina convirtiéndose en una figura del azar que se manifiesta como en realidad es una vez que uno lleva su vida adelante dentro de sus muros. Y finalmente B. Cuando H. piensa en B., y lo hace con mucha frecuencia, siente que fue una figura enviada para incrustarse en su vida y así descubrirle que la pasión es algo que puede existir aunque no lo sepamos de antemano y que no sólo es propiedad de los relatos o desde hacer cierto tiempo también de las películas. Pero un día, B., que era un par de años más joven que H., le comunicó su deseo de hacer lo mismo que H. había hecho en su momento, es decir, que dejaba el país, su país y en el que por aquel entonces vivía H. Agregó que luego de reflexionar mucho sobre el tema había decidido anticiparse a la posibilidad de que H. quisiera acompañarla, y que quería marcharse sola. Ante tal determinación H. obedeció, pero de acuerdo con su forma de ver las cosas, esto constituía un desenlace para B., mas no para él, que no había formado parte alguna en el proceso decisorio, así que se quedó derrumbado por el peso de las interrogantes que suelen acechar a la víctima en estas situaciones, quedando sumergido en una profunda depresión. B. era una fuente de vida, y ahora el agua que salía de ella se le escurría entre las manos sin que él pudiera hacer nada por detenerla. Estuvo así durante ese periodo que dura hasta que uno sabe que no hay que buscar lo que no se va a encontrar, y decidió entrar en buenos términos con los por qué que lo perseguían por donde fuera. Hasta que un día se cansó de caminar solo por las mismas calles que lo hacía con B., de frecuentar todos esos mismos lugares que ahora no eran fuente sino de alfileres que se le hundían en la piel. Se hartó también de cruzarse con amigos que le preguntaban por ella, como si él fuera un diario o una emisora de radio con las últimas novedades sobre B. Entonces tomó la decisión de hacer las valijas una vez más, para dar con la ciudad en la que hoy lo tenemos, la que nos lo deja en esta peluquería a la espera de su corte de pelo, mientras se embarca en conversaciones con V., con B., con distintos amigos y conocidos a los que a veces puede ponerles nombre y otras veces no y que como espectros se presentan sólo de manera algo difusa, repasa los pro y los contra de abandonar el país con su familia, luego con otras personas en otros países, discute distintas posibilidades con las personas de su trabajo, algunos con los cuales aún mantiene contacto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Pero la historia no termina ahí, porque también se imagina viendo a cada una de esas personas tanto en los entornos en que las conoció como en el presente que le toca vivir, esperando que de un momento a otro fueran a entrar en la peluquería y como graciosa casualidad que los uniera coincidieran allí, para pasar de las risas que esto pueda despertar a hablar de cualquier cosa con tal de matar el tiempo y de sentirse bien en mutua compañía, planeando donde tomar algo luego de la peluquería. La imagen más persistente es la de B., esa tercera etapa de su vida en la que creyó conocer la palabra plenitud. H. ya le ha perdido la pista, no tiene idea de dónde pueda ella vivir ahora, pero sin embargo se encuentra con ella en su ciudad, también en la ciudad donde se conocieran, y también se encuentran en la peluquería en la que por alguna traviesa razón está también V., todavía envuelta en el cuerpo de una chica de unos quince años, pero siendo al mismo tiempo esa chica que nada tiene que ver con V.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;Así, de algún modo que H. no puede explicarse, a eso que llama la línea directriz de su vida se le suman fragmentos nunca vividos que alargan los segmentos reales que constituyen las diferentes etapas de su vida, y que le hacen sentir que vive múltiples vidas simultáneamente. Invierte su tiempo en la fabricación no buscada de nuevos sucesos, con el sólo propósito de dar con algo a lo que llamar desenlace, ese punto que le permita poner un punto final a cada historia y así pegarla a un inicio y a un nudo, empastarlos de tal modo que no sea posible unirlos de otra forma, a modo de explicación última y ello aún sin saber para qué necesita una explicación, pues tal vez la vida no sea más que eso, un montón de eventos que nos empeñamos en ordenar y clasificar, para luego encerrarlos bajo un título que nos permita contar las cosas como si existiera un orden primigenio tras ese telón que cae al final, o incluso antes, algo en lo que nos empeñamos y con lo que nos contentamos para justificar algo que tampoco sabemos qué es.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span   lang="ES-UY" style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;H. se pierde en esos mundos, se choca con las personas y los personajes de cada una de sus vidas, que a veces se confunden a su vez y en ese ir y venir uno se cuela y pasa a una historia que no le corresponde; sobre todo B., la ubicua B., y sobre todo ahora que ha vuelto a estar solo; pero H. sabe que predomina esa línea que permita que todas las demás se fusionen entre sí, o que incluso funcionen independientemente una de la otra, oficiando así quizá más como punto de fuga. Sabe que entre los múltiples H. hay uno que predomina; aunque la mayor parte del tiempo no tenga del todo claro cuál sí le consta que hay uno; y que cuando llegue el desenlace final, todos los H. que ahora vagan por diferentes lugares se resumirán en él, se volverán uno, y eso será lo que dará el único sentido a lo que verdaderamente es H., sin importar cuál sea ese sentido.&lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CPaliani%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C03%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:SimSun; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-alt:宋体; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:"\@SimSun"; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:Georgia; 	panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:SimSun;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 70.85pt 2.0cm 70.85pt; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:100%;"   lang="ES-UY"&gt;La peluquera se acerca, y con simpatía lo dirige hacia el sillón donde lo recuesta para lavar su cabeza. Antes coloca una pequeña toalla sobre sus hombros, y luego comienza a echar agua sobre sus cabellos. Le pregunta si la temperatura del agua está bien para él, y el mueve la cabeza tímidamente en señal afirmativa. Una vez puesto el shampoo las suaves manos de la peluquera comienzan a darle un masaje por el cráneo. H. se deja ir guiado por los movimientos circulares que lo adormecen. Olvida por un momento su pasado y las historias que se repiten una y otra vez sin principio ni final, tal como en los sueños. Sólo piensa que esa sensación de placer y tranquilidad le recuerda a algo de su infancia, algo indefinido y para lo que curiosamente no tiene ningún tipo de imagen. Eso lo reconforta. En ese momento, la peluquera termina el lavado y lo conduce al sillón que está al lado de la reminiscencia de V. Inmediatamente, H. le indica que quiere un corte así y así, y las tijeras comienzan a sisear a unos centímetros de su cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:12pt;"   lang="ES-UY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-3130596456393863383?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/3130596456393863383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/cronicas-de-h-5.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/3130596456393863383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/3130596456393863383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/cronicas-de-h-5.html' title='Crónicas de H. (5)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-285159254812125852</id><published>2010-08-22T20:39:00.010+02:00</published><updated>2010-10-17T12:16:43.605+02:00</updated><title type='text'>Sol-i-loquio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Por la ventana se filtran los últimos rastros del luminoso día, y con ellos va despertando la aurora de mi melancolía. Quizá sean el embrión de estas letras, pero, ay, escribir que uno duda es tan propio de otro que ya crece también la culpa por la inseguridad. Y así, otra semilla que crece.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Busco las palabras. Curiosamente encuentro manadas de ellas, enjambres de ellas, multitudes de ellas. Pero no son las que necesito, éstas se esconden detrás de las primeras como conejos en su madriguera, en el punto más alejado de la luz, mi lápiz que intenta trazarlas. Las palabras que no busco se agrupan, forman rocas cada vez más grandes, cada vez más duras, granito sólido que forma montañas. Entonces tomo el cincel y no busco dar forma a nada, en realidad quiero destruir, tirar abajo, para poder acercarme a lo que anhelo, esas tímidas, escurridizas, pequeñas palabras que se esconden detrás de esas sus monstruosas hermanas que todo lo tapan. Labor de Sísifo labrar la piedra que se reproduce. Mientras se forman ríos, crecen árboles, nacen animales, se forma un nuevo caos con su imagen especular el cosmos, todos conviviendo juntos, todos sabiéndose y odiándose sin saberlo, resistiendo cada uno a su manera, procurando no ser devorados por algún Saturno hambriento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Sé que la búsqueda es mi destino, aunque mejor quisiera decir que tal vez lo sea. Es un problema, una vez que los mecanismos del pensamiento se disparan, sabemos que éste funciona, pero poco más. Vemos los engranajes como si estudiáramos un reloj, pero tan sólo para inventar una hora, un minuto, un segundo. Un momento que ya no existe y que no sabremos si existió, porque en todo caso quedará flotando sonriente en las costas de nuestra imaginación. Casi digo memoria, esa pequeña pérfida que nos define mientras nos clava sus puñales perpetuos por la espalda mientras nuestros ojos se fijan inocentemente en el porvenir, en lo por venir que nos encuentra desprovistos de inocencia alguna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Mientras mi herramienta trabaja tan incansable como desconsoladamente, la pregunta se transforma, busca su identidad también, quiere encontrarse, definirse, dejar su paso marcado en la ciénaga que todo lo traga. Lo único que se va cincelando es un para qué inmenso y permanente. Comienza la sospecha, puede que se trate de un no distinguir el árbol del bosque, o a la inversa. A la postrer todo se trata de reorganizar, de juntar el polvo con el agua e ir moldeando la argamasa. Está ya allí y lo inventamos. Suerte de sutil paradoja, que una vez escrita, la leo y como por arte de magia deja de serlo. Puedo distinguir ahora el vórtice por donde todo entra y todo sale. Pero a riesgo de perder lo que estaba buscando, porque ahora no sé de qué lado buscar, no sé si sentarme a esperar a que la musa me bese la frente o  si debo seguir empujando la rueda. Finalmente, mientras decido esperar, opto por empujar la piedra que a su vez talla callos sobre mis manos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Las rocas, esos colosos, son mis miedos. Puedo adivinar tras de ellas también a  algunos de mis fantasmas. Enfrentarse a ellos es la única tarea a la que puedo arrojarme. Quizá se trate de los consabidos molinos de viento, pero como el Hidalgo Quijano, Quijada, o como se llame ese señor, prefiero ser arrojado por las aspas y que mi cuerpo se consuma mientras las palabras que viajan en la maleta de mi mente se baten a duelo con mi verbo interior, ese que está antes de mí y que, gran frustración, nunca logro ni traducir ni convertir en palabra digna de ser llamada tal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-285159254812125852?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/285159254812125852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/sol-i-loquio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/285159254812125852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/285159254812125852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/sol-i-loquio.html' title='Sol-i-loquio'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6869503998516341338</id><published>2010-08-20T22:22:00.002+02:00</published><updated>2010-10-17T12:17:26.341+02:00</updated><title type='text'>Algunas clases que me perdí</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: georgia; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No sé por qué no me enseñaron que Salsipuedes y que Rivera, yo sé del Éufrates y el Tigris, Mesopotamia más famosa que la del Paraná y el Uruguay. Yendo por los ríos de la vida siempre descubrí junto con el Oscuro que nunca me baño siendo el mismo, hoy portando lágrimas faraónicas traídas especialmente desde el Nilo, que en su delta tuvo a bien crear una biblioteca y destruirla para que luego se escribieran infinitas bibliotecas sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Puedo entender como comprar un ticket de tren en quince idiomas, pero no logro entenderme a mí mismo en ninguno. Me enseñaron a pronunciar la erre que erre y la ese y la zeta, la be larga y la ve corta, para que después cada cual las pronuncie afín a su capricho, pero no me enseñaron que un día iba a tener que viajar sin boleto de regreso por la sencilla razón de porque porque y porque. Ahora puedo pedir una cerveza en sendos idiomas y tratar de olvidar el detalle a la hora de dejar que mi cabeza navegue por los oscuros mares de mis sueños.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;No me enseñaron a llorar a los muertos que cayeron a manos de los que pasaron antes que yo por el costado oriental del río Uruguay, pero reniego de estos últimos como de los que se dejaron seducir por los Stalin, Hitler, Custer, Pol Pot, Franco, y amigos, textos repletos de biografías sobre ellos, sin tener cabal idea de quién pueda haber sido José Gervasio Artigas. A duras penas aprendí que lo que me querían decir es que la historia se puede contar como si no fuera algo que hicieran las personas, como un ente independiente, pues ya se sabe que la naturaleza no es responsable de nada, que reposa más allá del bien y del mal, llámese volcán, maremoto, o tsunami. Y así, la historia galopa sobre las páginas de los textos oxidados como si otros, seres desconocidos a los que nadie llamaría antepasados, la hubieran puesto en práctica. Al conjunto le llaman tradición, que en mi mala traducción, no significa otra cosa que traición.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;No me enseñaron que al fin y al cabo todos somos personas, cada uno con sus mañas, y que estas mañas cuando populares, se llaman normalidad. Me mostraron el mundo como quien hace un paseo por los pasillos del Louvre, un gran edificio palaciego lleno de maravillas dignas de admirar, incluida la venus desmembrada pero bien alimentada, hasta que un día vi como cargaban los restos irreconocibles de un ser sin carnes cuando la liberación de los campos de concentración, siguiendo sin entender como sus huesos lograban mantenerse unidos. Debe ser que falté a alguna clase de Anatomía también.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Al final me arrojé a los mares, pero carente de épica, me subí a las alturas en esas aves rapaces que cuando bajan te dejan en manos de centros de pérdida de la dignidad y la identidad, aunque claro, todo en pro de la propia seguridad. Allí todo se divide en control y centro de compras, y donde todos son víctimas de ser criminales en potencia. Pasada la prueba uno recupera la persona que era, o eso cree, y puede ir a buscar sus maletas, adquirir un perfume dudosamente más barato, y comer más caro. Ah, también hay baños, nada más práctico para después de un momento de estrés.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;No me enseñaron que los buenos modales pueden ser tan sólo una seña de debilidad a los ojos del escrutador o del simple transeúnte de cualquier ciudad, cuando lo que mejor funciona es un simple codazo y sin disculpas (más bien como poniendo cara de eso te pasa por meterte en mí camino), pero por suerte en las horas de aprendizaje fuera del aula pude tomar algunas notas y evitar que me vendan algún que otro buzón, aunque ya tengo varios en mi haber y sé que inconscientemente tal vez procuro venderle alguno a otros desprevenidos, pero más por hacer lugar en mi vivienda que por hacer mal, ya que sumo tal vez demasiados bártulos de todo tipo, problemas, y cuentas, y olvidos, e historias sin terminar, y estrellas fugaces a las que se les ocurrió hacer un alto en el camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Creo que quiero abandonarme a los designios de la generación y la corrupción, quiero vivir mi vida geocéntrica y reposar mis huesos hasta que el determinismo o la casualidad decidan qué quieren hacer de mí y conmigo. Quiero convertir mi alrededor en una montaña del rey, y darme a pasear unos minutos como solía hacerlo el de Königsberg, que como por allí no brillaba el sol, tenía la delicadeza de pasearse todos los días a la misma hora para que las buenas gentes pudieran adivinar qué hora del día tocaba. No puedo prometer puntualidad, pero al parecer no se precisa ir muy lejos para aprender unas cuantas verdades sobre el planeta y sus habitantes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6869503998516341338?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6869503998516341338/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/algunas-clases-que-me-perdi.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6869503998516341338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6869503998516341338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/algunas-clases-que-me-perdi.html' title='Algunas clases que me perdí'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-3145906175307657002</id><published>2010-08-03T16:25:00.005+02:00</published><updated>2010-08-03T16:41:22.187+02:00</updated><title type='text'>Crónicas de H. (4)</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CPaliani%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-language:EN-US;} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:2.0cm 2.0cm 42.55pt 70.9pt; 	mso-header-margin:35.45pt; 	mso-footer-margin:35.45pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CPaliani%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:Georgia; 	panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-language:EN-US;} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:2.0cm 2.0cm 42.55pt 70.9pt; 	mso-header-margin:35.45pt; 	mso-footer-margin:35.45pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;El domingo bien podría ser un día insoportable para H. Pero no lo es, al menos no en su totalidad. Como el día que va mutando con su propio paso, al acercarse la caída del sol la tranquilidad, real o aparente de H., se va transformando en angustia. A la manera de los antiguos augures romanos que estudiaban el vuelo de las aves, H. ve en el color del cielo que va cobrando tonos más oscuros únicamente el presagio de lo que indudablemente terminará por convertirse en lunes. En un lunes más, porque nada especial pasa en ninguno de ellos si los miramos de a uno. Cuando nos alejamos y miramos el calendario que cuelga de una de las paredes de la cocina de H. podemos apreciar que los días pasados están tachados con una marca, una cruz que revela la invariabilidad de lo que cada uno es, el mero transitar del tiempo, nada más. Imaginar la transformación del futuro en pasado pasa por ver más cruces donde todavía no las hay. Es como si H. fuera un preso que contara los días de su pena, esperando salir de la cárcel que es su cuerpo. Cierta vez el propio H. leyó en un artículo que alguien realizaba esas marcas directamente sobre su piel, es decir, sobre las paredes de su celda. Para él basta con el calendario, porque hay muchos tipos de heridas, y las del cuerpo no le parecen las peores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;A determinada hora suenan las campanas de la iglesia que está en la esquina de su casa. Dichas campanadas cumplen una función, o bien suenan cada hora, o bien dan noticia a sus prosélitos de que el servicio está por comenzar. Antes también informaban de otras cosas, por ejemplo, en tiempos de guerra anunciaban la aparición del enemigo sobre la línea del horizonte, y por lo tanto eran señal de peligro, de ir a buscar o bien refugio o bien resguardo tras la muralla para presentar batalla. Debajo del campanario, la torre de la iglesia ostenta un gran reloj. Inconscientemente, cuando H. sale a dar su paseo dominical, es lo primero que mira. Ahí están, las agujas, señalando el momento cero de su salida, confirmando que es la mañana y que siendo aún temprano, sus pasos resonarán repitiendo su propio eco, haciéndole creer que forma parte de una multitud que marcha en dirección al centro de la ciudad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Su casa no queda exactamente en el centro mismo de su ciudad, pero está a una distancia que, al menos H., encuentra factible de hacer a pie. Y eso es lo que hace casi cada domingo, aunque no siempre en la misma dirección. Caminar le proporciona a H. una sensación distinta acerca de su ilimitada soledad. El andar brinda realidad a la afirmación de aquel filósofo griego de anchas espaldas, que sostenía que el pensamiento no es sino el diálogo del alma consigo misma, y que luego los peripatéticos transformaran en movimiento mismo, dialogando a la par de caminar de a dos, tal vez de a tres, en una dirección y luego en otra. Más reciente y tal vez romántica resulta la imagen del pensador solitario que se interna en los bosques para perderse en la inmensidad de su reflexiones, tal vez en la Engadina, esa región de altas montañas que sólo parecen propiciar meditaciones profundas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;H. no es un filósofo ni un pensador, está lejos de revestir tales características, pero puedo afirmar sin temor que su situación supone algunas similitudes, y así, él se permite una pequeña enajenación, desdoblándose para conversar con él mismo, al menos en esa parte del trayecto donde no se cruza prácticamente con persona alguna. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Hoy lleva instalada cómodamente la imagen del reloj de la iglesia. Cada tantos metros se cruza con otra iglesia que porta un reloj más o menos similar. En algunas ocasiones mira de forma inconsciente su propio reloj pulsera, como si se tratara de un efecto, como si el doctor le diera en ese mismo instante un golpecito seco en la rodilla y su pie se levantara sin pedirle permiso. Pero el reloj que cubre su muñeca izquierda es el reloj de todos los días, es por tanto el reloj de los lunes, y por eso en cuanto cobra conciencia de ello abomina de clavar sus ojos en sus agujas como antes aquellos que abandonaron Sodoma debieron abominar de mirar atrás. Pero el reloj no es Sodoma, y así H. puede proseguir su paseo sin convertirse en una figura de sal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;H., aún sin ser filósofo, como ya dije, cree con San Agustín que si le preguntan qué es el tiempo, no lo sabe, y que cuando no se lo preguntan, lo sabe. Sin embargo, la omnipresente imagen del tiempo en sus pensamientos es siempre la del reloj de agujas. No se figura nunca que un reloj pueda simplemente mostrar números. Un día alguien le regaló uno de esos relojes. Hoy está en su mesa de luz, porque el diseño le permite reconocer la hora en las contadas ocasiones en que se despierta a horas intemporales de la noche, y quiere saber si vale la pena regresar a la cama luego de visitar el baño, o si ya conviene quedarse levantado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Las agujas; la de las horas, la de los minutos, la de los segundos; son para H. como agujas de coser que giran cada una a su ritmo mientras se van clavando en él, bordando sobre su piel el paso del tiempo. Una más lentamente, otra más rápido, y la tercera aún más rápido, van produciendo un surco como si del de la siembra se tratara, y el reloj no fuera más que un buey que sobre la dermis va dejando una costura de ampollas tras de sí. El dibujo que se va formando recuerda a un tatuaje. H. tiene por certeza que nada asegura que ese tatuaje un día estará terminado, sólo sabe que cuando lo esté, será la señal de que él ya no paseará más los domingos entre los relojes que cuelgan de las torres de las iglesias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Cuando piensa en otros relojes H. se da cuenta de que la imagen de la aguja se repite, en el reloj de arena, en el de agua, en el de sol. Puede suponer que algo se llena, como en los dos primeros, pero para que luego se vacíe y vuelva a llenarse, señal sí quizá de los ciclos del día, de la noche, de la vida, y como también suele verse, de lo efímero del paso por la tierra. Pero él lo que siente, con cada grano de arena o con cada gota de agua que cae, es que algo se mete en su piel, y eso le despierta una interrogante particular, porque no sabe qué significan ni la parte llena ni la parte vacía, en un intento vano por buscar una respuesta, tal vez una moraleja o una parábola sobre el significado de su propia vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Más le agrada el reloj de sol que cada vez en uno de sus recorridos puede apreciar cuando pasa por delante de una antigua casa que tiene uno en la parte superior de su fachada. Si bien los rayos del sol y el propio estilo del reloj le recuerdan esas mismas agujas, la atrae la sombra que se va posando sobre los distintos dibujos arabescos que señalan el momento del día que representan. La sombra como representación de sí mismo. A veces más larga, a veces más densa, a veces más fina. Es en esa zona más oscura donde H. encuentra su lugar, las dagas con su tan reconocible sonido de tictac que le cuentan los segundos que osa posar los pies sobre la tierra ya lo tienen acostumbrado a sus heridas, pero esa oscuridad entre la luminosidad del día es para él como si de una imagen especular se tratara, y en la que de algún modo pudiera sentirse reflejado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Esto no lo entristece, por el contrario, le produce la satisfacción que sólo una revelación puede procurar, y se conforma con cobrar conciencia de ello. Puede ser un consuelo de tontos, se dice, cuando mira a las personas a su alrededor; pues ya está en la zona céntrica de la ciudad; y ve cómo éstas no sólo no miran reloj alguno, sino que se tapan los ojos para no ver el dibujo que el tiempo, a la manera de una hilandera persa, va disponiendo sobre ellas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;Repentinamente, de entre ese mar de gente que disfruta del sol, de la arquitectura de la ciudad, que se toma fotos que mostrará a sus seres queridos una vez de regreso a sus respectivos países, asoma un conocido de H. Se saludan, todo es tan rápido que H. no tiene tiempo de pensar que su soliloquio se ha visto interrumpido de esa forma salvaje, y así pasa con total naturalidad a conversar de otros temas, mientras ambos se pierden por las callejuelas menos pobladas, comentando casi al pasar que mañana será lunes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-3145906175307657002?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/3145906175307657002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/cronicas-de-h-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/3145906175307657002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/3145906175307657002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/cronicas-de-h-4.html' title='Crónicas de H. (4)'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-6443944117515409518</id><published>2010-08-03T01:14:00.002+02:00</published><updated>2010-08-03T01:26:56.202+02:00</updated><title type='text'>La pregunta por el sentido de la vida</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud frente a la vida. Debemos aprender por nosotros mismos, y también enseñar a los hombres desesperados que e&lt;span style="font-style: italic;"&gt;n realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros&lt;/span&gt;. Dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y, en cambio, pensemos en lo que la existencia nos reclama continua e incesantemente. Y respondamos no con palabras, ni con meditaciones, sino con el valor y la conducta recta y adecuada. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular.&lt;br /&gt;  "Esas obligaciones y esas tareas, y consecuentemente el sentido de la vida, difieren de un hombre a otro, de un momento a otro, de forma y manera que resulta imposible definir el sentido de la vida en términos abstractos. Jamás se podrá responder a las preguntas sobre el sentido de la vida con afirmaciones absolutas. "Vida" no significa algo vago o indeterminado, sino algo real y concreto, que conforma el destino de cada hombre, un destino distinto y único en cada caso particular. Ningún hombre ni ningún destino pueden compararse a otro hombre o a otro destino. Tampoco se repite ninguna situación, y cada una reclama una respuesta distinta. Una situación, en ocasiones, puede exigirle al hombre que construya su propio destino realizando determinado tipo de acciones; en otras, le reportará un mayor beneficio dejarse inundar por las circunstancias, contemplarlas y meditarlas, y entresacar los valores pertinentes. Y, a veces, la existencia demandará del hombre que sencillamente acepte su destino y cargue con su cruz. Cada situación se diferencia por su unicidad irrepetible, y para cada ocasión tan sólo existe una respuesta correcta al problema que se plantea."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Viktor Frankl&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"El hombre en busca del sentido"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Herder, Barcelona, 2004, pp. 101-102.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-6443944117515409518?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/6443944117515409518/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/la-pregunta-por-el-sentido-de-la-vida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6443944117515409518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/6443944117515409518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/la-pregunta-por-el-sentido-de-la-vida.html' title='La pregunta por el sentido de la vida'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-7571267103730299644</id><published>2010-08-03T00:47:00.002+02:00</published><updated>2010-08-03T01:12:55.641+02:00</updated><title type='text'>der Held / El héroe</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Nennen wir unseren Mann, den Helden dieser Geschichte, Keserü. Wir denken uns einen Menschen und dazu einen Namen. Oder andersherum: wir denken uns den Namen und dazu einen Menschen. Obschon wir das alles auch lassen können, weil unser Mann, der Held dieser Geschichte, auch in Wirklichkeit Keserü heißt."&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Imre Kertész&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Liquidation"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Suhrkamp Verlag 2003, Frankfurt am Main, Seite 9.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llamemos a nuestro hombre; al héroe de esta historia; Keserü. Nos imaginamos a una persona y con ello un nombre. O dicho a la inversa: nos imaginamos un nombre y con ello a una persona. Aunque también podemos dejar todo eso, porque nuestro hombre; el héroe de esta historia; en realidad también se llama Keserü.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9206918739774284158-7571267103730299644?l=nolandsmann.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolandsmann.blogspot.com/feeds/7571267103730299644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/der-held-el-heroe.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7571267103730299644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9206918739774284158/posts/default/7571267103730299644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolandsmann.blogspot.com/2010/08/der-held-el-heroe.html' title='der Held / El héroe'/><author><name>No Land's Man</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18010912592476653746</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_FEpf6g4Howk/Snc-kiO7HlI/AAAAAAAAAAM/SbwW6ZZjjwQ/S220/pablog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9206918739774284158.post-3008217288927827684</id><published>2010-07-24T11:39:00.003+02:00</published><updated>2010-07-24T11:47:38.552+02:00</updated><title type='text'>Postales muniquesas II - Una Ronda entre Cafés y Cervezas*</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tomo el laptop y me subo con él al tranvía, voy al centro de Munich a buscar alguna terraza donde poder escribir este texto. Es primavera, y Munich se viste de Biergarten, donde la gente disfruta al aire libre del por acá llamado “alimento líquido”, la cerveza, en particular la de trigo, o un Radler (cerveza con limonada), o un Apfelschorle (jugo de manzana con agua mineral). La vida bajo los rayos cada vez menos tímidos del sol se traslada a la calle, el silencioso frío invernal queda atrás y todo es bullicio. Los cafés no son la excepción, junto con los jardines de cerveza son la otra institución social de la ciudad. Como en otros tiempos lo hicieran Thomas Mann, Franz Wedekind, Bertolt Brecht, los artistas del movimiento “Der blaue Reiter” como Kandinsky, Marc, Macke, Münter, o Klee, encuentro un lugar en el centro de la ciudad relativamente tranquilo, desde donde ordeno mi bebida, y puedo teclear sin perder de vista el movimiento humano. El mercado central; conocido bajo el nombre de Viktualienmarkt (Mercado de Vituallas); muy a pesar de su locación estratégica no es lamentablemente el escogido para abocarme a la tarea por haberse transformado en un punto de atracción turístico, así que no puedo verme rodeado de los puestos con miles productos típicos de la zona, o de las pequeñas estatuas que decoran su plaza, entre las que destaca la del gran humorista local Karl Valentin, que es admirado como un héroe y a sus pies siempre pueden verse flores que los locales le ofrendan. La talla del personaje puede intuirse tomando en cuenta el museo hecho en su honor y es muy peculiar, se encuentra en la parte superior de una de las tres antiguas puertas de acceso a la ciudad antigua que se conservan, y para dar nota del tipo de humor que practicaba, antes de entrar puede leerse que las personas de más de 99 años que concurran acompañadas de sus padres tienen su entrada gratuita. El reloj que ostenta la puerta, que por estar sobre el Isar, el río que atraviesa la ciudad, lleva el nombre de Isartor, tiene su sistema invertido y sus agujas giran en sentido contrario al habitual, porque dicen que en Munich las horas pasan de otro modo, y puede que así sea.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Decido continuar mi tránsito, dejando que sea la propia ciudad la que inspire lo que voy escribiendo, así llego a la Odeonsplatz, fiel reflejo de lo que es hoy la ciudad en relación con su historia: la imponente iglesia de San Cayetano, de estilo italiano y con fachada amarilla; color que luego se impusiera en la arquitectura de toda la región; convive con la Residencia Real que guarda las joyas de la corona del reino de Baviera; con un pequeño parque entre los tantos que dan verde a la ciudad y en el que los viernes durante el verano y bajo El Templo de Diana se dan cita para bailar grupos de seguidores del tango; con una tradicional confitería donde puede saborearse la exquisita repostería local; y con el Feldherrnhalle (La Logia del Mariscal) infaustamente famoso por haber sido el sitio donde Hitler llevó a cabo el famoso Putsch de Munich de 1923. Desde ese punto además nace lo que primero es la Ludwigstraße y más adelante la Leopoldstraße, una avenida que conduce al pasado más oscuro de la historia reciente, y donde hasta es posible todavía figurarse el redoblar de los tacos de las tropas nacionalistas que desfilaban por allí. Pero hoy esa avenida lleva al hermoso barrio de Schwabing, luego de pasar por la Universidad Ludwig-Maximilian, con su recordatorio a Sophie Scholl y el movimiento de la Rosa Blanca, un grupo de estudiantes alemanes que se levantaron contra el régimen nazi y fueron ajusticiados con la guillotina. Zambullirse en el barrio de Schwabing es conocer la parte tal vez más bohemia de la ciudad, debido a la universidad está poblada de jóvenes estudiantes, y está repleta de cafés, de restaurantes, de anticuarios, de tiendas y sobre todo de librerías de segunda mano donde es posible encontrar joyas muchas veces a precio de verdadero regalo, también es donde se concentran los diseñadores emergentes o simplemente las tiendas vintage. Pero no deja de ser Munich, y todo luce nuevo, con autos muy costosos que bordean las calles y sugieren un contraste interesante con la espléndida arquitectura que el Jugendstil (el Modernismo alemán) obsequió a la ciudad, con sus fachadas originales y en algunos casos llenas de diseños y de colores.&lt;br /&gt;La pausa no se hace esperar y el mejor lugar para sentarse un momento es el Alter Simpl, la emblemática taberna que aglutinara a los intelectuales que dieron vida a la prestigiosa y satí
